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4-
•i «IT'
PESCADORA
A. CEBREIRO
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MATEO HERNANDEZ.
Retrato del poeta Ventura García Calderón, talla directa en granito negro
merece más atención que la pintura. Poco numerosas
las obras expuestas, hay sin embargo
bastante aprovechable y especialmente la sala
española ofrece un buen conjunto. Cosa muy
digna de tenerse en cuenta, ya que, desdichadamente,
puede decirse que hoy en España no
existen escultores.
Desde el periodo paleolitico al arcaico griego,
el escultor limitaba su campo de acción a
dos finalidades : la escultura constructiva y el
objeto o útil de adorno — "bibelot" en su sentido
más sano — . En la escultura constructiva supeditaba
en primer lugar su creación a la finalidad
utilitaria. En segundo lugar respetaba la
26
materia y supeditaba la forma al bloque o leño,
y por último respetaba profundamente el volumen
y la proporción: Era el arquitecto.
En la segunda de sus manifestaciones : el
"bibelot", si bien falta ya — naturalmente y dado
el fin y la materia empleada — la importancia
de volumen y masa, conservaba siempre el respeto
y la comprensión de la materia — idolillos
de ébano y marfil de Extremo Oriente, figurillas
de ónix, piedras duras y barro de Grecia
y Egipto.
Después y en el mismo instante en que floreció
la escultura en el dominio puramente de
perfección técnica, de metier, hacia un equivo-
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4?.
GRABADO
E N
MADERA
B O « E S
4
Acabo de verlo,
Esto es una casa incendiada :
Donde hubo ventanas, agujeros:
Donde hubo techos, nada
Y algunos muros, muertos en pie,
Con la piel carbonizada.
Y por dentro, en lo que fué su íntima vida.
Una balumba de piedra, metales y madera
Desesperadamente negra y retorcida.
Y, naturalmente, también la ironía:
La bandera desplegando, incólume,
su raso en la brisa ;
Un nido en el ángulo de un cornisa
Y en el centro de un muro
Quemado hasta la piedra.
Sonriendo cándidamente desde el cromo,
Un retrato de niña colgado de un hilo
Intacto no se sabe cómo.
Ahora lluvia, niebla, musarañas y filibusteros,
Andarán por ella como en propia morada,
Y el viento cargado de hastíos huraños
Vendrá a sentarse en sus agujeros
Y a silbar por la boca destartalada
Nocturnos ásperos y extraños.
Más exactamente: una casa incendiada
Es el alma de un hombre a los cuarenta años.
/OSE MARIA DELGADO.
Montevideo, 1924.
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Club, el primer homenaje rendido a la memoria
del desconocido introductor de ese y otros
deportes en la España de Carlos IV.
Con un ambiente tan bello (si aceptamos la
plaza de la Alegría, la predilecta, tal vez, para
Gutiérrez Solana, el gran pintor de la España
negra), con un ambiente tan diáfano y puro,
¿por qué sentimos tanta desolación, por qué
me sentía yo rodeado de una penetrante tragedia
cuando entraba en aquella casa del General
Pardiñas, número 32? Venía a ella después
de haber cruzado la gran llanura de Castilla.
Conocía ya el frío profundo de sus noches
de otoño. De Soria a Burgos, en una diligencia
que atravesaba los pueblos diezmados por
una epidemia, sentí el secreto del dolor de Castilla
y ese soplo de vida franciscana que viene
de su llanura. Después de haber visto caer la
nieve frente al Doncel de Sigüenza, la más lírica
escultura que vi en España, me sentía bien
preparado para el frío y para la muerte, Pero
al llegar a aquella casa sentí que mi. ilusión se
desvanecía.
No era el frío de la llanura ni el de la montaña;
era un frío único, completamente desconocido
para mí, que no parecía venir del aire
sino salir de lo más profundo de la tierra.
No olvidaré nunca la imagen dantesca que esta
dura impresión me sugería: la casa tenía por
cimiento un enorme témpano de hielo. Así se
explicaba que los brillantes radiadores estuviesen
completamente helados. Así se explicaba
también la ascensión inacabable del frío que
lentamente cubría de una capa de hielo todas
las cosas. Estaban cerradas todas las puertas
y las ventanas. ¿ De dónele venía aquel aire sutil
que apagaba el vacilante brasero? Sentíamos
que junto al frío que venía de las entrañas de
la tierra, un ambiente de misterio envolvía
nuestra casa. Y por encima del frío doloroso
y rompiendo la urdimbre del misterio cotidiano,
Alfonso Reyes dejaba libre su fantasía y
su triunfal ímpetu lírico le hacía feliz.
Le veo envuelto en su enorme manta de Palencia,
entregado a su labor infatigable. En la
alcoba vecina, Pedro Henríquez Ureña suspira
por las heladas regiones de Minnesota. El viene
de un país casi glacial y aquel frío, aquel
ambiente de frío misterioso, le es completamente
desconocido también. Alfonso Reyes conversa
y recuerda, en las leves interrupciones
a su trabajo. Es el trabajo lleno de sosiego.
Tiene la serenidad necesaria para que nada
más podamos pedirle. En tanto, en la conversación,
en el recuerdo, pasa la sombra lírica,
espiritual, fugitiva del lejano Monterrey.
LA DOCTRINA DEL IMPULSO RÍTMICO
¿Dónde ha expuesto esta teoría Alfonso
Re^es? ¿Puedo estar seguro de que la ha llegado,
a exponer en alguna parte ? ¿ Estará solo
en las conversaciones con sus amigos ? Tengo
vagos recuerdos y no puedo precisar nada. Quizá
fué a propósito de un romance viejo cuando
nació la atrayente doctrina, fecunda en de18
rivaciones. Quizá un amigo de Reyes la recogió,
la puso en sus labios y prometió, en nombre
del ensayista, un largo y próximo libro.
Lo cierto es que desde hacía mucho tiempo —
casi tengo que remontarme a mis años de folklorista
— siempre que quería representarme a mi
amigo, me lo imaginaba como el hombre del
impulso rítmico.
Engañan pocas veces esos presentimientos
de la amistad. Yo sentí que era real mi figuración
el mismo día en que conocí a Alfonso Reyes.
Día de la llegada: el primer calor del
verano de Madrid, cansancio de las cosas, impresión
gris de las gentes. De pronto, en medio
del Retiro, cerca del gran estanque, Reyes
me dijo : Anda usted con mucha lentitud, todavía
trae usted nuestro ritmo de América.
Desperté ante la palabra mágica y sentí una
gran alegáa: comprendí el secreto del escritor,
veía, con una visión clarísima, proyectarse
el maravilloso espíritu del homore. Sentí entonces
la profunda luz del espíritu que llenaba
de claridad la imagen de mi amigo. El ritmo :
centro de la vida, alma del universo. El ritmo
que se acondiciona a la idea y la crea de nuevo.
El ritmo, que está en nuestros menores actos
y en los más decisivos : en nuestro ensueño y
en el cansado paseo de un día estival.
Un ritmo ascendente, un ritmo creador. Sentimos
este impulso en las obras más diversas
de Reyes: en "El Suicida" y en "El Cazador",
libros de ensayos y divagaciones; en "La visión
de Anáhuac", en los fuertes "Cartones de Madrid",
en "El Plano Oblicuo"... Cuando el
crítico acuñó en una frase su observación sobre
el viejo romance, no hizo sino reflejar su
más íntima realidad estética. ¿Estética, solamente?
Pienso que en Reyes el impulso rítmico
tiene un esencial valor humano. No en vano,
cuando él me hablaba de su libro, de ese libro
sobre el impulso rítmico que quizá no llegue
a escribir nunca, pero que tan. bien sentimos
sus amigos, me anunció la sencilla dedicatoria ■
A mi padre, coronel de lanceros en 1886.
He nombrado al "Suicida", cuya segunda
■lectura ha sido un mundo de sorpresas para
mí. He aquí cómo un impulso rítmico, musical
— dejadme ya decir lírico — va uniendo una
abstracción con otra, una idea compleja con
otra más compleja aún, una noche profunda
del alma con otra interminable noche. Pero las
ideas tienen un extraño fulgor y una honda
y sorprendente música. Cuando llegamos a la
primera abstracción, comprendemos que mucho
tiempo hemos de tardar en detenernos. Al alma
nos llegan las palabras del escritor, en el ensayo
de "Los desaparecidos": "Todos mis
anhelos se van tras de ios dos mil trescientos
cincuenta y un desaparecidos de Nueva York".
La ventana está abierta sobre la noche profunda.
El canto, el ritmo, será el hilo invisible
que nos guíe.
¿Por qué ahora, de modo súbito y misterioso,
acuden a mi memoria unos nombres que
son de la más alta devoción para mi amigo?
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para contemplar el paisaje. Es, desde luego,
gran pintor, con aquella conciencia de tonos
y volúmenes que antes notábamos, Santa Lucía
le tuvo gran amor; siempre cuidó de él.
Pero más henchido aún que el de la vista,
tiene Miró los sentidos del gusto y del tacto.
Muchas veces estos mismos nos dan con su
revelación aquellas cualidades del paisaje que
solo podrían percibirse con la mirada. Y él parece
que las siente con todo el cuerpo, como si en
su carne fuesen destilando su sustancia. Así adquiere
la naturaleza que él nos describe una vida
tierna y honda, y nosotros nos sentimos en ella
con un estremecimiento total. Ved por ejemplo
este paisaje de Dentro del Cercado:
El pinar olía calientemente. La tierra
resbaladiza y mullida de maleza tierna
y de pinocha seca y espesa, prometía
a Luis un regazo de sombra, de silencio
y delicia, amparado por el ramaje oloroso
que alguna vez se movía y resonaba
como un bordón estremecido por los
dedos de la brisa del mar.
Esta manera de situarse ante la naturaleza,
percibiéndola con todo nuestro ser, comunica
al paisaje la misma vida que interiormente impulsa
nuestra carne y activa y mueve nuestro
espíritu. La naturaleza se humana; todas las
cosas se entibian con la tibieza nuestra y tiemblan
con el trémulo estremecimiento que a nosotros
nos hace pulsar. El aire, la luz, el agua, las
frutas, no son para Miró naturalezas muertas.
Tan solo a veces, como los alemanes dicen, vidas
silenciosas ; siempre, vidas, henchidas y humanas.
Hasta lo que menos puede tener humana
vida él se la da. Y dice por ejemplo :
Viene de lo alto el latido de las entrañas
caminantes del Reloj.
(Nuestro Padre San Daniel),
El Sol se va acostando detrás del techo
de la cúpula. (Idem).
El viento que bajó de la quebrada, y se
durmió en la pastura y se puso a maldecir
en los vallados y en el cornijal de las
heredades, da un brinco y se sube al
molino y tiembla y bulle en las aspas
de lona. (El Angel, etc.)
Esta viva manera de sentir, que por toda la
obra de G. M. se estremece, le da emoción lírica.
IV.— RURALISMO Y SENTIMIENTO DE FAMILIA
Es lirismo de hombre sencillo y verdadero,
con una alma rural y labradora, ganado por el
amor a la tierra y al lugar. En una carta me
decía una vez : Por nada del mundo, mi por eso
que los intelectuales llaman gloria, dejaría mi
ruralismo. Toda la obra de Miró está llena
de ese ruralismo que le da ahinco, recogimiento,
evocación y aun resignación.
Su ruralismo aparece ya encarnado en un
personaje de su primera obra que puede tomarse
en cuenta (Del vivir). — (1903). Llámase
10
Sigüenza. Es hombre apartadizo que gusta del
paisaje y de humildes caseríos. A través de
toda la producción posterior se le ve vivir, haciéndose
carne de la misma carne de su autor
y, según G. M. nos dice, es el íntimo testimonio
y aun la medida de muchas emociones de mi
juventud.
Viene a Madrid Sigüenza para hacer unas
oposiciones a la judicatura. Deja su tierra provincicana
en la que ya nadie le consentía guardar
sosiego, indicándole con insistencia que debía
hacer algo; ya en la corte se siente aturdido
por los compañeros de oposición y por
las demás gentes que pasan por la vida con
prisas y con dureza, una dureza embozada con
falsos gestos corteses. Gentes indiferentes y
simuladizas, con una áspera ignorancia de esos
goces agrestes de que habla un poeta:
And elegant enjoyement, that are puré
As nature is; boo puré to be refined.
Y Sigüenza es vencido en las oposiciones
y vuelve a su ciudad de Levante. Y se hace
andariego, humilde y sencillo.
Ha sido un tema literario muy manido el
heatus illi. Muchos han pasado sus manos por
el lomo de esas palabras. Pero en Sigüenza,
por esta vez, no hay nada de aquel resto que
Verlaine desdeñaba. No es él capaz de fingir ;
le faltaría alma para hacerlo. El huye del mundanal
ruido sin tropo ni retórica; porque quisiera
permanecer en el sosiego de una masía,
honda, con tierra olorosa y fresca y una casa de
ancha solana, silenciosa, pero con un silencio
humano que dentro de ella alentase y viviese.
Es un deseo nacido de la entraña misma
de su naturaleza. Sigüenza no tiene vigor para
luchar con un medio más fuerte; su socarronería
es demasiado sentimental y apenas con
ella conseguiría desviar la dureza que hacia su
intimidad se dirigiera. Es débil : en el fondo
de su espíritu hay una resignada imposibilidad
para la dicha. Y en el campo, en la ciudad
provinciana, en el encogimiento recogido
de su vida rural, siente un abrigo que le conforta;
toda su ansia halla abastado esparcimiento
en el tranquilo pasar de esa vida.
Su sensualidad se complace enteramente, su
afán se adentra en él y le enciende en el fondo
una luz serena, que a veces se torna difusamente
triste; y si tiene un momento para mirar
el mar y puede andar unoc pasos por los
caminos, no necesita más. Así de humilde es
Sigüenza. Pronto, dispuestos a que nuestro
espíritu se torne, como el suyo, recogido y resignado,
le otorgamos nuestra amistad. Emprendemos
con él, siguiéndole, sus jornadas
rurales; y cuando ya entre nuestras dos almas
se han tendido hermanadamente, sin armazón ni
esfuerzo, los puentes de un diálogo, descubrimos
en nuestro amigo la tristeza de una falta de
voluntad, de un apagamiento del propósito.
Involuntariamente, pensamos en otro amigo
con el que también hemos andado por tierras
de Levante : Antonio Azorín. Es éste más vie-
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ALFONSO REYES
VÁZQUEZ DÍAZ
L F O N S O
R
Y
LA CASA DE H1ELO
No puedo pensar en Alfonso Reyes, el
gran escritor reymontano, sin que venga a
llenarse de angustia el recuerdo de la casa en
que le conocí, donde él vivió más de cinco
años y yo vivo todavía.
No puedo cantar la elegía de esa casa trágica,
porque me parece que sería cantar un
poco a mi misma muerte. Pero ahora, en este
mediodía del trópico, con el ambiente húmedo
por la lluvia reciente, con la ventana abierta
sobre el palmar, quiero contar el secreto de
aquella casa, ese misterio profundo que tan
claramente me reveló el heroísmo cotidiano y
tranquilo de Alfonso Reyes.
En la apariencia era una casa como todas
las demás. Como tantas otras del Madrid nuevo
se había construido con los desechos del
Madrid viejo. Los escombros de las casas antiguas
y señoriales han levantado casi todo el
barrio de Salamanca, ese barrio gris y elegante,
que tiene un fondo tan claro en la nieve
de la sierra. Miraba nuestra casa a la pequeña
plaza de Salamanca. A lo lejos se veían pasar
todos los entierros de Madrid, que se despiden
en la ruidosa plaza de la Alegría. Un
poco más lejos estaban las líneas de los lentos
tranvías. Y más lejos aún se veía la silueta
diáfana y bellísima del Guadarrama. ¡ Ah, y
frente por frente, estaban unos admirables
campos de tennis, en donde, por el invierno
de 1920, fundamos nuestro Moratín Tennis
17
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P o
T A
O R
U G U
^írgenes que cantáis, al sol poniente,
por el camino yermo, al retornar !
Dejadme oír una canción ardiente
que me transporte a mi perdido hogar.
Cánteme vuestra voz omnipotente
al sol que cae, aureolando el mar,
la hartura de la mies resplandeciente,
vino, gracia, hermosura, luz lunar,
¡ Cantad, cantad las límpidas canciones í
De las ruinas que fueron mi heredad,
las que en un sueño, viejas ilusiones,
vi morir como un ¡ay! desenterrad...
Suaves, frescas rapazas, en los sones
adormecedme de esa voz... ¡Cantad!1
jyj is días de rapaz, de adolescente,
se van pasando en bostezar, sombríos:
y vagos se deslizan en los ríos
que van unos tras otros, igualmente.
No me despierto nunca sonriente;
pálido siempre, con los labios fríos,
rezo hilvanando mis rosarios píos...
¡ Más valiera dormir, eternamente !
¡ Mas no tener los ímpetus vivaces,
no tener cual los otros, los rapaces,
ojos nadando en sol, labio bermejo!
Quiero vivir, lo siento, mas en vano :
y no sé, siendo así, mozo temprano,
cómo tendré que ser, llegado a viejo.
j^ejos de tí, en la celda de mi cuarto,
llena mi copa de agoreras heces,
rezar te siento en Otro Mundo, hsrto,
por tu hijo, rezar. ¡ Madre, no reces !
Mira, para que yo hable así, ya harto,
y para oírme blasfemar a veces,
cruel dolor sufres por mí en el parto
y en el vientre me llevas nueve meses.
¡ Si no me hubieras dado a luz, señora,
ni a mamar de tu leche, que ha formado
al hombre en mi, la mágica bebida!
¡ Fuera mejor no haber nacido, en hora
triste, que andar, cual ando, desterrado,
por la costa africana de la Vida !
TRADUCCION DE ENRIQUE DIEZ CAÑEDO.
6
Madrid, 1924.
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cado realismo o imitación de calidades, comenzó
la decadencia — Apolo de Belvedere, Venus
griegas y romanas, Miguel Angel, Donatello.
Por eso hoy la escultura deriva irresistiblemente
hacia Egipto y Asirla; hacia el Extremo
Oriente y el arte negro — que es quizás el
que mejor resume el concepto un tanto vago
aún de ESCULTURA.
Pero vuelvo al hilo que rompí : En España,
decía un poco más arriba, no existen escultores,
y esta afirmación quizás demasiado dura,
tengo que ratificarla y añadirle: no existen,
porque los que había se murieron — artísticamente
— todos, de respirar tantos años seguidos
las emanaciones nefandas de la escultura
benlliuresca...
Pero en este "Salón des Independents", un
grupo de españoles o hispano-americanos permite
que en mí renazca la esperanza,
José de Creeft es el primero de estos escultores,
y el más interesante del Salón. De
Creeft es español, pero España le desconoce
por completo. En primer lugar, porque De
Creeft hace veinte años que vive exilado en
París, y en segundo lugar, porque España
está demasiado absorbida haciendo política para
preocuparse de los triunfos de sus artistas en
el extranjero.
José de Creeft expone en este Salón dos
tallas directas : una pequeña en granito rojo
que es una joya rara, de un extraño sabor
oriental ; y una talla en madera, retrato del escultor
costarricense Max Jiménez, de una formidable
plasticidad.
Pero no son estas dos obras expuestas las
que pueden definir a De Creeft, a pesar de ser
admirables.
Las tres obras, cuyas fotografías figuran
en estas páginas son suficientes para considerarle
como a uno de los más fuertes escultores
de hoy.
José de Creeft es un buen escultor. Conoce
y ama la materia — esencialidad de la escultura.
Además, conoce y domina su metier. Sabe
bien lo que es y para lo que sirve un bloque
de granito o un leño seco. Ama la forma en la
materia y sujeta creando, la verdad ocular a la
mayor verdad del bloque o del madero : De
Creeft, es un buen escultor.
Talla directamente y según lo requiere la
materia. Buena cigarra y cantando, ha abierto
un hondo pozo artesiano en la talla directa,
aunque como de costumbre sean las hormigas
las que llevan la gloria y el provecho.
Su labor fuerte, serena y segura merece el
lugar preeminente que le corresponde por derecho
propio entre la moderna escultura española.
Otra figura de relieve entre los escultores
de este Salón es Mateo Hernández. Justamente
elogiado por la crítica mundial — Internacional
Studio, acaba de consagrarle en número
reciente amplísimo trabajo analítico — ■■. Su en-
MATEO HERNÁNDEZ -Grand duc», talla directa en granito negro
vio al "Salón des Independents", un otario
en granito negro, un "grand duc" en la misma
materia y un busto en pórfido, talladas directamente,
no son lo bastante para el elogio que
su labor en conjunto merece, por lo que próximamente
dedicaremos un estudio atento a
su obra.
Mario Vives, expone una serie de pequeños
relieves de una gran simpatía de calidad, no
exentos además de una gran plasticidad.
J. Pié, una Eva, relieve en madera, de franco
sabor gauguinista ; pero concebida y tratada
con lógico conocimiento de la materia.
Max Jiménez — nuestro amigo pintor — , envía
su primera talla en granito.
Si Max Jiménez no se cansa de hacer escultura
— como se cansó de pintar — llegará a
crear grandes cosas. Tiene cultura y medios
de tratar la materia : musculatura y talento.
P. C. Manes tiene una estatua y un relieve
que si en lugar de en escayola estuviesen en
piedra — materia para la que parecen haber sido
creadas — serían quizá el envío más interesante
de escultura. Pero el yeso es frío, duro y poco
plástico.
De los demás escultores merecen citarse:
Henri Laurens, Diligent, Jashi Kinouchi, Martinet,
Simone Tallichet, que envía un armónico
desnudo en cemento; Parayre y Stemport.
FRANGIS MIGUEL.
París^. 3 de Marzo de 1924.
27
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M
O
34
T
V
O
D
LA PASTORA
j^os labios de la brisa
¡ qué bien tañen
la flauta de cristal
— sonoridad amatista — de la tarde !
El rebaño de nubes
brinca y salta
mientras trisca las hojas
del canto de la flauta.
La brisa — la pastora —
a todos lleva
pan amasado
con el aroma de las plantas tiernas
y vierte en el sendero hacia el aprisco
un reguero de leche y miel de estrellas.
El rebaño de nubes
brinca y salta
y sobre los vellones
la mano del sonido, suave pasa...
Los labios de la brisa
¡ qué bien tañen
la flauta de cristal
— sonoridad amatista — de la tarde !
LLUVIA
por la frente del cielo
que sufría
todo el calor de todas sus estrellas,
pasó su niveo pañuelo
una nube...
Y la nube santa y buena
exprimió su propio lienzo
sobre una seca y amarilla tierra.
l
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M
T
B
O
L A
PANTERA
DE ORO
MALESPINE
Era cuando todavía se hablaba de la Conferencia
de la Paz. En el país de las brumas
estivales vivía un joven llamado Korrigán.
Era afable, cortés y tímido. A la salida del
concierto no dejaba nunca de pasar por la
iglesia. Estimaba a los militares, hablaba con
gran respeto de los sacerdotes y de los profesores
de baile. Gustaba mucho las novelas
del Sr. Paul Bourget y hacía objeto de
grandes críticas las del Sr. Anatole France.
Korrigán tenía, además, en gran estima a su
tío Esculapio.
Cuando Korrigán hubo llegado apenas a la
edad de la razón (la edad en la que se llega a
elector), su tío Esculapio le llamó a su laboratorio
y le habló en estos términos :
"Korrigán, tú eres un joven inteligente,
puesto que has terminado tu Bachillerato, y
deseo iniciarte en los secretos que me fueron
confiados por mi abuelo Hipócrates."
Esculapio era un sabio. Tenía la dulce manía
de querer violentar las leyes de la naturaleza.
Pretendía sanar a los hombres, y los hombres
sanaban a pesar de sus remedios.
Korrigán adoraba en su tío y aceptó gustoso
el ofrecimiento de Esculapio. Y, desde entonces,
Korrigán y Esculapio se dedicaron a
descubrir los misterios solamente conocidos por
los dioses. Ambos trabajaban en el gran laboratorio
de aparatos de cirugía antaño empleados
como instrumentos de tortura.
Esculapio se esforzaba en vencer los maleficios
de la hechicera Dolor. Con frecuencia
había andorreado por los alrededores de su escondrijo
y logrado deshacer algunos de sus malos
hados.
La hechicera Dolor no era amada por nadie.
Los que la conocían hablaban de ella con temor
y espanto. Algunos poetas que la ignoraban
hablaban de ella con admiración : inf atiliza las
grandes cosas, decían. Sin embargo, siempre
evitaron llegar a su conocimiento.
Pero Esculapio era un sabio ; Esculapio no
leía a los poetas. Y, además, detestaba a la
hechicera, siendo su única ambición lograr encadenarla.
A veces Korrigán censuraba las
ideas de su tío, pero, buen sobrino, procuraba
imitarle.
Un día llegaron hasta la cocina de la hechicera.
Ya Esculapio se había apoderado de
un paquete postal dirigido al Demiurgo Lumbago,
cuando apareció la hechicera Dolor. Esculapio,
razonable, huyó. Korrigán, joven, se
mostró valeroso, se quedó, y la hechicera Dolor
le encadenó.
Durante muchos meses arrastró en pos de
sí la hechicera Dolor al pobre Korrigán. Le
28
sumergió en el abatimiento. Un mar de hastío
bañaba el corazón del pobre Korrigán. Para
distraerse, siguió los doctos consejos de su tío.
Para alcanzar la sabiduría, leyó a los filósofos,
pero como éstos se contradicen los unos a los
otros, no supo a cuál atender. Leyó a Zenón,
que, según cuentan los folicularios de su tiempo,
era gran amigo de la hechicera.
De buen humor aquel día, la hechicera le
contó que Zenón era célibe y no había sufrido
nunca.
Entonces Korrigán leyó las obras de Epicuro,
antítesis de Zenón. Y como Korrigán era
libertino, prefirió a Epicuro.
Pero la hechicera era mujer. Muy pronto
se cansó de arrastrar siempre tras sí al mismo
jovenzuelo.
Resolvió hacer morir a Korrigán.
Un día le transportó en una corriente de
cieno, lo encerró en cavernas atrincheradas e
hizo zumbar en sus oídos pequeñas abejas metálicas
que los técnicos denominan balas. Llamó
en su ayuda al Demiurgo Krupp, quien
hizo llover alrededor de Korrigán bolas de acero
tan frágiles que, cuando apenas tocaban la
tierra estallaban cual si fuesen de cristal. Y Korrigán,
hombre práctico, hizo acto de contrición.
Como la Providencia, el Azar tiene algunas
veces instintos de madre. Y el Azar hizo que
pasara por allí Calomel, el fiel amigo de Korrigán.
Calomel vió que Korrigán iba a morir.
Como amigo fiel, Calomer se compadeció
de Korrigán. Y aún hizo más : trató de salvarlo.
Ya la hechicera había hecho tragar al pobre
Korrigán un perrazo negro que ladraba atrozmente
dentro de su vientre.
Calomel había dado un salto.
Calomel era, como Esculapio, pariente de
Hipócrates, y llevaba siempre consigo una importante
escolta que le había donado su primo
el farmacéutico. Decían que las medicinas salvaban
a la gente. Calomel también lo decía,
pero no lo creía. Por lo tanto, para salvar a
Korrigán no se le ocurre impetrar la ayuda
ni del djim Cubeba ni de la ninfa Kermes. Se
contentó con invocar al dragón Kar-Oto, y
Kar-Oto, en un balandro gris, transportó a
Korrigán al palacio de las hadas enfermeras.
Korrigán fué recibido regiamente en el palacio
de las hadas enfermeras. Estas compartieron
con él la sal y el pan, pero Karrigán
era goloso y prefería las trufas de chocolate.
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r
Mí.
y*
B
R
O
Hacia el Gran Silencio— Alvaro Armando Vasseur. Editorial Claudio García —Montevideo,
Mío Cid (glosas). — Angel Lacalle. — Tipografía Pérez Torres.— Madrid.
Tinieblas. — Elias Castelnuovo. — Editorial Tognolini. — Buenos Aires.
Artistas del Uruguay. — Juan M. Filartigas— Editorial Renacimiento. — Montevideo.
Conferencia Nacional de la Edificación. — Ministerio de Trabajo. Madrid.
Breviario Lírico. — Ramón García Diego. — Tipografía Artística. — Madrid.
La Sombra de Heráclito. — Fernando Lies y Berdayes. — Habana. Imprenta "El Siglo XX '
La Música Checa y Checoeslovaquia. — Sociedad Anónima de Imprenta. — Praga.
Biología y Pedagogía. — José Ortega y Gasset.
Las Categorías Literarias de Roberto Brénes Mesen.
Ediciones de J. García Monge. — San José de Costa Rica.
Madrid Callejero. — José Gutiérrez Sblana. Francisco Beltrán -Librería. — Madrid.
Oro y Sombra. — Sofía Arzarello de Fontana. — Editorial Renacimiento. — Montevideo.
T
Revista de Occidente. — Madrid.
Horizonte. — Idem.
La Pluma. — Idem.
España. — Idem.
Ronsel. — Lugo.
La Verdad. — Murcia.
Europe. — París.
Le Crapouillot. — París.
Intenlions. — Idem.
Revue de l'Amerique Latine. — Idem.
La Revue Contemporaine. — Idem.
Le Disque. — Idem.
Creation. — Idem.
Feuilles Libres. — Idem.
O M
N D
Le Disque Vcrt. — Bruselas.
Ira. — Amberes.
Contemporánea. — Lisboa.
Valori plastici. — Roma.
La Ronda. — Idem.
Zwrotnica. — Cracovia.
Nosotros. — Buenos Aires.
Inicial. — Idem.
Renovación. — Idem.
Pegaso. — Montevideo.
El Camino. — Idem.
Tese o. — Idem.
La Falange. — México
Revista do Brasil. — San Paulo. — Brasil
La Verdad.— Juan Guerrero Ruiz nos envía desde Murcia el "Suplemento Literario" de "La Verdad",
Nuestro aplauso al poeta que con tanto acierto dirige una de las publicaciones más puras y seleccionadas
de España.
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-y
JOSE DE CREEFT.
ñores que los de una gran hoguera en la Place
de la Concorde, por higiene, y para aviso y
escarmiento de tanto pedante pseudo-genio.
Los ateliers Primavera dan una nota simpatiquísima
con su instalación de cerámica presentada
con gusto irreprochable. Su esfuerzo
merece consignarse. Bajo la dirección de monsieur
Rene Guilleré, se han agrupado unos
cuantos artistas decoradores que en las amables
calidades de mayólicas y porcelanas han
sabido traducir una riquísima colección de motivos
muy nuevos. He ahí un provechoso camino
abierto a futuristas y expresionistas. La
Talla directa en granito negro
decoración, "el bibelot", hasta hoy encerrados en
los estrechos límites de los estilos clásicos franceses.
Y qué falta va haciendo una limpieza general,
de esa terrible remora que llaman anticuarios.
Pero poco a poco la transformación se va
operando en ese típico "faubourg" Saint Honoré.
Son las vitrinas de decoradores tales como
Martine, Ruhlmann, Süe y Mare, Dominique y
Ellen Gray, las que van relegando — aunque muy
lentamente — a un lugar secundario a los escarabajos
del arte.
La sección de escultura, no muy nutrida,
25
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mm. 38
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I II
alfar
AÑOIV MARZO 1924 NÚMERO 3
REAL, 22.— LA CORUÑA
D I R E C T O R :
JULIO J. CASAL
REDACTO R-A DMINISTRADOR:
ALFONSO MOSQUERA
Ü
M
A
R
O
Portada de Barradas.
Poesía.— Jorge Guillen.
Xenius Cicerone.— Marjan Paszckievicz.
Estudios del Escultor Angel Fcrrant.
Poetas Portugueses — Enrique Diez Cañedo.
Critica Concéntrica: Gabriel Miró, por J. Chabás y Marti.
Madera, de Bores.
Casa Incendiada, de José M.a Delgado.
Poetas Catalanes: J. M.a López Picó.
Alfonso Reyes, por José M. Chacón y Calvo.
Retrato de Alfonso Reyes, por Vázquez Díaz.
El Dolor en el Arte. — Huberto Pérez de la Ossa,
El Pan Negro.— Concha Espina.
Retrato de Concha Espina, por Barradas.
Desnudo. - Dibujo de Max Jiménez.
El Salón de Independientes en Paris, por Francisco Miguel
Reproducciones de Mateo Hernández y de Crecft.
Metabóllcas, de Malcspine.— Versión de Juan de Jesús Vázquez
Viñeta Campesina. — Eduardo de Ontañón.
Dibujo de Cebrciro.
Pentágrama. — Benjamin Jarnés.
Estudios de Bajo-relieve del Escultor Alberto.
Motivos de la Estrella. Poemas de Julio J. Casal.
Libros y Revistas.
Por haber llegado estando ya compuesto este número, insertaremos en el próximo, originales inéditos de
J. V, Viqueira, Roberto Nóvoa Santos, Vicente Huidobro, Cristófor Domenec, Ramón Gómez de la Serna,
Saulo Torón, Emilio Oribe, César Vallejo y otros.
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hada enfermera le observaba. El libro encantado
permanecía ante él, abierto y silencioso.
— ¿Qué soñabais, preguntó la enfermera.
— Soñaba con ese animalito de forma apocalíptica
que hube creado ayer para vuestra hermanita.
¡Qué de ensueños evoca en mí!
— ¿Cómo le llamáis?
— Korrigán.
— ¡Qué bello es! Tiene aspecto de lanzarse
sobre su presa. Seguramente debe ser el vencedor
en el país de los Cuentos Fantásticos.
Siempre galante, Korrigán no osó contradecir
al hada, pero durante su viaje por la provincia
de los Sueños de Oro pudo ver cómo
el pequeño animal apocalíptico había sido derribado
por la pantera de oro.
En este momento trajeron una carta a Ko¬
rrigán. Era de su tío Esculapio. Este daba sabios
consejos a su sobrino: le decía que huyese
de la hechicera Dolor. Korrigán pensó que
este consejo era muy razonable.
Esculapio hacía a su sobrino otras doctas
recomendaciones y terminaba su carta insistiendo
sobre un puntó: la pantera de oro puede
a veces transformarse en hechicera Dolor.
Korrigán dudó un instante. Después recordó
que los bellos ojos refulgentes de la pantera le
habían abrasado deliciosamente el corazón.
Entonces Korrigán, para ser discreto, como
su tío Esculapio, se ausentó... Al siguiente día
desembarcaba en el país de las Brumas Estivales.
VERSIÓN DE JUAN DE JESÚS VAZQUEZ,
Marzo de 1924.
V
Ñ
T
P
A
Para el "nacimiento» de un niño
La alegría de la mañana se ha condensado
en tus brazos desnudos, sacando agua del
pozo. Sale el agua riendo y va extendiendo
su alegría por todo el valle.
Alegría! Alegría! Alegría!
Los últimos chopos — allá abajo — los del recodo
del río, se alzan unos sobre otros para
vernos, y comentan nuestra jovialidad.
Yo, sonriendo con todo el valle en los ojos,
te digo solo una cosa:
— ¡ Qué alegría !
Y vienes hacia mí con los labios húmedos
y las manos frescas que — riendo — me pones en
la cara.
Mientras, veo cómo los árboles de la carretera
se marchan jugando a los soldados.
— Un, dos, un, dos, un, dos...
Allí, en la lomana, bajo aquel árbol — ¿le
ves? — me despido de tí, por última vez, todas
las tardes. Desde allí, tu pañuelo llena de adioses
el valle.
30
Pero tú — maestra de alegrías — vuelves al
pozo, coges el cubo de agua que iba apagando
su sonrisa en el brocal, y le tiras a mis pies.
He tenido que dar un salto y ese nogal antipático
de junto a tu casa, se me ha reído.
Las chimeneas de Puentearenas quieren llenar
de misticismo la mañana, con su humo recto.
Pero el agua, el sol y tu sonrisa húmeda
no se lo permiten.
— Eres más novia que siempre!...
Me has mirado enternecida, y el valle ha
cambiado su alegría infantil por la alegría amorosa
de tus besos.
Pero este pastor de Almiñé que ha pasado
sonriente, ha devuelto inconscientemente la alegría
pueril al valle, saludándonos:
— Buenos días !
EDUARDO DE ONTAÑÓN.
1
Valle de Valdivieso, 1923.
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X
u
c
c
R
O
N
Guiados por la mano de Eugenio d'Ors,
este cumplido maestro de ceremonias intelectuales,
hemos pasado en el Museo del Prado
tres horas agradables y no exentas de didactismo.
No podríamos decir que hemos admirado
más allí, si los cuadros, o el gesto pulcro y elegante
y las concisas fórmulas del más riguroso
ceremonial platónico, con que nos indicaba
nuestro Cicerone sus preferencias estéticas
y sus fobias, medidas siempre y _ afiligranadas
por una preocupación de bella actitud.
Fiel a su vocación de imponer lo clásico desprestigiando
"las formas que vuelan", tampoco
en este su libro se apartó d'Ors de la armoniosa
columna griega.
Nosotros aplaudimos más que nadie este noble
empeño crítico de Xenius y si no fuera
por la escasa virtud de convicción que tienen
para nosotros algunas de las teorías estéticas
incluidas en ti libro — un tanto imprudentemente
— , estaríamos dispuestos a seguir a nuestro
guía, con ojos cerrados, a pesar de que en un
Museo se debe tratar de mirar y ver, sobre todo.
Ya antes de entrar en la galería nos propone
d'Ors un esquema, una tabla de valores y
unas gafas doctrinales, para que podamos marchar
firme, juzgar recto, tamizar debidamente
nuestras impresiones y no derrochar nuestros
entusiasmos. La revelación, de todo un secreto
profesional.
Es verdad que a ciertas alturas del embeleso
estético, la sensación directa, la pintura, no
hace más que importunar el ritmo eterno de
las normas y llevar confusiones a la contemplación
del arte. Normas, cánones de belleza.
Ars Longa..., Crítica Empírea. Tanto, tanto
pseudo... ¿No llevará a un pseudo más la
equivocada, en nuestro parecer, tendencia a
despojar a la crítica pictórica de su carácter
de disciplina empírica, sustituyendo las conclusiones
y juicios estéticos por moldes a priori
elaborados en los alfares de las disciplinas
intelectuales ajenas a la plástica?
Nos parece que d'Ors es, entre los escritores
de arte, uno de los que prefieren el extrarradio
intelectual de la pintura a la pintura
misma ; de los que piensan sobre pintura, pero
fuera de ella.
El mismo fija con su incomporable sentido
arquitectónico, armoniosas perspectivas de normas,
leyes y ordenamientos, de sutil geometría
y pura prosapia racionalista. Coloca, ordena,
clasifica, pero sin preocuparse lo debido del
carácter individual de las cosas que coloca, ordena
y clasifica. Navega bajo la clara vela latina,
por el mismo paralelo siempre, evitando
las sinuosidades del continente para no tener
que modificar su propia geografía intelectual.
Esta costumbre de caminar por rutas orilladas
ya por sus propios pies, inclina al abuso
de líneas rectas en sus esquemas y cuadros
sinópticos que son como trazados cartográficos
uniformes de corrientes intelectuales, quebradas
en mil sinuosidades.
Si hubiese que tratar la historia del arte
"more geométrico" el Análisis Situs nos parecería
el más indicado. Pero la analogía entre
los enlazamientos de las corrientes artísticas
y las relaciones de las figuras geométricas
irregulares, podría parecérsenos demasiado
pronto en su verdadero sentido, el de grafismo,
curioso tal vez pero de escaso alcance instructivo.
Mas tratar la historia del arte "more
métrico", como hace d'Ors, es apoyarse demasiado
en la regla, metamorfoseándola ya en elegante
bastón de dandy ya en grave báculo episcopal.
En la actitud crítica conseguida por cultivo
racionalista de una idea fija, la regla se vuelve
muleta. Sin ella no pueden los críticos de
muy pronunciados prejuicios dar un solo paso
por el campo de arte. Unos evitan el bosque romántico,
de libre irregular contorno, y no esperan
de los árboles nada agradable ni acogedor
para sus ojos, acostumbrados a pastorear perspectivas,
siempre iguales, cristalizadas, métricas.
Otros quieren ver crecer la hierba en los propíleos.
No creo que sea intenso el goce de lo pictórico
en los espectadores de ojos aviserados
con el casco de Palas-Atenea.
Pero tampoco los que miran la pintura,
sobrecogidos de calofrío romántico, saben cuanto
de valor plástico puro se les escapa por entre
las ideas generales.
Y es que en toda pintura, lo mismo en la
llamada "clásica" que en la "romántica", puede
existir una intensa irradiación plástica aunque
depurada en diferente — según el caso —
examen de formas.
Estos casos de equivalencia de alcances plásticos,
en dos al parecer opuestas concepciones
de la pintura, nos hacen pensar si todas las
definiciones de la pintura, inspiradas por los
conceptos de "clasicismo" y "romanticismo", no
provendrán de "extramuros" de la pintura y
no serán susceptibles de una severa revisión a
base de la peculiaridad f ormal de este arte.
El prejuicio de lo clásico es más respetable
que el prejuicio de lo romántico, pero
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o
[^a luna, el verde Abril.
Vasto y dulce está el aire.
Todo lo que perdí
Volverá con las aves.
¡ Si ! Con las avecicas
Que en coro de alborada
Pían y pían, pían
Sin designio de gracia.
La luna está muy cerca.
Quieta en el aire nuestro.
El que yo fui me espera
Bajo mis pensamientos.
Cantará el ruiseñor
En la cima del ansia.
¡ Arrebol, arrebol
Entre el cielo y las auras'
¿Y yo perdí aquel tiempo
Que se perdió? La mano
Alcanza sin esfuerzo
Esta luna de antaño.
JORGE GUILLEN.
2
Valladolid, Marzo 1924.
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jo de espíritu; el interior disgusto más hondo.
Su ataraxia le domina tanto que ya no podrán
arrancársela ni el goce en la contemplación de
las cosas, ni ningún amor de nada. Antonio
Azorín es caso perdido ; Sigüenza por ese goce
y este amor aun puede salvarse; tiene, además,
ahinco. Y a lo largo de su acomodamiento y
resignación, descubrimos a veces una vehemencia
tensa, dispuesta al esfuerzo. Pensamos entonces
que si la abulia y el renunciamiento de
Antonio Azorín son un enfermo fracaso, la
retiranza de Sigüenza es tan sota una iniciación
de éste. ¿Tal vez egoísmo lírico?
Antonio Azorín no siente que sea necesario
crear; él es partidario de la inutilidad del esfuerzo.
¿Tal vez, egoísmo de pequeña filosofía?
Sigüenza, por el contrario, puede crear
una familia. Precisamente el sentimiento rural,
la retiranza, le lleva a recogerse en la familia.
Aquí, cuando decimos Sigüenza, podemos
querer decir G. M. En todos sus libros aparece
sustancialmente arraigado el sentimiento
de la vida familiar; no descripción del hogar,
sino amor de familia; lírico sentir de todos
los goces y afectos familiares. Gusto por la
casa de la niñez, placer por el cuidado de la
madre, alegría de paternidad. Puede decirse
que este sentimiento de familia es casi un amanecer
en la literatura nuestra. En Azorín y en
G. M. vive con más fuerza que en todos los
demás escritores contemporáneos; pero esencialmente
en este último.
En toda nuestra literatura hay como una dificultad
para la complacencia y el placer de la
vida. Pasa por ella, constituyendo una tónica
casi constante, una aridez seca de la sensibilidad
afectiva. Hay una dificultad española para
la amistad y el amor. Si la Edad Media, por
ejemplo, fuera de España, pudo ser enorme
y delicada, entre nosotros tan solo fué enorme
y arisca, o seca. Hasta el siglo xiv, con el Arcipreste
de Hita, no se habla libremente de
amor ; los dos siglos anteriores, épicos y heroicos,
no nos dejan un monumento que pueda
compararse por ejemplo, con la chante-fable
de Aucassin et Nicolette. Y después del siglo
xiv ¡ cuánto tiempo se necesita aún para
llegar a la delicadeza de un Marot o de un
Ronsard, si es que se llega ! Nos ha faltado casi
siempre, emoción de ternura cordial. También
libertad en el modo de concebir la vida; claramente,
nos ha faltado urbanidad; nos ha
faltado tener más Ovidio y menos Horacio,
más tratado de Amor — y traités de bourgeoisie
— y menos Epístola ad Pisones. Solo Cervantes
nos aparece — hasta él — como un verdadero
espíritu del Renacimiento : amplio, libre
con una visión abierta del amor y de la vida.
Pero tampoco en éste hállase el sentimiento de
la casa y de la familia como intento inicial; se
da tan solo como un episodio dentro de la trabazón
de su obra. Habría que remontarse hasta
el siglo xix con Fernán Caballero, con Galdós
y principalmente con Valera, para hallar tal sentimiento
aunque velado por una intención de
costumbrismo y falto siempre de sencilla delicadeza,
aunque a veces posea elegancia — Valera
o sentimentalismo — Cecilia Bólh de Faber.
En cambio, en la literatura francesa no ha
dejado nunca de existir y evolucionando produce
obras tan llenas de amor de familia — y
solo ese amor — como La Mere et Venfant, de
Ch. Louis Philippe, L'áge divin et l'áge ingrat
y Ma filie Bernadette de Francis James, y
muchos trozos de Gide, de Proust, de Jules
Romains...
Al lado de esos libros, por el sentimiento
de ese amor, pueden recordarse La novela de
mi amigo, Las Cerezas, Niño y Grande, Humo
dormido. Siente Miró la familia como regazo
de bienaventurado sosiego. El deseo de una
hermana, el reposo de la casa, parece que dan
juventud a su cansancio. Y pensando en la
Madre podrá decir: "Nunca se olvida la castidad
de un pecho que nos hace niños siempre."
-LA NOVELA
¿Es Gabriel Miró un novelista? Sí y no.
Para ponerse de acuerdo es necesario estarlo
antes de la apreciación de lo que llamamos novela;
muy fácil esto para un escolástico, ya
no lo es tanto para un artista de hoy. Entre
las virtudes del romanticismo quedará la de
haber dislocado el encajonamiento sinóptico de
los géneros y la rigidez de las clasificaciones
perceptivas. Si antes no era arduo poner en
cualquier libro la nominal etiqueta definidora,
hoy ya es imposible. El donaire de Manuel
Machado al decir que catorce versos suyos si no
eran un soneto serían un sonite, se convierte en
profunda distinción cuando Unamuno afirma
que si su novela no lo parece, ni le importa ni le
extraña, porque si no es novela será nivola.
Hasta que no surja una preceptiva-patrón
de la nivola podremos Hamar así toda narración
a la que no convenga el nombre de novela.
Por esto si hay dificultad en admitir que
G. M. es un novelista, parece sencillo afirmar
que es un nivolista. Así habremos de hacerlo
hasta que generalmente no se conciba la novela
de un modo muy distinto del que se viene
haciendo todavía. Hasta hoy parece esencial
en la novela la acción y la aventura. Ya don
Juan Valera, en su tiempo, había protestado
perspicazmente : Hay otra clase de novelas —
decía — en las cuales, examinadas superficialmente,
nada sucede que de contar sea. En ellas
apenas hay aventuras ni argumento. Sus personajes
se enamoran, se casan, se mueren, empobrecen
o se hacen ricos, son felices o desgraciados
como los demás del mundo. Considerados
aislada y exteriormente, los lances de
estas novelas suelen ser todo lo contrario de
memorables y dignos de escritura. Pero en lo
íntimo del alma de los personajes hay un caudal
infinito de poesía que el autor desentraña
y muestra, y que transforma la ficción, de vulgar
y prosaica en poética y nueva. Produce
11
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de hogar, ese fervor es adhesión lírica de su
espíritu. En Glaudel provoca resonancias dramáticas
y, a- veces — Le Chenvin de la Croix—
también Estampas, en las que . está siempre
Claudel en cuerpo y en alma. En Gide, con
inquietud desasosegada, con afán de conseguir
el supremo bien del amor de Dios se convierte
en íntima tragedia espiritual — la Porte Etroite.
A un lado el pensamiento, G. M. complace
su sensibilidad en el goce de lo externo. Goce
sensual, de sensualidad pura y lírica. Hasta
lo más hondo de él, de su carne y de su alma
se le entra. Así con respecto a todas las cosas
de la religión; G. M. está ante ellas como un
espectador. Se apasiona por ella como por una
presencia estética. No constituyen para él un
problema filosófico, sino un espectáculo de belleza.
Por esto Las Figuras de la Pasión del
Señor son figuras de una pasión plástica — representación
en el sentido más puro — y no hay
en ellas mm pasión meditabunda. Figuras o estampas
sentidas y concebidas, cqmo sus demás
obras, en virtud de memoria y evocación; pero
menos líricas que sus otras Estampas porque
esa memoria no vive dentro de él unida a su
propio manantial de sentimiento. No acude a
él el recuerdo sino que, escorzándose, tiene
que buscarlo y documentarlo. Si G. M. hubiese
sido un místico. Las Figuras hubiesen sido una
creación; no siéndolo, es obra de recreación.
En este sentido significa su obra el esfuerzo
mayor realizado por ningún escritor de
nuestros tiempos : prodigio^ sabio de maestro
en el hacer. Mas este trabajo esforzado no
queda adherido a la total urdimbre de sus otros
esfuerzos de creador ; se aisla como desligándose
de toda su emoción humana de artista
y se afirma sola, erguida, como un "penefoso
monumento de artífice. Pensándolo así, hemos
hablado de las Figuras después de hacerlo de
toaa la obra de su autor ; y ahora recordemos
una frase que es justa aquí.
Cuando Flaubert, contestando a Sainte-Beuve,
hacía la apología de sí mismo, defendíase
por haber escrito Salambó (una especie — según
él — de Santa Teresa). Como más fuerte defensa
y como para tranquilizar al autor de las
Causeries escribía: "Et puis, mon exemple
sera peu suivi. Ou done alors est le danger?"
También el ejemplo difícil de G. M., caído en
el riesgo, será poco seguido. Podrá éste, pues,
por su parte, hacernos la misma pregunta:
; dónde está entonces el peligro?
VI . — EL ESTILO
SÍ el hombre está en la obra que se realiza
y el estilo es el hombre, ya, en lo que de G. M.
llevamos dicho, queda glosado su estilo. Pero
éste, además de ser el hombre, es también el
artífice. Conviene, pues, para definirle mejor,
hablar de él aparte de un modo más expreso.
Como decíamos al comenzar estas notas,
es G. M. uno de los prosistas actuales más
perfectos. Tanta perfección alcanza, que ésta
misma se convierte a veces en un defecto...
14
de calidad ; sé ve qUe su . prosa está envuelta
por el esfuerzo que a esa perfección conduce,
un poco ahogada de aire. Sale del vargueño
donde estaba tan pulida, con los pliegues de la
dobladura todavía , marcados y con una esencia
de cosa bien conservada entre el aroma
de encierro. Es el precioso traje de seda, crujiente
y oloroso, que al desdoblarse espande su
vida interior con el aroma sensual que tienen
tan solo las ropas del arca. A veces ya no es
ropa, sino fruta sazonada, con piel crujiente
también. Sus palabras entre los dedos se nos
tornan sonoras, como la manzana que apretamos
en la cóncava ansiedad gozadora de la
mano. Así, con placentera delectación, G. M.
escoge la palabra que tiene esa turgencia o la que
conserva aquel aroma, y la recama en su prosa.
Más hombre de tierra adentrada que marinero,
no tiene esa la suelta ondulación de la
brisa del mar, sino el cuajado olor compacto
del terruño.
Siendo su prosa muy de escritor de su tiempo
y en mucho del que ha de venir, tiene raíces
en una tradición — la mejor — de nuestros
estilistas : la tradición de los místicos. Dentro
de éstos, de los menos retóricos y de los más
líricos : Fray Luis de León y Santa Teresa.
Ya bien adentrada esa raigambre y a su
lado, por imperativo dirigente de su sensibilidad,
G. M. logra los valores de novedad de su
estilo. El principal de éstos es, a nuestro sentir,
el que de la virtud de la metáfora nace;
también el que más legitima su eficacia de escritor
contemporáneo. Ya hemos insistido antes
de ahora en la significación de la metáfora
dentro de la actual sensibilidad estética. Puntualizando
aquí su mérito en el estilo, recordaremos
la frase de Proust: "je crois que la
metaphore seule, peut donner une sorte d'eternité
au style". Esta eternidad nace de su constante
virtud creadora; no carecen de ella las
de G. M. aunque, por la influencia del método
estético de este autor — resurrección por la memoria
— adquieran su fuerza más en el regreso
que el impulso.
También ha enriquecido con novedad nuestro
lenguaje aportando a él muchas voces desusadas
por olvidanza, e incorporándole otras
que con exacto sentido de su valor ha convertido
el castellano tomándolas del dialecto valenciano.
Todo esto hace de Miró un buen biólogo del
estilo. Conoce su histología y su química. A veces,
apela a una ciencia menos reciente, a una
alquimia sintáxica que no añade a su prosa
ningún valor necesario. Es una alteración externa,
constructiva solo por capricho, no por
interior necesidad.
En una antología de prosistas españoles —
las cien mejores páginas — de G. M. no podrían
faltar bastantes, que habrían de separarse de
sus novelas dejando a éstas como muy ejemplar
altura de nuestro arte moderno.
J. CHABAS Y MARTI.
Madrid, 1923.
i-
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POE T AS CATA LA NES
J . M , LÓPEZ PICÓ
POEMAS DEL PUERTO Y DE LA CIUDAD
Los obreros del mar vuelven
a la ciudad después del trabajo
p i el paso del hombre de la mar
aprenden los de tierra a caminar.
Placer del puerto
Ese hombre de ojos grises que han la niebla de Albión,
comía una naranja del puerto en un rincón.
Me miró. Su mirada — Qué gusto a sol ! — decía ;
parece que en sus ojos la niebla se fundía.
Las barquillas del puerto
Al gozo de la noche, danzaban las barquillas
en el mar, y en el cielo triscaban las cabrillas.
Un marino cantaba una dulce canción ;
era tan dulce, que era como la de un pastor.
OTROS POEMAS
La niebla
Es ciega, la vergüenza de serlo la domina ;
porque no la conozcan finge un paso atrevido;
es más fuerte que el miedo ; corre más que camina ;
las zarzas de la senda le rasgan el vestido.
A un grillo
De tan clara la noche, parece que es de plata.
Canta un grillo amoroso su dulce serenata,
mirando fijo al cielo, porque oh, maravilla !
cree que aquellas notas son de un astro que brilla
No sabe el grillo humilde que es suya la cantata.
De tan clara la noche, parece que es de plata.
De los viajes
Sentir los brazos cual si fuesen alas ;
los ojos elevar al firmamento,
y estar parado y firme, no obstante las alas
— igual que permanecen los molinos de viento-
ZACARIAS ILERA, TRAD. Barcelona, 1923.
16
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mam
DESNUDO
MAX JIMENEZ
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m -
i7
turbada perspectiva arquitectónica de la novela.
A partir de El libro de Sigüenza alcanza
G. M. su nivel de plenitud. Luego de este libro,
del que ya hemos hablado, nos ofrece
dos novelas más: Nuestro Padre San Daniel
y Niño y Grande.
Con estas al lado de las otras, ya puede hablarse
más concretamente del arte de novelar
de G. M. Confiesa éste que al empezar un libro
no se propone nada; no son sus libros, en
efecto, preocupados ; parece . que los concibe
así que avanza en el trabajo. Acaso G. M. no
podría decir las palabras que Flaubert escribía
a Guy de Maupassant: "Sammedi je commence
Bouvard et Pecuchet! J'en tremble,
comme a la veille de m'embarquer pour un voyage
autour du monde". Más bien parece que
G. M. tiembla al comenzar cada cuartilla. El
conjunto de sus obras no surge como resultado
del pensamiento inicial de ese conjunto, sinó
como reunión transitiva de los múltiples detalles
emotivos. Estos le van guiando y orientando
por el camino que él no ha decidido de
antemano. Cuando, sin proponérselo, ese camino
se le dibuja, su paso por él no tiene espontánea
libertad de viaje. En Nuestro Padre
San Daniel, novela de capellanes y devotos, se
ve esto con mayor claridad que en ninguna
obra suya. Es seguramente la novela más construida
que ha escrito G. M. ; pero el mismo
propósito de alcanzar esa construcción le da
cierta rigidez; y como siempre, los trozos menos
novelescos son los mejores. En Orihuela
y en Gandía, más en Orihuela — Oleza — vive la
acción de esta novela. Como sucede siempre
en toda la obra de G. M., los personajes se
funden con la naturaleza casi inmóviles en ella
y adquieren esa tristeza lenta con que está
pensado y visto el paisaje. Y cada cual, al
fundirse de ese modo, deja un aliento de su
propia vida. Todos la tienen verdadera, aunque
sin voluntad de potencia. Por no carecer
de ésta, Don Alvaro aparece lleno de mayor
interés en la energía de su ímpetu. Se ve que
esa energía puede remover aún la abulia de la
ciudad de Oleza; y aunque lo haga duramente,
con agria rigidez, inicia en nosotros una inclinada
simpatía si alcanza a destruir ese decaimiento
fin de siglo, aunque él también sea
hombre de ese fin y de ese siglo.
Niño y Grande, más perfecta que las anteriores
novelas de G. M., se asemeja más a
ellas por su construcción. Aquí toda una vida
va resurgiendo por la memoria. Esta es la base
de creación de G. M., hasta donde Memoria
puede ser creación ; si quisiéramos decir con
más propiedad hablaríamos de recreación. Ha
construido G. M. sus obras — Humo dormido
y Niño y Grande, entre las últimas, son ejemplos
evidentes — con un método parecido al que el
mismo Proust confiesa emplear, es decir: "mélant
rautobiographie aux souvenirs d'un observateur,
sans qu'il s'agisse toutefois d'un dévoulement
automatique". También como en
Proust el narrador que aquí dice ya no es
siempre G. M. (au narrateur qui dit je et qui
n'est pas toujours moi) ; pero el pasado le pertenece
y de él se vale para revivir y acreditar
episodios que rasgan su humo dormido."
Adquiere en Miró esta evocación una íntima
fuerza lírica. "De la quietud de las distancias,
sube un humo azul que se para y se duerme"
y en él ve Miró todas las cosas "en una trémula
desnudez". Todo se le ofrece "lleno de
los días que se quedaron detrás de nosotros".
Y el recuerdo surge despertado en el "hondo
silencio de la lejanía", porque en él ha quedado
una palabra sonante y sostenida por el pedal de
nuestra nostalgia. "La abeja de una palabra recordada"
va abriendo la lejanía del silencio.
En El Angel, el molino, el caracol del faro,
estampas rurales y de cuentos, etc., todavía se
acentúa más el sentimiento lírico de G. M. Las
dos estampas tituladas El Molino y El agua
y la infanta, están henchidas de poesía. Como
hombre de su época todavía es la suya una lírica
esencialmente impresionista, pero por toda
su expresión pasa un agua viva y clara de pa*
sión estética que solo un poeta puede tener,
Gran acierto el de Valery Larbaud al nombrarle
de este modo.
VI.— LAS FIGURAS DE «LA
PASIÓN DEL SEÑOR»
De propósito hemos dejado para el final de
estas notas hablar de Las Figuras de la Pasión
del Señor. Escribe G. M. esta obra en el
momento central de su evolución. Tiene ya toda
la riqueza de su estilo, aumentada aquí porque,
como Flaubert en Salambó, es sencillo, no sobrio.
Su lenguaje, formado en la contemplación
del paisaje levantino, le sirve, como instrumento
bien adaptado, para la evocación de
los bíblicos paisajes orientales.
Siempre ha tenido G. M. afición a las cosas
devotas. Antes de Las Figuras ha dado muestra
de ella en algunas novelas. Se ha inclinado
hacia esas cosas porque la belleza de la liturgia
y el apasionamiento del fervor religioso
han atraído su emoción de artista. Y esta
preferencia estética, distinta de una adhesión
mental, convive en él con su heterodoxia. Convive
sin batalla y sin disputa interior. Esto
hace que Las Figuras, fruto de esa preferencia,
estén más cerca de las obras comparables
de Flaubert que de otras obras de escritores
contemporáneos también franceses, nacidas por
un sentimiento más de adentro ; nacidas de un
sentimiento y no de un sensimiento. Esos escritores
a que me refiero— James, Claudel,
Gide — sienten en su espíritu además de la belleza
litúrgica el hondo fervor creyente. No
pueden estar ante la religión ni sus cosas como
ante un espectáculo ; hacia dentro de ella van
sus almas. En James, más comparable a Miró
que los otros dos por su afición campesina y
15
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esto en el lector un encanto parecido al que
tendría un zahori que, caminando por una estéril
llanura, penetrase con la vista en lo profundo
de la tierra y viese alli los montones de
piedras preciosas que han acumulado los gnomos;
una ilusión semejante a la de Ferragut,
en el Bernardo, cuando a la luz de la Lámpara
Mágica se le convierte en hermosa y joven
señora la hechicera Arleta, y la pobre choza
en espléndido palacio (i).
Fijémonos en las palabras de Valera: Dentro
de la producción novelesca hay algunas
obras en las cuales, examinadas superficialmente,
nada sucede que de contar sea. Es decir ;
no entrará en ellas la aventura episódica, la
trama imaginativa o fantástica cruzada por un
estremecimiento de romántica convulsión; antes
bien, estará tejida de pequeños sucesos
cotidianos, de emociones sencillas, de acontecimientos
que todos podemos haber conocido.
En Miró, como indicábamos antes, sucesos de
vida rural o aldeana y de vida familiar. Las
novelas en que suceden esas cosas que son de
contar tienen un incentivo de interés que las
aproxima al folletín a poco que resbale su pudor
artístico; carecen siempre de ese manantial
íntimo de deleite que hallamos en el sosiego
de la contemplación. Se nos apresura el
ánimo al leer novelas de acción y aventura (2) ;
perdemos la serenidad de la mirada, y, ya sin
noción de un puro ritmo del paso, sin los necesarios
descansos para la complacencia de
nuestra sensualidad, comenzamos a andar de
cabeza. La aventura no es, pues, un perfecto
elemento estético. Hay esencialmente en la índole
de ésta una sorpresa contenida; aventura
es, fundamentalmente, imprevisión. Por el contrario,
del arte, o precisando más, de un arte
puro, es consustancial la previsión. Lo que sucede,
acontece por natural ímpetu de exactitud.
Eugenio D'Ors lo decía ya en el año 191 5 comentando
Les Caves du Vatican de A. Gide:
"¿Dónde encontraremos mejor el goce propio
del arte, en la sorpresa o en la previsión? La
sorpresa excita curiosamente sin duda. Pero en
el cumplimiento de la previsión, si éste era un
poco arriesgado, se complace el ánimo. Previsión
se llama el secreto del ritmo, de cualquier
ritmo. Previsión se llama el secreto de la
arquitectura." Es lógico que un artista como
(1) De la naturaleza y carácter de la novela. Madrid,
1860; págs. 28 y 29; en Crítica literaria (186061,
t. XXI de las Oh. com., y Estudios críticos sobre
literatura, etc. Madrid, Libría. de A. Durán, 1864.
página 218 y siguientes.
(2) No nos parece precisa la diferencia entre
aventura y acción, cuando ésta no es interior y obedece
a una norma íntima de desenvolvimiento espiritual.
Ambas tienen su carácter especificante en el riesgo.
Acción y aventura suponen siempre una falta de
ritmo interior y, por tanto, una cesión, incalculada y
falta de serenidad, a las circunstancias exteriores.
12
G. M., antes que todo sensual, no haya gustado
de la aventura. A la sorpresa ha preferido
la contemplación por interior imperativo de su
temperamento; y es que, 'en cierto modo, imaginación
y sensualidad divergen hacia dos extremos
diversos: así como aquélla exige vue—
los y rapidez, ésta nos requiere con solicitud
de reposo y pausa.
Hasta llegar a la perfección de esta virtud
estética G. M. ha dado algunos saltos asimétricos
seguro en el impulso, pero incierto en
la limitación de la fuerza elástica. Se le ve
ir y venir, en un entrechoque difícil y penoso,
con el arma exacta del lenguaje ya en la mano
firme del artífice, pero débil todavía el blanco
de la obra. Cada novela, por sí misma, es una
afirmación. Pero ordenada al lado de la que
sigue y a la que precede, muestra un desequilibrio
en el mérito y en la orientación,
aunque en el total crecimiento se advierte la
trayectoria ascensional. Sin contar la Mujer
de Ojeda e Hilván de Escenas, en Del Vivir,
en la Novela de mi Amigo, hállase más belleza
y más segura y serena que en Las Cerezas
del Cementerio, Dentro del Cercado y
La Palma Rota. En todas éstas Miró ha vertido
una inquietud romántica, episódica y conmovida;
unas veces con hundida tristeza lánguida;
otras esa misma tristeza mantenida sobre
un subfondo de deseo heroico. Todavía resuena
en ellas un eco de esa larga tensión romántica
que constituyó el mal del siglo xix;
las páginas de esas novelas, superadas por la
buena fe y por la gracia del buen decir, contienen
maestrías indudables, pero están empañadas
con un aliente de lo que se ha llamado
decadentismo. Tienen la huella morada
y enfebrecida de las ojeras de Werter, Obermann,
René y Adolphe... Un sentir íntimo de
la emoción, una elegancia instintiva que le aparta
del exceso declamatorio, y sobre todo, ese
sentido de la exactitud y del límite — ¡tan poco
romántico ! — le salvan siempre y le libertan,
por fin, del todo.
En esta primera época, de lenta formación
trabajosa y afanada, está ya contenido uno de
los primeros méritos de Miró : el de dar a sus
personajes, como inyectándoles sangre tibia y
circuladora, una vida firme que les hace tener
siempre el sentir hondo de su tránsito. Así el
lacerado pintor de La novela de mi amigo, el
ávido Félix de La^ cerezas, el peregrino de
Nómada... y al lado de éstos los demás personajes,
los que aparecen como subalternos, y
que sin embargo se acercan a nosotros hasta
presentársenos, a veces, en un plano primero.
Con frecuencia esta cercanía se torna insistente;
un amor por el detalle hace que G. M.
dé la mano a esos personajes y los saque del
fondo de las páginas, mostrándolos demasiado,
aumentándoles su proporción subalterna.
Pero no daña a nuestro placer por la vida de
la obra la brusca presencia; tenemos el contento
de una nueva amistad y el goce de ésta nos
evita el error de volúmenes producido por la
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UNA VISITA AL "35. e SALÓN DES ARTISTES INDEPENDENTS"
Llegado a París después de unos meses de
aislamiento en un rincón de España, lo primero
que sacude mi emoción en afán de arte
nuevo, son los carteles tricolores de la "Societé
des Artistes Independents" anunciando su
35 .e Salón. Y mientras camino hacia su albergue
del "Grand Palais des Champs-Elyssés",
voy recordando cómo los salones de independientes
hicieron nacer a su abrigo desde
1884, a todas las nuevas e inquietas tendencias
de arte, iniciales mayúsculas hoy, para
todos los caminos a seguir por ésta, o la futura
generación de artistas perdidos dentro de
un laberinto de dificilísima salida.
Pero los impresionistas, cubistas, futuristas
y expresionistas han cedido el campo a los novoclasicistas
y éstos, que desconocen completamente
lo que tan a fondo conocían sus clásicos
maestros : el metier, no podrán dar cima a
ese retorno al frío acadecimismo de Ingres
y David, ni al Quatrocento.'
Pero innúmeros son los pintores-peleles que
grotescamente hace bailar Picasso tras sus genialidades,
e irremisiblemente caminan a un
horrendo ridículo, al son de la música sirénica
que entonan en coro los críticos franceses.
La primera impresión producida por este
salón es lamentable y desconsoladora.
La pintura, salvo las contadísimas excepciones
que luego citaré, es en general muy mala,
vergonzosamente mala, inexorablemente mala :
J. DE CREEFT.
Talla directa en madera
J. DE CREEFT,
Talla directa en madera
pastiches, plagios, tonterías. Ni emoción, ni
seriedad, ni audacia, ni técnica, ni. originalidad
y una falta absoluta de imaginación, es el sincero
resumen de lo enviado por los señores
pintores al "35.? Salón des Independents".
Las excepciones. ¿Cómo no iban a existir
en un conjunto de más de tres mil cuadros?
En primer lugar dos construcciones del futurista
estoniano A. Blumenfeldt, "La tour
Eiffel" y "Die Nachst in Bayern" de un maravilloso
equilibrio de planos y colores.
Unas naturalezas muertas, riquísimas de calidades
del cubista ruso Frenkel.
Un desnudo y un retrato de otro ruso jamara
de Lempitzky.
"Le puits "del polonés W. d'Erceville.
Un admirable panneau futurista "Chasse"'
del brasileño De Rego-Monteiro, de quien algún
crítico (?) francés escribió que había preguntado
la dirección de su atelier para no ir
nunca a visitarlo.
La pintura de una argentina: la señora de
Manés.
Un desnudo de la señorita Kubra-Hanoum
Assadoula, del Cáucaso.
Y un retrato muy simple y grato de líneas y
valores cromáticos de Edmond Sigrist.
Los cuadros restantes no merecían otros ho-
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T
R
L
4'-
DESPERTAR
estrella sueña en alta voz...
Sobresaltada
de pronto se despierta.
El río compasivo
con sus gotas más claras
prende un collar en torno
del cuello de una nube
que bebió hasta saciarse
y ahora de nuevo sube...
Para calmar el susto,
con sus picos de luz
la estrella bebe.
...Más tarde, agradecida,
ha dejado caer sobre el espejo
bullicioso del río,
las diminutas barcas de sus ravos.
L A
D E V OTA
U na nube
como un pájaro glotón
picotea en el trigo
de la hora temprana.
Y en el azul
con la cara brillante,
recién lavada,
late una estrella, que
más devota que sus otras hermanas
se ha quedado rezagada
para la misa del alba.
JULIO j. CASAL.
55
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saciones, impresiones, asociaciones y correspondencias,
que nos ofrece, sugiere, facilita,
impone e indica el cuadro. Pues bien: dar libre
camino a los sentimientos, recuerdos y demás
estados que no arraiguen en la percepción
del puro valor plástico, es leer entre líneas.
Lectura insuficiente a base de preconcepciones
y más bien que visual, intelectual. Leer las líneas
es desnudarlas de toda significación extraplástica.
Lo mismo para el color. Lectura
primaria, irremisible, abono necesario para el
recto brote de juicios. Todo juicio crítico que
no se apoye en la sensibilidad plástica conmovida
directamente por la pintura, puede ser
aplicado a todas las demás artes, y por ende
es insubstancial respecto a la pintura. Asimismo,
los juicios críticos elaborados en la sensibilidad
formada por otras artes, son, respecto
a la pintura, insubstanciales. Solo el juicio que
parte de la peculariedad formal de la pintura, de
la calidad plástica, que define el arte plástico
como tal y lo separa de las demás artes, puede
ser substancial; y todas las perspectivas mentales
que en este juicio se apoyen, participarán
de la frescura de la sensación visual primera.
Nos parece que d'Ors no dió en sus "Tres
horas..." suficiente importancia a la peculiaridad
del lenguaje pictórico. Tal olvido le indujo
ante todo a aceptar como extensiva a la
pintura la distinción que hace el escultor Hildebrand
entre valor "arquitectural" y "funcional"
de las formas y después le impulsó
a establecer una clasificación, en la cual la pintura
se define una vez como una especie de
escultura plana. Otra vez como una música
simultánea y en aquellos casos en que le concede
el autor una área propia, se llama pinturapintura.
A nosotros en cambio nos parece que ni
se puede aceptar el valor arquitectural de Hildebrand
como condición de la forma pictórica
ni se debe clasificar la pintura fuera de su
propia área de expresión.
La noción de "valor arquitectural" fué fruto
de la experiencia de un escultor. Pero, si tal
valor parece inseparable del concepto mismo de
la escultura, por ser ésta un arte de espacio,
en la pintura, que es un arte de superficie,
el valor arquitectural es protestativo. Puede
estar ausente, sin que la pintura, aun perdiendo
la fuerza de su irradiación plástica, deje de ser
pintura. Es que para el escultor el espacio es
un "dato inmediato", por ser el volumen y su
deslinde exterior, el plano, elementos esenciales
de la técnica escultórica. En la pintura, en
cambio, el espacio es tan solo una modalidad
de las relaciones entre las líneas o entre los
colores. Estas relaciones pueden desarrollarse
en muy diversos sentidos fuera de la preocupación
de espacialidad, sin que la pintura pierda
por eso su carácter de arte plástico. La pintura
medioeval o el cubismo pueden servirnos de
ejemplos. El valor arquitectural se desprende
del movimiento vertical de las formas — como en
la escultura — , pero es nulo en la distribución
simultánea de las formas en la superficie. Asi¬
mismo el valor espacial es consecuencia del movimiento
en propiedad, la cual no es condición
principal de la pintura sino uno de los diversos
modos empleados por el pintor para hacer
vivir plásticamente la superficie.
Los dos valores se acondicionan mutuamente
pero no se confunden, como piensa d'Ors.
Ahora bien: Si el espacio pictórico no es más
que resultado de ciertas relaciones lineales o
colorísticas — ciertas y no todas — y el valor arquitectural
tiene en este espacio la condición
de su existencia. No puede ser considerado el
valor arquitectural como calidad esencial de la
forma pictórica. Si lo fuera, sólo la pintura de
"las formas que se apoyan", la clásica, sería la
verdadera. La de "las formas que vuelan" no
sería más que una equivocación plástica.
Pero, si a "las formas que se apoyan" se
les quita su sostén (el valor arquitectural) que
no es, como hemos visto, una calidad esencial
de la pintura, ¿qué sentido puede tener la frase
"las formas que vuelan" ?
El cuadro es el nudo de relaciones formales,
complejo, más ordenado. Todas las formas
que contiene — sean éstas de procedencia lineal
o colorista — se apoyan una en otra, cambian o
recobran su primitiva intención, se desvanecen
o resurgen, se contagian de expresiones, en
suma, se relacionan en armonía — siempre, o en
contraste. Las que "vuelan", desligadas de la
disciplina de su relacionamiento, "no están en su
sitio", no tienen eficacia visual. Pueden ostentar
muy marcado el valor representativo, "funcional"
según d'Ors, pero su valor plástico es
nuk> o, a lo más, negativo, en relación con las
formas que se apoyen.
Donde el enlazamiento compositivo está plenamente
logrado, no hay sitio para las formas
"que vuelan". Mas no es necesario que la
composición se afirme sobre el valor arquitectural,
para que las formas no vuelen. El estilo,
persistente en su disciplina depuradora, delinea
la órbita de gravitación de las formas
hacia un conjunto plástico, por realizar. Las
formas que no están impregnadas de la disciplina
del conjunto vuelan, lo mismo en los
cuadros "clásicos" que en los "románticos".
Cuando está ausente esta disciplina, no es que
el cuadro sea "romántico", sino que está poco
logrado en su valor plástico.
Mas hay cuadros de pintores románticos
plásticamente perfectos. Su disciplina de conjunto
es diferente de la clásica; el equilibrio
entre los medios de expresión es distinto, pero
todas las formas se apoyan en relaciones desarrolladas
con impecable lógica. No hay en
ellos nada que "vuele" que no esté en su sitio.
De modo que "romántico" no es forzosamente
un matiz despectivo del juicio crítico ni
clásico — en otra, que no la corriente aceptación :
perfecto — puede ser motivo de preferencias
estéticas.
MARJAN PASZKIEWICZ.
Madrid, Marzo 1294.
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Este seguro dominio en las ideas abstractas me
hace recordar a Gracián, de quien ha sido Reyes
uno de los más penetrantes comentaristas;
ese impulso rítmico, ese puro triunfo musical,
me hace pensar en la reciente frase de Foulché
Delbosc en su edición critica del poeta de las
"Soledades": Alfonso Reyes es el primer gongorista
de los tiempos presentes." Así la doctrina
del impulso explica las más íntimas dilecciones
del escritor.
Hace unos meses, Wells, en su visita a Madrid,
preguntaba con asombro a Reyes cómo
podía vencer las enormes dificultades que ofrece
la traducción de Chesterton, esa figura singularísima
en las letras inglesas contemporáneas.
Reyes, con su moderación habitual, le
habló de la tradición conceptista en las letras
españolas. Nuestra lengua tenía antecedentes
para recibir como a huésped que nos es familiar
al autor de "Ortodoxia".
De sí mismo no podía hablar nuestro amigo:
de su ritmo de las ideas abstractas, de su impulso
humorístico, de su literatura, qúe es muchas
veces un libre juego, lleno de sorpresas.
Esa afinidad con Chesterton en nuestro ensayista
es lo que explica mejor la excelencia de
sus traducciones. El hombre del impulso rítmico
había de ser un personaje de la mayor
intimidad para el habitual lector de Chesterton.
¿Y el impulso rítmico hasta dónde puede
conducir? ¿Podemos prever todas sus posibilidades?
En Reyes, escritor de temperamento
clásico y de cultura humanística, bien podemos
asegurar que a ningún desorden de las ideas,
a ninguna confusión romántica, a ningún bullicio
sentimental. En su obra, sentiremos junto
a la música que asciende, el silencio pitagórico,
la claridad, la suave luz de la noche serena.
NOCHE SERENA
Noche serena de nuestra América, desconocida
noche para tantos, de tí, y pensando en la
obra de mi amigo, quiero hablar, y más que
con mis propias palabras, con las que, en una
tarde inolvidable, oí de un grave crítico español,
de un crítico de la generación de Menéndez
Pelayo, muerto en 1920 : D. Miguel Santos
Olí ver.
Frente a la vastísima colección cervántica
que posee el Instituto de Estudios Catalanes
me hablaba el crítico mallorquín de la obra de
América, de las actuales literaturas americanas.
Habíamos recordado la renovación lírica
en España debida principalmente a la obra de
Rubén. Entonces aquel escritor ponderado,
aquel escritor, que como todo verdadero humanista,
tan hondamente creía en la fuerza
armoniosa de la cultura, me dejó ver su pesimismo
sobre ciertas tendencias en el actual espíritu
español. Encontraba en ellas, en medio
de su poder dinámico, un desequilibrio que hacía
menos honda su eficacia en la vida, una
falta de concierto de seguridad maestra, que
limitaba su valor en la pura esfera del arte.
-Unamuno, Pío Baroja, de obra tan fuerte y
variada como desconcertante, fueron los ejemplos
más característicos que citó para confirmar
sus opiniones. Frente a esta falta de equilibrio,
de cultura harmoniosa, América ofrecía
a España, por medio de algunos de sus más
puros escritores, una lección de serenidad. El
idealismo de Rodó, tan luminoso en el arte,
tan eficaz, tan constructivo en la vida; la sobriedad,
junto a la vastísima cultura creadora
de Enrique José Varona; el mundo de apariencias
serenas de la poesía de Valencia; el
tono meditativo de los versos de González Martínez...
Podremos señalar limitaciones en esta
obra fecunda. No podremos nunca dejar de
sentir su claridad, su delicada luz del espíritu,
su sentido de reposo, su serenidad resplandeciente.
Muchas veces he pensado en la conversación
con Santos Oliver, al releer los libros de
Alfonso Reyes. Algunos de estos libros, de
creación o de crítica, han sido producidos en
medio del agobio terrible de la vida. A veces,
el hombre ha sentido sobre su cabeza las alas
de la tragedia. Y la cultura lo ha salvado y ha
dado a su más íntimo lirismo una moderación,
una suavidad conmovedoras. Es el espíritu de
su elegía de Itaca:
Claro rumor de agua bajo los platanares
y cantos de las aves en el amanecer
y ¡oh visión de las nobles figuras familiares
que ya no he de miraros donde estabais ayer!
Dispersos los hermanos que harás, antigua casa
adonde cada objeto me saludaba ya?
Si hasta la misma tierra después que el agua pasa
ansiosa me pregunta si ya no pasará !
La obra de Reyes, en medio de sus constantes
sorpresas, no ha perdido el espíritu de
esta poesía. Cuando quiero explicarme la persistencia
de esta nota al través de los momentos
más diversos, al través de los múltiples
impulsos (el impulso rítmico, el impulso hu^
morístico, el impulso de lo imprevisto), un recuerdo
muy personal viene a ayudarme en mi
interpretación. Es el de nuestro viaje a Burgos,
en el verano de 19 18. Era el tercer día
de nuestra estancia en la ciudad admirable.
Para aliviarnos un poco de la emoción que nos
ahogaba, salimos al campo. Cerca del Castillo
del Cid una pobre mujer, que vivía en una
choza de tierra, ofreció a Reyes un clavel. Vi a
mi amigo correr por el camino del Castillo,
paralelo al de la ciudad. Me parecía que era la
suya una carrera lírica. En frente estaba la
ciudad austera, la ciudad llena de profundo
reposo, llena de una visión de eternidad. Se
oían los cantos alegres de unos cordeleros. En
la impetuosa carrera aquel ambiente ponía una
nota de serenidad. Y yo veía así, con una
honda emoción, pasar ante mí la obra del escritor
y la vida de mi amigo.
JOSÉ M. CHACÓN Y CALVO.
Santa María del Rosario, 1923.
19
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1
ESTUDIO
ESCULTOR ALBERTO
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—
i
C o mp a g n i e de Maví g a tío n Strd-ál La nli qn e
C h a rg^ di re u n i s
Próximas salidas de La Goruña
Para los puertos del Brasil, Montevideo y Buenos Aires por modernos y rápidos trasatlánticos
a doble hélice y-16.000 toneladás de desplazamiento: .
24 de Marzo
Museüa
21 de Abril
12 de Abril
Alba
Beiie Isle
Precio én tercera clase corriente a Buenos Aires . . Pesetas 412'60
Idem tercera clase en camarote cerrado . . ' » 442'60
Idem tercera clase en preferencia .... >, 55\l5{)-
Esta clase se halla situada en el centro del buque y completamente independiente Los camarotes de
2, 4 y 6 camas, son todos exteriores y reciben la luz y el aire direciamente. Los pasajeros de esta
clase disponen también de comedor, salón de conversación y café cubierto, cuarto baño, ducha, etc.,
- -NOTA.— En estos precios van incluidos todos los impuestos de embarque.
Precios en primera clase-a Buenos Aires . . Pesetas 1.230 ^ Sin irapuestos y sujetos f las
Idem segunda clase a Buenos Aires.. . 1.000 * variaciones de! cambio.
Facilitarán toda clase de informes sus Agentes Generales en España:
ANTONIO CONDE Hijos, Plaza de Orense 2-La Co.ruña- lelepiI128 feleÉOlllIlS i
Salidas del puerto de Vigo
POR VAPORES DE GRAN LUJO EXTRA-RÁPIDOS
Para Lisboa, Rio Janeiro, Montevideo y Buenos Aires, saldrán de VIGO los siguientes vapores de
26.000 eaballos de fuerza y cuatro hélices,
7 de Abril
Massilia
Admiten pasajeros de gran lujo, lujo, 1.a, 2.a, 2,a intermedia y 3.a clase.
Precio, tercera clase, Ptas. 442*80
Para Leixoes, Dakar, Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires, sald-án'de VIGO los siguientes
vapores a doble hélice:
30 de Marzo
Croix
Admitiendo pasajeros de primera, tercera preferencia en cárnarotes, tercera clase en camarotes
tercera corriente.
Precio del billete en tercera preferencia en camarotes comedores y salón de converí ación, Ptas SSl'S
Precio del billete de tercera ea camarotes comedores y salón de conversación, Pesetas 442'80.
Precio del billete de tercera clase corriente, Ptas, 412*80.
Los pasajeros de 3. a clasé deben dirigirse dilectamente a esta Agencia sin utilizar
intermediarios prohibidos por la Jey.
Para informes dirigirse a los Agentes -Generales en España
ANTONIO CONDE, HijOS (Apartado número 14.)
JOSE
Navieros-Consignatarios - Agentes de Aduanas -Fletameníos -Seguros Marítimos
Agencia Internacional para el servicio de Paquetes Posta* es-Delegación de la Compañía
de los Caminos de Hierro del Norte
LA C O RUÑA
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CONCHA ESPINA
N
G
R
O
Tiene interés y personalidad este moderno
centro del "Westen" ciudadano; en lo más
lujoso y de más carácter del nuevo Berlín,
donde sobre una puerta románica hay un anuncio
de cigarrillos, y la decoración industrial de
un cabaret expresionista hace muecas detonantes
a la pétrea mole de la Iglesia de la Recordación.
Por estas calles amplias y grises es frecuente
ver, al lado de los cráneos desnudos y brutales,
la melena gallarda de un artista, el rostro
moreno de un español, el saludo amanerado
de un vienés, la negrura de unos ojos bizantinos,
mientras pasa d Schieber empaquetado
en su Schebera absurdo bajo el ronquido poderoso
de motor.
Ivan Paskievich marcha despacio y curioso
por estas avenidas, desciende a la estación
subterránea del Zoo y sube en un tren que
va a partir. Apenas el convoy se pone en movimiento,
consulta el joven un plano colocado
junto a la puerta. Vuelve la cara como si necesitase
algún auxilio en estas indagaciones y
encuentra unos ojos rubios y dulces que le
sonríen.
— ¿Busca usted una dirección? — le pregunta
la dueña gentil de aquella mirada de oro.
— Sí, señorita. Voy a Charlottenburg.
La niña blonda se echa a reír.
— Pues se ha equivocado usted de andén y
lleva un rumbo contrario. Precisamente yo vengo
de allí.
— ¿Entonces?...
— Me quedo en la próxima estación. Baje
usted y le enseñaré su camino.
— Muchas gracias.
Habían llegado. Descendieron en un grupo
21
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COMPAÑÍA DEL PACÍFICO
VAPORES CORREOS RÁPIDOS
Salidas regulares de LA CORUÑA y VIGO para los puertos del Brasil, Uruguay,
Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Panamá y Cuba
Lines del Brssil, Río de la Plato, Ohile y Perú
(Vía Estrecho de Magallanes)
Próximas salidas:
Vapor correo OROPESA
ORTEGA
De La Coruña
De Vigo
!4 de" Abril 15 de Abril
9 de Junio 10 de Junio
Admifiendo pasajeros de primera, segunda y tercera clase para Río Janeiro, Santos, Montevideo,
Buenos Aires, Punta Arenas, Coronel, Talcahuano, Valparaíso, Coquimbo, Antofagasía, Iquique, Arica,
Mollento y Callao, así como carga para los puertos de la Patagonia (con transbordo en Punta Arenas),
Pioco, Salaberry, Pacasmayó, Etcn, Paita y Guayaquil, con conocimiento directo.
Precios de pasaje en tercera clase, para Rio Janeiro, Santos, Montevideo y Buenos Aires:
l De La Coruña, ptas. 422'60 En camarote, ptas. 442<60
Vapor ORTEGA, } ^ ^ A^^^
42?<80 En id.
/ De Vigo,
/-^^T^O» \ De La Coruña, ptas 442^0 En camarote, ptas. 462'
Vapor OROPESA, , Dc Vig0> » 442*80 En id. » 462'
» 442' 80
60
80
Línea de Ouba, Panamá, Perú, y Chile
(Vía Canal de Panamá)
Próximas salidas: De La Coruña Pe Vig0
Vapor correo
ORCOMA 25 Febrero 26 Febrero
» ORITA 24 Marzo 25 Marzo
admitiendo pasajeros de primera, segunda y tercera clase, para los puertos dc la'Habana, Panamá
Perú y Chile.
Precios de pasaje para la Habana, desde La Coruña y Vigo:
Oroya Orcoma Orita Oriana
1.599'65 1.599'65 1.59965
963.<65 863*65 863'65
439' 439' 439'
Incluidos todos los impuestos
Los pasajeros deberán presentarse en nuestras Oficinas con 4 días de anticipación a las fechas dc salida
1. a clase Pesetas 1.599'65
2. a » » 963'65
3. a » » 449'
Línea de Liverpool
Para La Pallice (Francia) y Liverpool, con billetes combinados á París (Vía La Pallice) y a Londres
(Vía Liverpool).
Próximas salidas de La Coruña:
a:
Vapor ORTEGA
» GRITA
» OROPESA
Precios dc pasaje:
PRIMERA CLASE
Sencillo
Ida y vuelta
17 de Febrero
3 de Marzo
24 de id.
Desde La Coruña
SEGUNDA CLASE
Sencillo Ida y vuelta
TERCERA CLASE
Sencillo
5'—
6'—
£ 9'—
» —
» 11'-
2'—
3'—
La Rochclle-Pallice £ &— £ 11'—
París (vía La Pallice) ... » 8'— » 14'—
Liverpool » 8'— » 14' —
Londres (vía Liverpool) » lO'lü.O » 19'— » — » — » _
Viajes combinados con transbordo en Inglaterra para puertos de los Estados Unidos de Norte América
Los pasajeros de 3.a clase deben dirigirse directamente a esta Agencia sin
utilizar intermediarios prohibidos por la ley.
Para más informes dirigirse a los
Agentes Generales de la COMPAÑIA DEL PACÍFICO:
Sobrinos de José Pastor
Marina, 27-LA CORUNA Policarpo Sanz, 1-VIGO
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HOLLAN D-AM ERICA LINE
(USTeBtbLerlarid-S - .¿r-^ixiericaxi Steam USTavigation Qomparxy)
SERVICIO DE VAPORES CORREOS RÁPIDOS A TURBINAS
J^ÍISTESA GXJJEtA. - JICO - EJSTA.IDOS XJIMIDOS
Próximas salidas del puerto de La Coruña, para Habana, Veracruz, Tampico y Nueva Orleanst
Vapor Edam 11 de Abril Vapor Maasdam 11 de Junio
» Leerdam 30 de id. » Edam 14 de Julio
» Spaarndam 21 de Mayo » Leerdam 25 de id.
Precio del pasaje, 2.a económica, Habaija 85C pesetas; Veracruz, 92S idem. j (incluidos todos
Id. del id. en TERCERA, id. 424 id. id. 482*75 idem. ( ios impuestos)
En estos nuevos y espléndidos vapores, que efectúan su primer viaje, y en los que se anunciarán, todos
los pasajeros de tercera, sin excepción, van acomodados, sin que para ello tengan que abonar ningún
sobreprecio, en magníficos camarotes de dos, cuatro y seis literas, disponiendo además dichos pasajeros de
amplio y confortable comedor con mesas y cómodos sillones giratorios, y salones de fumar y de descanso, así
como de amplia cubierta áe paso. — Para toda clase de informes y solicitar plazas, dirigirse a los agentes en
La Coruña, López y Sánchez, Marina, 6 y J .
Los pasajeros de 3.a clase deben dirigirse directamente a esta Agencia sin utilizar
intermediarios prohibidos por la ley.
Lloyd Norte Alemán - - Bremen
Servicio regular de vapores correos rápidos entre España y Sud América por la serie de barcos nuevo tipo
Koeln, Crefeld, Gotha, Sierra Nevada, Sierra Córdoba, Weser y Werra
Directamente para Rio Janeiro, Montevideo
manes de gran porte
Gotha 27 de Marzo
Weser 3 de Abril
y Buenos Aires, saldrán de VIGO los vapores ale-
Sierra Córdoba
Sierra Ventana
10 de Abril
24 de Abril
Precio del pasaje en Tercera,
Vapor «Gotha»
» «Weser»
Pías. 422'80 Vapor «Sierra Córdoba»
« 432*80 » «Sierra Ventana»
Ptas.
442<80
442'80
En camorote aparte, 20 pesetas más sobre el pasaje de tercera
Los vapores «Werra», «Gotha» y «Weser», admiten pasajeros de clase intermedia y tercera clase
y el «Sierra Córdoba» y «Ventana», primera y tercerc clase
La clase intermedia está situada' en el centro del barco, reuniendo por ello grandes comodidades,
ya que no hay a bordo categorías superiores.
Tienen su cubierta aparte, comedor, fumador y sala de conversación.
Las comidas son abundantes y muy variadas, siendo servidas por camareros uniformados.
Todos los pasajeros de tercera clase tienen también a su disposición un amplio salón comedor,
fumador y salón de conversación.
Para más detalles informa el Agente General para España de la Compañía,
VIGO: García Olloqui, 2 LUÍS G. ReboredO Isla VILLAGARCIAt Marina, 14
Norddeutscher Lloyd Bremen
Vapores correos alemanes entre puertos de Galicia y América del Sur
salidas:
8 de Abril Ptas. 442*60
Próximas
Gotha 26 de Marzo Ptas. 422^0
Weser 2 de Abril Ptas. 432^0
Sierra Ventana 23 de Abril Ptas. 442*60
Sierra Córdoba
Koeln
30 de Abril Ptas. 422'60
Fn camarote cerrado e independiente, Ptas 20 más.
los vapores «KOELIN» y «CREFELD» tienen INTERMEDIA y TERCERA CLASE y los vapores
«SIERRA», primera de lujo, primera clase y tercera.
'l\ precio de la Intermedia es de Libras 25 a 31 según camarote. Esta clase va en el centro del vapor
y clase prl ñera abordo, contando además con lujosas instalaciones como son comedor, salón de señoras
y fumador L.e7a orquesta y banda de música.
Estos vapores tienen una tercera clase excelente, con espléndidos comedores con sillas giratorias,
fumadores y salones de señoras, además llevan un comedor y sala de jugar para los niños. Camarotes
cerrados, baños; ete. etc. La orquesta y banda de música también va al servicio de la tercera clase.
PETICION DE PLAZAS: Los pasajeros de tercera clase deben acompañar Ptas, 150 por cada plaza
que soliciten y presentarse en esta Agencia con «rinco días de anticipación a la salida del vapor.
Para poder reservar sitio se ruega a los pasajeros de 3.a clase que envien directamente
a esta Agencia, sin utilizar intermediarios, un depósito de 150 pts. por pasaje
Para más informes dirigirse a su Agente en La Coruña,
FELIPE RODRIGUEZ REY - Plaza de Mina, 1 - bajo
i
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de gente vulgar y presurosa, y la muchacha se
dirigió resueltamente a un banco.
— ¿Quiere usted que nos sentemos un poco
hasta que venga su tren ?
— Y quiero que tarde — respondió el mozo
ruso, con galantería, en no muy coi recto
alemán.
La nena, sonriente, mira su reloj.
— Es la una — dice — . Mi hora de tomar un
bocado. Vengo de una oficina y debo a las dos
entrar en otra. Suelo comer aquí.
— ¿En este banco?
— En uno de estos.
Y desdobla su Mappe, el cartapacio famoso
que acompaña a todo buen alemán de un modo
indefectible y obstinado.
Llegan los trenes cada dos minutos desde
el canal sombrío de los túneles. Vienen encendidos
y jadeantes a una velocidad furiosa ;
se detienen el tiempo necesario para trasegar
los viajeros, y siguen el trote rapidísimo a la
voz rotunda del empleado que grita:
— / Fertig !
La oficinista saca un ligero paquete de su
cartera, sin dejar de atender a los carteles
anunciadores que se van sucediendo en el
andén.
Y el extranjero la mira, con suma curiosidad,
el vestido gracioso y barato, el sombrero
pobre y humilde, los zapatos usados y lustrosos,
el conjunto de la interesante figura.
Tiene la niña una expresión inteligente y
despierta, una voz honda y triste muy acariciadora,
y destacándose en el rostro de una
manera extraña la palidez de los labios, el oro
bruñido de las pupilas.
Ha sacado del menudo envoltorio una doble
tostada de pan moreno, que enseña por las orillas
su entresijo carnoso. En el regazo, sobre
la extendida carpeta, hay otro papel con una
barra de chocolate, y de los pliegues del maletín
asoman cuadernos, un cinturón, unos periódicos,
unos apuntes.
El estruendo ferroviario envuelve a la pareja
confundida entre la multitud, y no obstante
aislada en su recíproca atención, sola en
medio del gentío.
Está el aire oscuro y espeso. La muchacha,
con los míseros comestibles en la mano, observa
llena de interés a su amigo ocasional, un
hombre fino y moreno, muy delgado, de rostro
exangüe y modesto porte.
— ¿ Cómo se llama usted ? — pregunta el mozo
seducido por la mirada intensa que le perturba.
— Angelina. ¿ Y usted ?
— Ivan Paskievich.
— ¿ Ruso ?
— Sí... Y hambriento... de la almendra dorada
de esos ojos.
— ¡Hambriento! — repite la muchacha con
una consternación profunda y desoladora. El
rayo de sol que lleva en las pupilas se le nubla
de llanto.
No es verdad que Paskievich tenga hambre;
pero Angelina, sugestionada por aquel
22
rostro magro , y sombrío que la contempla, evoca
a todo un pueblo exánime y gemebundo ; ve
cómo los famélicos se arrastran a la sepultura
para enterrarse con el último esfuerzo de la
agonía y evitar que les devoren los supervivientes.
Y un soplo de terror la sacude.
— Tome usted mi tostada — pronuncia trémula
y conmovida. Yo no tengo apetito.
Le acerca el pan negro, con solicitud, a la
boca, y el muchacho, resuelto y goloso, muerde
y responde:
— Gracias. Quiero ser por un instante la representación
de Rusia, que recibe de Alemania
el pan de los vencidos, la limosna fraternal de
los pobres.
Paladea el mordisco áspero y miserable, y
acaricia la mano pálida que se le ofrece, besando
uno a uno los dedos trabajadores y cansados
de la mecanógrafa, mientras la gente
bulle en el vértigo de los viajes sin hacer caso
de los nuevos amigos.
Este ferrocarril, "Untergrundbahn", lleno
de vías y combinaciones, atraviesa y circunda
la población, se hunde en la tierra, pasa debajo
del Spree, sube luego por encima de las calles
y torna a bajar en una fantástica red que comunica
los barrios más extremos de Berlín;
las estaciones se congestionan en el reposo del
trabajo, cuando negociantes y subalternos
aplazan sus tareas, lo mismo que Angelina.
Ella es la que tiene hambre. El frugal desayuno
de las ocho de la mañana apenas le sirve
de alimento : café sin leche ni azúcar, pan correoso
y oscuro; enseguida, la marcha impaciente
por el camino subterráneo, sin aire
ni sol ; la tarea maquinal ; la comida escasa
y fiambre en cualquier rincón de los andenes...
Clava los ojos con voracidad en el emparedado
que ha mordido Paskievich. El sorprende
aquella mirada ansiosa, y afirma con un
acento penetrante y ardoroso :
— Toda Rusia se ha alimentado hoy en mí
por medio de este pan que equivale a una Comunión:
ahora, para usted.
La muchacha, desfallecida, va a hincar sus
dientecillos húmedos y brillantes en la masa
harinosa y en el reseco Lewerburst, mas de
pronto repara en el cartel que acaban de erguir.
— Wilhelmplatz !... Está llegando el tren
para Charlottenburg.
Entra el convoy, resonante y bullicioso.
— Adiós, Angelina — murmura Iva traspasado
de un sentimiento indefinible. Ya de pie, se
dobla para besar de nuevo aquella mano Cándida
y valiente, un poco temblorosa, donde se
desmiga la tostada negra.
—Adiós — repite la joven con un trastorno
confuso, anhelante por retener al mismo a quien
empuja con la mirada y la expresión.
Parte el viajero. Detrás de un vidrio que
desaparece, aún se descubre en un saludo fervoroso
hacia la niña rubia y mísera que le ha
dado con tanto amor la gracia generosa de
su pan...
CONCHA ESPINA.
Madrid, Marzo 1924.
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ANGEL TERRANT
ESTUDIOS
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NICANDRO FARIÑA
LA OORUÑA
Consignatario de las Compañías
Compagnie Genérale Trasatlantique
Compañía de Vapores Correos a
gran velocidad
Servidos desde el puerto de La Coruña para
HABANA, VERACRUZ, PUERTO RICO, SANTIAGO
DE CUBA, NUEVA ORLEANS y NUEVA
YORK, admitiendo pasajeros de primera (varias
categorías), segunda, preferencia y tercera
clase, y carga.
N EILSO N LlISI E
Compañía de Vapores rápidos para
MONTEVIDEO y BUENOS AIRES, admitiendo
pasajeros de primera (varias categorías), intermedia
y tercera clase, y carga. Para toda clase de
informes respecto a fechas de salida, precios de
pasaje y tipos de flete, dirigirse a su consignatario.
I BAR RA Y COMP.a (S. en C.)
Compañía de vapores de cabotaje, Servicio a todos los puerros del litoral de España
Agente de la Compañía inglesa de Seguros sobre incendios
SUN FIRE OFFICE, establecida en Londres
Calle Compostela, esquina a Plaza de Lugo
COMPAÑÍA TRASATLÁNTICA SERVICIOS DIRECTOS
Línea a Cuba y Méjico
Servicio mensual saliendo de Bilbao el día 16, de Santander
el 19, de Gijón el 20, de Coruña el 21 para Habana
y Veracruz el 16 y de Habana el 20 de cada mes, para
Coruña, Gijón y Santander.
Línea a Puerto Rico, Cuba, Venezuela-Colombia
y Pacífico
Servicio mensual saliendo de Barcelona ti día 10, de Valencia
el 11, de Málaga el 13 y de Cádiz el 15, para las
Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de la Palma,
Puerto Rico, Habana, La Guayra, Puerto Cabello, Curacao,
Sabanilla, Colón, y por -el Canal de Panamá para
Guayaquil, Callao Moliendo, Arica, Inquique, Antofagasta
y Valparaíso.
Línea a Filipinas y puertos de China y Japón
Siete expediciones al año saliendo los buques de Coruña
para Vigo, Lisboa, Cádiz, Cartagena, Valencia, Barcelona,
Port Said, Suez, Colombo, Singapore, Manila, HongKong,
Shanghai, Nagasaki, Kobe y Yokohama.
Línea a la Argentina
Servicio mensual saliendo de Barcelona el día 4, de Málaga
el 5 y de Cádiz el 7, para Santa Cruz de Tenerife,
Montevideo y Buenos Aires.
Coincidiendo con la salida de dicho vapor, llega a Cádiz
otro que sale de Bilbao y Santander el día último de cada
mes, de Coruña el día 1, de Villagarcía el 2 y de Vigo
el 3, con pasaje y carga para la Argentina.
Línea a Nueva-York, Cuba y Méjico
Servicio mensual saliendo de Barcelona el día 25, de
Valencia el 26, de Málaga el 28 y de Cádiz el 30 para
New- York, Habana y Veracruz.
Línea a Fernando Póó
Servicio mensual saliendo de Barcelona el día 15 para
Val-encía, Alicante, Cádiz, Las Palmas, Santa Cruz de
Tenerife, Santa Cruz de la Palma, demás escalas intermedias
y Fernando Póo.
Este servicio tiene enlace en Cádiz con otro vapor de la
Compañía que admite carga y pasaje de los puertos del
Norte y Noroeste de Espeña para todos los de escala de
esta línea.
AVISOS IMPORTANTES
Rebajas a familias y en pasajes de ida y vuelta. — Precios convencionales por camarotes especiales. — Los vapores
tienen instalada la telegrafía sin hilos y aparatos para señales submarinas, estando dotados de los más modernos
adelantos, tanto para la seguridad de los viajeros como para su confort y agrado.— Todos los vapores tienen médico
y Capellán.
Las comodidades y trato de que disfruta el pasaje de tercera, se mantienen a la altura tradicional de la Compañía.
Rebajas en los fletes de exportación. La Compañía ha-ce rebajas de 30 %.en los fletes de determinados artículos,
de acuerdo con la vigentes disposiciones para el Servicio de Comunicaciones Marítimas.
SERVICIOS COMBINADOS
Esta Compañía tiene establecida una red de servicios combinados para los principales puertos, servidos por líneas
regulares, que le permite admitir pasajeros y carga para: T, <. A i
Liverpool v Puertos del Mar Báltico y Mar del Norre. Zanzíbar, Mozambique y Caoctcwn. -Puertos del Asia
Menor, Golfo Pérsico, India, Sumatra, Java y Cochinchina.-Austraha y Nueva Zelandia.- lo lio. Cebú Pon
Arthur y Vladivostock.- New Orleans, Savannah, Char-leston, Georgetown, Baltunore Fdadelfm Boston, Quebe.
y Montreal -Puertos de América Central y Norte de Aménca en el Pacifico, de Panamá a San Francisco ce
California.— Punta Arenas, Coronel y Valparaíso por el Estrecho de Magallanes.
SERVICIOS COMERCIALES
La Sección que para estos servicios tiene establecida la Compañía, se encargará del trasporte y exhibición en
Ultramar de los Muestrarios que le sean entregados a dicho objeto y de la colocación de los artículos, cuya venta,
como ensavo, desean hacer los exportadores.
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nmaema
i
En este acreditado Comercio, tan favorecido por el público, se están recibiendo continuamente
GRANDES NOVEDADES en
• Bisutería, Guantería, Perfumería y Objetos para regalos
No dejéis de visitarlo y_ os convencereis
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Teléfono 525
RED STAR LIN
(SOCIETE ANONYME DE NAVIGATION BELGA-AMERICANE)
Servicio rápido de vapores correos entre España y la lela de Cuba
Para la Habana y Santiago de Cuba saldrá de La Corúña el día 23 de Marzo el magnífico
vapor correo •
O o t h I s n d
Admitiendo pasajeros de tercera clase en camarotes cerrados de 2, 4 y 6 camas.
Precios en tercera clase, encamaróte (Incluidos todos los impuesics)
Pasaje entero . . . . Ptas. 424'35
Mediopasaje » 219*35
Cuarto pasaje. .. . » 116'85
Los menores de 2 años son admitidos gratis.
Los vapores de esta compañía están especialmente construidos para la conducción de pasajeros de
tercera clase, quienes son alojados en amplios camarotes de 2, 4 y 6 camas, según arriba se expresa,
los cuales se facilitarán a los pasajeros «sin sobreprecio alguno, y tienen también a su disposición
espléndidos comedores, salas de recreo y aseo, etc. La comida es abundante y condimentada a
la española.
Los pasajeros deberán presentarse en la Agencia con 4 días de anticipación a la salida del vapor y
sin perjuicio de poder comprometer los pasajes con la antelación que se desee.
Para más informes dirigirse al Agente General para España y Consignatario en La Cpruña
Viuda Daniel ^Ivarez, — C ntón Pequeño, 22
/ Dirección telegráfica y tekfcnica: ROMERAL
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R
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C O N C
N T R I C A
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NM
I.— PROSA ACTUAL
Marcel Proust, prologando un libro de Morand
(i) glosaba una frase de Anatole
France (2), y defendía la perfección de la
lengua alcanzada por los actuales escritores de
su país; más aún que esa perfección parecía
interesar a Proust cierto biés o subjetivo valoramiento
de la palabra que daba riqueza y
matiz al estilo.
Desde este último punto de vista, podía afirmar
Proust que, actualmente, se había llegado
a una exacta precisión que hasta su tiempo no
alcanzaron los maestros de la prosa francesa.
Así un Gide, un Jules Romains, un Giraudoux,
un Proust mismo, alcanzan ciertos valores verbales
a los que no habían llegado un Boileau,
un Racine y, más cerca, un Sthendal, un Renán
y un Flaubert. ¿Justo? No creo que del todo.
Es difícil superar ciertas maestrías. Difícil,
por ejemplo, que hoy un Proust sea para la
lengua francesa más que un Flaubert. Es algo
distinto, pero no es más perfecto.
Sin embargo, sí es más exacto. Perfección
es exactitud más "otras muchas cosas. Esas precisamente
que tuvo Flaubert y de las cuales
acaso carecen Gide, Jules Romains, Proust.
Del mismo modo podríamos plantear un problema
semejante dentro de nuestra literatura :
¿se escribe hoy mejor que nunca? No es fácil
superar a Cervantes, ni a Fray Luis de León,
ni a Gracián, por ejemplo. Pero desde el punto de
vista del biés y del matiz verbales podría asegurarse
que hoy, indiscutiblemente, se ha realizado
un progreso en nuestra lengua literaria.
Se han ganado, como en Francia, nuevos
valores de estilo ; sobre todo, valores de exactitud.
A esa ganancia han contribuido un Valle
Inclán, un Azorín — a pesar de todo — , un Unamuno
— a pesar de nada — , un Ramón Pérez
de Ayala — a pesar de su mal gusto — , un Juan
Ramón Jiménez y un Gabriel Miró. Este último,
entre los prosistas actuales, es el que nos
parece más perfecto, sin contar a Juan Ramón
Jiménez, que en la prosa como en el verso
alcanza el máximo valor.
li.— ALICANTE Y GABRIEL MIRO
No es de mucho interés la narración biográfica
de G. M. Fácilmente puede sustituirse
por la lectura entre líneas de algunos libros
suyos, en los que él mismo nos evoca recuerdos
(1) Paul Morand, Tendres Stocks, ed. de la
iV. R. F. París, 1921, 5.a ed.
(2) "On ne sait plus écrire depuis la fin du XVIII
siécle".
de su infancia y de su juventud. Fué alumno
de un colegio de jesuítas, estudió luego Derecho
— "fui estudiante de leyes en Valencia y
en Granada" — (1), e hizo unas oposiciones que
perdió. Después, fué burócrata; en Alicante
primero, en Barcelona más tarde, actualmente
en Madrid. Siendo muy joven se casó, y es
padre de dos hijas. Esta es su biografía. Hay en
ella dos puntos que conviene retener : que nació
en Alicante y que ha formado una familia.
Salvador Madariaga en un libro suyo reciente,
intenta explicar la ecuación personal de
los autores que estudia por afinidad e influencia
de la región en que han nacido. Hace esto
principalmente, al hablar de Azorín y de G. M.
Así como en el Oeste prepondera la actitud
lírica y en el Centro la épico dramática — -nos
dice — en el Levante prepondera la actitud plástica.
Esta es, según él, esencialmente activa.
Alicante, en el extremo Sur, es una transacción
entre la Castilla dramática y el plástico
Levante. Por Alicante se asoma Castilla al
Mediterráneo. Esta actitud la representan en
nuestra literatura, según afirma Madariaga,
Azorín y Miró.
Toda generalización que, como ésta de Madariaga,
pretende universalidad, lleva consigo
riesgo de inexactitud. Cuando no es inexacta,
es certera tan solo por casualidad; no por rigor
del método. Pero hasta cierto punto, tan
solo, se da en la afirmación de Madariaga esa
casualidad. Es cierto que el Oeste es cuna de
lirismo, que Levante lo es de plasticidad. ¿ Pero
quiere esto decir que allí se dan el reposo interior,
la ecuanimidad y el recogimiento espirituales
de la actitud lírica y que aquí existe
el afán de goce sensual y la agitación de una
actividad y de un anhelo de posesión de las
cosas? No sabríamos afirmarlo con la rotundidad
del Sr. Madariaga. Habríamos de ser, en
este caso, un poco más d'anunzianos : forse che
si, forse che no. Porque ¿acaso no es una actitud
lírica ese goce por las cosas ? ¿ Acaso no son líricos,
a su modo, Azorín y G. M.? Y, por otra
parte, ¿hay más líricos gallegos que andaluces,
por ejemplo? No podríamos afirmarlo si teníamos
en la mano, y en el recuerdo, aunque solo
fuese un pequeño Manual de Literatura.
La verdad ha coincidido únicamente con el
Sr. Madariaga cuando éste — coincidiendo por
su parte con todos — ha señalado al artista levantino,
esas dos virtudes : plasticidad y sensualismo.
Pero cuando ha querido desentrañar su
esencia, no ha podido hacerlo. No es Levante
lo que él nos dice. Sobre todo, no es actividad.
(1) Carta a A. González Blanco en Los Contemporáneos.
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I*
r
Eladio Pérez
ANTES Sucesor de Julio Rodríguez
Comisiones-Consignaciones
Tránsitos-Segu ros
ARMADOR DE BUQUES
Agente de la línea de vapores
T. H. Skogland & Son */.
TREN DE GABARRAS
con vaporcitos para servicio en el puerto
Consignación de Carburo de Calcio
de la fábrica de ARCADE (Pontevedra)
TELEGRAMAS ] TELÉFONO num. 184
CABLEGRAMAS ELADIOS (Hilo directo con la CenTELEFONEMAS
) tral interurbana)
Sta. Catalina, 11
LA CORUNA
Vapores Correos Españoles
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La Coruña con destino al de la Habana, el vapor
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económica, tercera preferente y tercera clase.
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Niños hasta dos años, uno gratis por familia; de
dos a cinco años, cuarto pasaje; de cinco a diez
años, medio pasaje.
Este buque, además de las clases indicadas, tiene
camarotes preferentes y camarotes individuales.
La conducción a bordo del pasaje de tercera y sus
equipajes es por cuenta de la Compañía.
Los pasajeros de 3.a clase deben dirigirse a esta Agencia
sin utilizar Intermediarios prohibidos por la ley.
Para más informes dirigirse a su Consignatario
NARCISO OBÁNZA- La Coruña
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La Coruña, Río Janeiro, Santos,
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primera clase (varias categorías), segunda,
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Los pasajeros de 3.a clase deben dirigirse a esta Agencia
sin utilizar intermediarios prohibidos por la ley.
Para Informe^.
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esta Compañía están a disposición de los pasajeros, aparte
espaciosos Comedores, Cuattos de Baño y Duchas, una
magnífica instalación permanente de camarotes de 2, 4 y 6
camas para familias, previo pago de 20 pesetas.
Tercera clase especial: Esta clase, completamente
independiente de la tercera corriente, se obtiene mediante
el sobrepiecio de 125 pesetas.
Precios de Cámara: Primera clase: Para Buenos
Aires, en los vapores «Cap Poloni©», «-Antonio Delñno» y
«Cap Norte», Libras 69, y en los vapores «Teutonia»,
«Rugia», «Galicia», «Badén», «La Coruña», «Vigo» y
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Segunda clase: Solamente en el «Cap Polonio»,
para Buenos Aires, Lib; as, 37'io.
Niños mayores de 10 años pagarán pasaje entero. Los
de 5 a 10, medio pasaje, y los de 2 a 5, cuarto pacaje.
Los menores de 2 años, uno gratis por familia.
Se recomienda pedir con la mayor anticipación las pía
zas que se necesiten para poder reservarlas.
Los pasajeros deben presentarse en esta Agencia con
cinco días de anticipación al de la salida del vapor.
Los pasajeros de 3,a clase deben dirigirse a esta Agencia
sin utilizar intermediarios prohibidos por la ley.
Agente general en La Coruña: Enrique Fraga.
Compostela, 6-Tclegram, s y Telefonemas, FRAGA
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a nosotros por influencia de Rousseau, que
inaugura el paisaje literario, abriendo así el
camino a Bernardino Saint Fierre. Solo en
parte es exacta esta apreciación. Con el Romanticismo
se acentúa, ciertamente, el placer
literario por la naturaleza y la naturaleza en sí
misma, no como accesoria. Pero ya no es tan
justa la observación de Azorín cuando dice se
inaugura y cuando en vez de acentúa afirma que
"viene por primera vez". En nuestra literatura
hay ejemplos sobrados para desverar a Azorín.
Bastarían los mismos que él cita y podrían
hallarse muchos más. No ya dentro de la lírica
y de la novela bucólicas, donde podría acusársele
de vicioso y falso — un gusto erudito
y cortesano — ; sino en muy distintos lugares
y modos de nuestra literatura. Así, dejando
a un lado a Garcilaso y aun la carta de
Boscán a Diego Hurtado de Mendoza, que es
muy injusto abandono, en el mismo Cervantes
hallaríamos ese gusto por la Naturaleza,
con rendida complacencia en ella, sin que se
convierta en escenario y adobo literario de sus
héroes la gracia del paisaje; y aquí el campo
no es un fondo a la manera de los paisajes
de Velázquez en los retratos (no se olvide que
también Velázquez pintó paisajes). Ni tampoco
ocurre esto en De los Nombres de Cristo,
porque pone Fray Luis de León muy hondo
amor y hasta muy íntimo dolor en la evocación
de aquel paisaje del Tormes que ve desde
su monasterio. Página es ésta, henchida de sentimiento
de la naturaleza y sentimiento purísimo,
sin interés ninguno que no sea la complacencia
gustosa en la granja. Y pocas veces hallaremos
en la prosa castellana tan gran plasticidad.
Es la huerta grande, y estaba entonces
bien poblada de árboles aunque puestos
sin orden ; mas eso mismo hacía deleite en
la vista y, sobre todo, la hora y la sazón.
No es, pues, muy justa la acusación de Azorín,
siéndolo el motivo que a ella le conduce;
es decir : el recabar para el sentimiento del
paisaje en la literatura contemporánea un valor
de total novedad, de forma inédita. Ese
valor tiene indiscutiblemente la poesía nueva.
Pero ¿qué cualidades de reciente visión se le
otorgan ? Porque no está la novedad en hallar
una cosa si no en la dueñanza que luego de
descubrirla vamos adquiriendo sobre ella ; entonces
adquiere riqueza mayor porque cada detalle
se nos alumbra con nueva claridad, y ya
nuestra posesión es más íntegra, y se complace
en lo que nadie pudo gustar. La literatura nueva
ha gustado del paisaje con esa integridad,
porque lo ha mirado con nuevos ojos.
Toda la literatura moderna, en los mejores
casos, huye de la vaguedad para acotar; de
aquí ese prurito de análisis, a lo Proust, a lo
Morand, y, entre nosotros, a lo Azorín y a lo
Miró; y aun las síntesis que conducen a la
imagen son resultado último de muy escrupulosos
análisis que han permitido rechazar fárragos
de detalles, para legrar esas quinta
esencias que obran más. Y acotar es una manera
de poseer, con posesión más íntima y estrecha.
Este prurito de llegar a determinar por
muy hondos análisis lo que nuestros ojos contemplan,
hace que lo contemplado se vaya definiendo
con plena diferenciación. De este
modo, un paisaje literario^ de ahora no es ya
un paisaje cualquiera, sino ese, únicamente él,
con una vida propia. El artista se entra en él
completamente, se le adueña y, poco a poco, va
descubriendo todo su espíritu, hasta concretar
su emoción en algo que solo aquel paisaje
puede tener : en la fragancia, en la luz, en el
rumor : Así hace Miró cuando dice : fijar
la individualidad de una casa que se reconocía
por el aroma de las frutas en ella guardadas :
Ya sé que muchas casas tienen en Julio
magnolias, jazmines, frutas, gardenias,
pero es eso nada más ; flores, flores porque
se cogen y caen demasiadas en el
huerto ; y frutas ; melocotones, ciruelas,
peras, manzanas... Y allí no; allí flores
y frutas integrando una tónica de señorío
y de belleza, una emoción de vida estival
y de mujer. No eran melocotones, ciruelas,
peras, manzanas... clasificadamente,
sino fruta por emoción de fruta.
(Humo dormido, pág. 63).
Otra característica de novedad es que la re
lación de paisaje a poeta se establece con cierta
subordinación. A una hermandad bucólica
y franciscana, sucede como una paternidad estética,
un amor largo y dilatado de creador por
su criatura. Porque el paisaje es recreado por su
criatura que le devuelve cuanto recibió de él, aumentándolo
con el don de su vida humana.
Y sobre todas esas diferencias aquella que
nace de una mayor cultura de la sensibilidad.
Toda la educación moderna ha tendido principalmente
a eso : a despertar los sentidos. Ultimamente,
acaso ese despertar ha llegado casi
a la embriaguez voluptuosa, y en esto seguramente,
hay un mal como lo hay en todo exceso.
Pero inicialmente entraña virtud esa cultura
que hace llegar a los sentidos a desarrollo
y crecimiento tan grandes, que unos invaden
facultades de otros. En nuestro tiempo, un
poco al modo de Tristán, todos hemos oído la
luz, y hasta la hemos gustado y palpado. Cada
artista tiene hoy más de cinco sentidos, porque
añade ese sentido total casi inédito, que es
el sentido suma de los otros, el que da verdaderamente
la percepción de la forma con toda
integridad. Tal vez en esta universalidad sensual
han contribuido más que Rousseau y Bernardino
de Saint Pierre, un hálito de orientalismo
y de exotismo que penetra en la literatura con
Robinson Crusoe y en la pintura con Gauguin.
— Como tocia novedad muy seductora, produce
ésta, al lado de frutos maduros, otros demasiado
fáciles, de esos que se cogen con solo levantar
la mano ; orientalismo éste desvirtuado
de su esencia, literariamente profesionalizado.
Estas nuevas cualidades de visión tiene G. M.
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CONCHA ESP
A t EL DOLOR EN EL ARTE
¿ Para qué ir río arriba si las aguas declinan
dulcemente espejando los cielos, los árboles,
las hierbas y los picos helados de las montañas
altas? En la estética clásica el dolor iba
cara a la muerte. Pero ¿puede el dolor ser
puerta de la vida? Todos nuestros egoísmos
imperativos y masculinos se sublevan ante la
idea del martirio, por eso hay en las Actas y
en las Leyendas áureas mayor número de vírgenes
que de recios varones. Era, pues, necesario
que también una mujer, una nobilísima
y pura mujer, trajese el dolor a nuestra literatura.
Hay muchos libros, en Arte, llenos de angustia,
de amargura, de desesperación, de hiél
cuajada en las asperezas del destino adverso ;
mas de dolor, de puro dolor, ¡ qué pocos ! Es
necesario ir hasta Rusia para hallarlos,
Concha Espina tiene un corazón alto de
Virgen Madre y Dolorosa para que hallen en
él cabida las angustias del yermo, de la llanura
pobre, de las mozas calladas de pupilas serenas
que en las tierras ingratas ven secarse su
fuente de ternura sin encontrar un regato que
derive las aguas hacia el prado amoroso en que
florece la vida.
Siente la inmensa tragedia y el dolor de la
mina; la tragedia geológica y la tragedia humana
en el antro sin luz, preñado de riquezas
y teñido del vivo color de la hemática cual si
fuera de sangre que chorrease el hierro.
Recoge el misterioso dolor de los presagios
del alma de una virgen, el ensueño impreciso
que se trunca en tragedia cuando la adolescencia
generosa bulle en cálidas olas debajo de la
piel.
Y con estos dolores ajenos, macerados en
el agua clarísima de los propios dolores, alza
la ilustre escritora la viviente arquitectura de
tres novelas cumbres, que en su obra, toda
intensa y toda dolorosa, alcanzan primacía; y
son en la moderna literatura española La Esfinge
Maragata, El Metal de los Muertos, La
Rosa de los Vientos valores indudables que
acrisolará el tiempo y que ya reconocen cuantos
aman el arte sin marca de capillas.
Ahora en El Cáliz Rojo, la última producción
de esta gran escritora, el dolor se convierte
en el único tema. El dolor sin anécdotas,
sin historias externas ; todo el dolor humano
que es posible, encerrado, clavando sus
espinas dentro del corazón de una pobre mujer,
Soledad Fontenebro. En la copa de este
raro libro no se escancian licores de invencior
nes peregrinas, no se gusta más sabor que el
de la única y central tragedia. No hay más
que dos personajes y la acción se reduce a pocas
cosas, porque lo único importante es la
tragedia de las almas desoladas.
Solos en medio de un bosque de Alemania,
este hombre y esta mujer de El Cáliz Rojo nos
dan la pura emoción de sus almas en medio
de la naturaleza que comenta, en bellas descripciones,
los momentos del paisaje interior
de los protagonistas. El fervor que calienta
las páginas de este libro les presta tal interés
emocional que él solamente basta a retener
despierta la atención del lector.
Concha Espina, en su estilo, no reniega la
pompa recia y aristocrática del castellano. El
léxico abundante, puro y justo está al servicio
de un temperamento sano y brillante que
no necesita atormentarse para construir. Para
algunos atormentados será un mal este construir
como construyeron los grandes artistas
de todos los tiempos, gozosamente, dueños de
todo el caudal que los siglos anteriores amontonaron,
pero lo cierto es que, en Arte, todos
los caminos puros llevan a la cumbre. Sus imágenes
son hermosas y modernas y en todos
los momentos el estilo se ciñe en busca de
una síntesis que condense mucha emoción en
pocas líneas.
Hay dos maneras de sentir el paisaje: una
en enamorado gozador que se adueña de él,
que lo posee ; otra en un modo inverso : el de
los que se dejan poseer del paisaje. Parece este
segundo modo el más femenino y dos claros
ejemplos tenemos en la literatura moderna, la
condesa de Noailles y Concha Espina. Siente
la aristocrática dama griega, trasplantada a
París, de un modo dionisiaco, sensual y exquisito,
la luz, el campo, el cielo ; se entrega a la
lujuria que hay en ellos y es poseída como
en un culto báquico. Concha Espina lo ve pura,
cristianamente, y sus hidalgas entrañas castellanas
vibran con el dolor de los misterios
amargos de la vida en presencia de los verdes
rincones montañeses, del soberbio oleaje del
Cantábrico... Otra vez el dolor. Siempre el
dolor.
En los ojos profundos de terciopelo oscuro
de esta noble mujer, caben abismos de dolor
y su corazón, como el divino de las Madonas
de nuestras iglesias, es cera augusta e impetrativa
para que se claven los puñales de la angustia
del Mundo.
4
HUBERTO PEREZ DE LA OSSA.
Madrid, 1924.
20
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Todo lo contrario: lo que caracteriza estéticamente
a Levante y más aún al Sur levantino
es una actitud parada, algo como un adormecimiento.
Una serenidad que, frecuentemente,
se convierte en languidez, en desmayada laxitud.
Todo lo que de Levante se nos ha presentado
con fuerza dinámica, con bullicio de estruendo,
es absolutamente falso. Ni Blasco Ibáñez, ni
Sorolla, han sido artistas exactos. Han mirado
Levante por encima, con ojos aturdidos y abiertos
que devolvían inmediatamente sus miradas,
sin antes reposarlas en una confrontación interior
meditada. Fueron artistas sin sensibilidad;
tuvieron tan solo impulso instintivo.
Hay en Levante dos tipos : uno es el hombre
aventurero, codicioso e imaginativo ; deslumhrado
por un Sol de mediodía, aturdido por la
luz, excesiva, va sin mirar, como presa de una
embriaguez sin sentido. Es el tipo abundante,
sólo en Valencia, que ve quien llega a Levante
sin atención observadora. El otro tipo
es más verdadero ; no se aturde, no está deslumhrado.
Vive con sosiego y con quietud.
El mar y la tierra le han ido formando con su
serenidad silenciosa — rumor tan solo — y con su
honda emanación de vida tierna y húmeda, o
de rendida y estuosa gravitación. Y este hombre
ya no es viajero, ni atolondra el gesto, ni
se deslumhra : tiene el exacto recogimiento de
la norma; sabe íntimamente asegurar la dueñanza
que su contemplación le concede. Así,
la misma influencia plástica se torna actitud
parada. En el mismo sopor de la luz, en la
misma pesadumbre de la abundancia de la
naturaleza, está la razón de ese sosiego. Y muchas
veces, en frecuentes sitios de Levantentodo
tiene tan medida luz, todo se aparece y
ofrece con tan serena sencillez y con una tristeza
tan jugosa de verdura y de mar, que no es
posible sentir ninguna desbordada ansia, sinó
que el ánimo se recoge, casi con suavidades de
místico. Este Levante íntimo, verdadero, más
guardado a las miradas presurosas, muy pocos
le conocen. Todos han visto la tierra de sol
y de naranjos; el mar de comercio y de puerto
podrido. Pero nuestra tierra no se ve con
el sol abierto, sino a la media luz de las umbrías;
el naranjo no es bello por encima, que
apenas tiene color, sino por el anchuroso abrigo
de su sombra. Y luego hay más que el naranjo;
hay el almendro, y el olivo, y la palmera.
Y el mar, libre y sin escolleras, llega hasta
el borde de la tierra y en una onda de alientos
penetra en ella, y la embalsama toda. En
nuestro Alicante, hasta el rincón más adentrado,
hasta el valle hondo, están ungidos por
la brisa del mar. Se sabe que no está sino muy
lejos y ya se presiente y se adivina. Y a todos,
como dice G. M. desde que nacemos se nos
queda en los ojos el azul de sus aguas.
Al lado de esta actitud parada, que dispone
a la contemplación, como consecuencia de ella,
se desarrolla la profunda sensualidad del hombre
de Levante; sensualidad contenida, hacia
adentro, gozosa vida en uno mismo de las otras
8
cosas. A veces, por el manantial de esa sensualidad
pasa una vena de melancolía que se
hace más honda así que se aproxima hacia el
Sur. En el Sur total, en Andalucía, se acrece y es
ya ella misma, casi, el manantial. Todos los escritores
de Levante nos ofrecen estas cualidades
que a su paisaje y a sus hombres atribuímos.
Y dentro de la tradición de esos escritores,
G. M. lo hace con más penetrada emoción.
III, — EL PAISAJE EN GABRIEL MIRÓ
En este escritor el paisaje adquiere tanta
vida, que de él la toman los personajes de las
novelas. G. M. parece concebir primero aquél
y luego éstos. No tienen los cuerpos de sus novelas
una vida totalmente propia; si se les
arrancara de su tierra se adivina que ya no podrían
vivir. En la naturaleza que le circunda,
ve Miró todas las vidas de sus personajes como
envueltas y reflejadas y la belleza de sus almas
está como pensada en este reflejo suyo
sobre el paisaje. Nacen de él, como si fuesen
sus mismas plantas, y tornan a él, luego, sumiéndose
totalmente. Todo lo ve dentro del
paisaje.
Lo ha dicho él mismo en uno de sus libros
más líricos : El Angel, el Molino, etc. Se refiere
a una fuente y escribe : todo se ve dentro,
y muchas veces se sabe que es hermoso porque
el agua lo dice. Entonces todo adquiere el misterio
y la vida de la emoción suya. Es ya la
belleza contemplada ; es el concepto y la fórmula
de una belleza que se produce en esa soledad
como en el alma del hombre y el agua es como
una frente que ha pensado este paisaje. Usando
su imagen perfecta podríamos añadir : sus paisajes
como una frente que ha pensado esos personajes.
Para ver luego como los tipos de sus novelas
viven en el pensamiento de ese paisaje,
observemos primero cómo vive este mismo en
la obra de G. M.
Hermana este escritor la exacta serenidad
con la apasionada sensualidad. Merced a este
hermanamiento, toda su delicia de sensual está
contenida en el regazo de un ceñido cauce.
Halaga todos los sentidos, pero con inteligencia
precisa y justa. Sensualidad inteligente llamaríamos
a la suya. Se complace en la verdura
del campo, en la embriaguez de la luz, en
el gustoso zumo de la fruta, en la tierna fragancia
del aire; pero sin abandonarse totalmente,
sin confundirse con esta lujuria, extrae
de ella la iiltima esencia, hasta reducirlo todo
a líneas determinadas y masas armónicas, con
una complacencia de pintor que aprecia y mide
sus volúmenes y sus tonos.
En el modo de ver el paisaje está su más alto
mérito de poesía y su valor más intenso de
novedad. "Azorín" observa (i) que nos viene
(i) El paisaje de España visto por los españoles
— prólogo — , y El paisaje en la Poesía, en Cías, y
mod., (págs. 117 a 125, que el gusto por la naturaleza
en la literatura es complacencia reciente).
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m
«y
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Gelria . 7 Junio
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Precio del pasaje
en 3.a clase
442í60
442^60
442*60
442*60
442*60
432*60
para los puertos de Pernambuco, Bahía, Río Janeiro, Santos, Montevideo y Buenos Aires.
Admite carga y pasajeros de primera, segunda, intermedia y tercera clase.
El vapor ZEELANDIA solo admite carga y pasajeros de Primera, Intermedia y Tercera clase.
NIÑOS menores de dos años, gratis; de dos a cinco años, cuarto pasaje; de cinco a diez, medio pasaje;
mayores de diez años, pasaje entero. »
. Para cumplimentar las disposiciones argentinas, es indispensable que todo pasajero presente la documentación
con CINCO DIAS de anticipación a la fecha de salida del buque.
Los pasajeros de 3.A clase deben dirigirse directamente a esta Agencia sin utilizar
intermediarios prohibidos por la ley.
Informará sobre precios de cámara y plazas disponibles,
RiliiO IIM Hi, telpÉriG-EepnlaDle pal, de la Cempaila en Espaia-ilariiia, 224a [oróla
Comp
na
avkra
(Hugo Stinnes Linien)
Servicio regular de vapores correos desde La Coruña al Brasil y Río de la Plata
Próximas salidas de LaCoruña para los puertos del Brasil, Montevideo y Buenos Aires: el magnífico
y rápido vapor-correo:
14 de Abril
4 de Mayo
Artus (nuevo)
Precio del pasaje en 3.a clase, incluidos impuestos
En camarotes abiertos, 422^60 pesetas En camarotes cerrados, 442*60
Se recomienda a los pasajeros soliciten las plazas con la debida anticipación, especialmente
los camarotes cerrados.
Los niños de 2 a 10 años pagarán medio pasaje.
Los pasajeros deben presentarse en la Agencia con cinco días de anticipación a la salida
del vapor.
Los pasajeros de 3.a clase deben dirigirse directamente a esta Agencia sin utilizar
intermediarios prohibidos por la ley.
Para más informes dirigirse al Agente de la Compañía:
Rogelio f ernández Conde-Feijóo, 4-bajo— La Coruña
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CASA ^ A M É R I G A O AL I CIA
Asociactón Régionáí Híspaho-Americana
La Ooruña
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PRESIDENTE
D. JULIO J, CASAL, Cónsul del Uruguay.
SECRETARIO GENERAL
D. José GARCÍA ACUNA.
VICE-PRESIDENTE
D. RAIMUNDO MOLINA, Cónsul de la Rep. Dominicana.
■ ' VICE-SECRETARIO GENERAL
D. VICENTE PÉREZ SIERRA, Cónsul de Venezuela,
TESORERO -CONTADOR
D. JOSÉ LONGUEIRA, Cónsul del Perú.
VOCALES
D. FERNANDO PENA Y POLDO, Cónsul de Cuba.
D. FÉLIX FERNANDEZ DE LAREGUERA, Cónsul de México.
D. ANTONIO DEL MORAL,, Ex-Cónsul y Diputado Provincial.
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D. RAFAEL HERVADA, Cónsul de Colombia.
D. LAUREANO BERMÚDEZ, Cónsul de Guatemala.
D. RICARDO RODRÍGUEZ PASTOR.
D. DIONISIO TEJERO,
D, PEDRO B ARRIÉ Y DE LA MAZA.
D. JOSÉ CASTRO DANS, Cónsul de Panamá y Nicaragua.
D. M. BOTANA Y ENTRE RÍOS, Cónsul del Brasil.
Director Banco de la Coruña.
Director Banco Hispano Americano.
D. ENRIQUE GUYAT, Cónsul de Bolivia,
D. IGNACIO PEDREGAL, Cónsul de Costa Rica.
D. JULIO LÓPEZ BAILLY.
D. JUAN J. VÁZQUEZ.
D. ANTHERO DÍAZ DE ALTE DA VEIGA, Cónsul de Portugal.
PRESIDENTE CÁMARA DE COMERCIO.
Director Banco Español del Río de la Plata.
Director Casa Bancaria Sobrinos de José Pastor.
REPRESENTANTES DE LAS CASAS DE VAPORES
Paciñc Steam Navigatión C.0
Trasatlántica Española.
New York & Cuba Mail.
Sud Atlantique.
Holland American Lina.
La Transmediterránea.
Mala Real Inglesa.
General Trasatlántica Francesa.
Pinillos Izquierdo & C.a
Chargeurs Réunis,
Lloyd Real Holandés.
Wite'Star Line, Dominion Line American Line.
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Argentina. — Plaza Galicia (edificio Cortés).
Bolivia.— Linares Rivas, 2, segundo.
Brasil. — Linares Rivas, 12, tercero.
Chile. — Marina, 27.
Cuba. — Cantón Pequeño, 9, tercero.
Costa Rica. — Plaza de Orense, 4.
Colombia. — Real, 14, segundo.
Ecuador. — Sánchez Bregua, 4, primero,
Guatemala. — Juana' de Vega, 3, segundo.
■ México. — Cantón Grande, 14, tercero.
Nicaragua. — Cantón Grande, 15, cuarto.
Norteamérica. — (Viceconsulado). — Compostela,
8, segundo.
Perú. — Marina, 24, segundo.
Paraguay.— Sánchez Bregua, 5, segundo.
Panamá. — Cantón Grande, 15, cuurto.
Santo Domingo.— Santiago, 2, primero.
Uruguay. — Cantón Pequeño, - 23, -tercero.
Venezuela. — Juana de Vega, 7, cuarto.
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López VÉras M.
"vxa-o
Fábrica de Conservas
MARCAS:
"La Trainera", "Mamxa",
"Artes" y "Valeiras"
MOF de Conercio colegiado
Santa Catalina, 11
La Coruña
Español del Río de la Plata
SUCURSAL DE CORUÑA
03S3 Matriz: Buenos Aires
FüNbflbO EN 1886
Capital Pesos 100.000.000,00 m/1, o sea Ptas. oro 220.000.000,00
Fondo ck reserva (incluida prima a recibir) pesos 50.055,224,97 m/1, o sea Ptas. oro 110.121.494,93
Ei Banco Español del Río de la Plata tiene Sucursales en los siguientes puntos:
EN LA REPÚBLICA ARGENTINA. (Casa Matriz-Buenos Aires), Rosario de Santa Fe, Bahía
Blanca y principales plazas de la República.
EN EL URUGUAY. Montevideo.
EN EL BRASIL. Río de Janeiro.
EN EUROPA. Madrid, Barcelona, Valencia, VIGO, Bilbao, San Sebastián, CORUÑA, Sevilla, París,
Londres Genova y Hamburgo.
El Banco Español del Río de la Plata, Sucursal de Coruña, se encarga de efectuar por cuenta de sus
clientes toda clase de operaciones bancarias en las condiciones más favorables y acreditará intereses en las
cuentas corrientes, tanto en pesetas como en monedas extranjeras a tipos excepcionalmcnte ventajosos.
En cuenta corriente, interés anua!, 2 por 100
En Caja de Ahorros con libreta hasta 10.000 pesetas, 3 por 100
En plazo fijo de 3 meses . . . 3 por 100
„ „ 6 meses . . . 3 1/2 por 100
" ii ii n 1 año .... 4 por 100
A mayor plazo convencional
— Dirección telegráfica Y telefónica: S RA IINIBAINK ^-
PROFILACTICO INFALIBLE
Evita el contagio
de enfermedades secretas
Cómodo, de fácil aplicación
Tubo para 5 aplicaciones, 2'50 ptas.
YROL
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Depositario: E . DURAN— Tetuan, 9-11
IM- -A. ID IR, l ID
S
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i
Charlataneó con las hadas enfermeras, llegando
así al conocimiento de que las hadas
enfermeras eran damas del mundo alistadas,
para el tiempo que durase la guerra, a la escolta
del general Bisturí, que mandaba las evacuaciones
del ejército de los Vosgos. Korrigán
felicitó por su abnegación a las hadas enfermeras.
Hombre galante, admiró todo cuanto
le rodeaba. Visitó con gran solicitud las viviendas
áulicas. Al cabo de ello Korrigán se sintió
fatigado, recordó que era un sibarita y se acomodó
en un sillón.
Mecido entonces por sueños azules, ya se lisonjeaba
de haberse librado de los maleficios
de la hechicera Dolor, y, hombre paradojal,
comenzaba a alabarla, cuando apareció Termo,
el alma maldita de la hechicera.
Voló Termo sobre Korrigán y le tomó la
temperatura. El sortilegio había sido roto. Korrigán
estaba nuevamente prisionero de la venenosa
hechicera.
Desgranó ésta una risa sardónica y le clavó
en su cama.
Clavado en la cama del Dolor, el pobre Korrigán
meditó durante largo tiempo en las vicisitudes
de la existencia.
Las hadas enfermeras procuraban consolarle;
le prodigaban extremosos cuidados como
solo saben prodigar las enfermeras graduadas.
Escudriñaron en el armario de los tósigos y
luego vertieron bálsamo en su corazón, y no
se detuvieron hasta que éste se desbordó. Korrigán,
entonces, se sintió feliz.
Contempló con simpatía todo cuanto le rodeaba.
Cerca de él habían colocado las hadas
enfermeras rosas de Navidad y libros encantados.
Durante largo rato respiró voluptuosamente
el perfume de las rosas y es después
de ello cuando intentó instruirse y abrió los
libros encantados.
La hechicera Dolor era vencida una segunda
vez. Los libros encantados habían transportado
a Korrigán al País de los Cuentos Fantásticos.
Durante mucho tiempo vagabundeó por este
país.
Recorrió todas las provincias.
Como allí los hombres eran eternos, Korrigán
pudo ver desfilar ante sus pupilas a todas
las edades de la historia. Aprendió que las gentes
de la edad de piedra tenían duro el corazón,
pero no le asombró. Sobre las costumbres de
esa época no había leído más que los libros de
J. J. Rousseau y sabía bien que Rousseau no
había visitado jamás ese país.
Korrigán no era ni geólogo, ni arqueólogo,
ni millonario, así es que se desinteresó de todo
lo relativo a la antigüedad.
Recordando que su tío Esculapio calificaba
a los clásicos de "viejos roñosos", no desperdició
en ellos su tiempo.
Estimó a los contemporáneos con más benevolencia.
Pero allí el país era muy torrentoso.
Korrigán encontró a un policía, se acercó
a él y le suplicó algunos informes sobre las
obras de los Románticos y de los Parnasianos.
El policía le tomó por un espía.
Entonces Korrigán siguió aún los consejos
de su tío y no atendió más que a su fantasía.
Y caminó, caminó durante mucho tiempo y
recorrió así todas las provincias de Sueños de
Oro. Conforme andaba iba transformándose y
apropiándose algo de lo que le rodeaba.
En un libro de su tío había leído que el
medio crea al hombre. Luego de haber recorrido
este vasto país, vió con estupefacción que
no se parecía a sí mismo.
Korrigán se había convertido en un animal
fantástico.
Al pasar cerca de Voltaire su estilo se había
hecho gracioso y ligero, pero sus piernas se
habían cambiado en patas de ardilla. Leconte
de Lisie había realzado su majestad pero le
habían nacido cuernos de ciervo. Darwin le
había enseñado la ley de la lucha por la vida,
y su cuerpo se había transformado en lobo.
Entonces sintió miedo (Marco Aurelio le había
dicho: "Parécete a tí mismo"), y sus bra
zos se volvieron patas de liebre.
Korrigán pasó cerca de un estanque y se
inclinó sobre el espejo desdeñado por las ninfas.
Al contemplar su extraña metamórfogis,
lloró :
— "¿Qué dirían las hadas enfermeras?"
Durante mucho tiempo permaneció cabizbajo,
ahogados en el espejo del estanque sus ojos
de lino3 nublados por las lágrimas.
Cuando alzó la frente vió que le contemplaba
una pantera verada de negro y oro. ¡ Qué
linda pantera ! Su mirada, tornasolada como
un tapiz de Oriente, acariciaba a Korrigán.
Théopile Gautier comenzaba a cincelarla.
Arthur Rimbaud había traído sus pinturas y
empezaba a pintarla.
Korrigán dió un salto dispuesto a proteger
a su pequeña pantera de oro. Pero ésta, más
ágil, se ocultó. La panterita de oro no
quería ser nada más que colores, se circundó
ele prismas, diamantes y lentejuelas y clamaba
por el sol para que la redujese a espectro.
Y Korrigán quería que su panterita de oro
no hubiese vivido nada más que en su imaginación.
Entonces sus labios se convirtieron en
pico de garza. Con su pico cavaba, cavaba en
sus ideas deseando atrapar a su pequeña pantera
de oro. Pero ésta, flexible y ágil, saltó y se
deslizó entre sus patas; luego, de improviso,
empalideció y se convirtió en rayo de luna...
después en copo de nieve... y se transformó
en hada enfermera...
Y entonces el hada enfermera rompió a reír,
desgranando una rica con sonidos de campanilla
de sacristía.
Turbado, Korrigán levantó la cabeza. Estaba
en el palacio de las hadas enfermeras. El
29
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Movimiento marítimo por los puertos de Galicia :-. PrócrL^
JDH* XJ-A- CO^TJIsrA.:
A Cuba, Panamá, Perúf 24 de Marzo
y Chile 128 de Abril
A Cuba y México
6 de Abril
7 de Mayo
11 de Abril
30 de id.
23 de Mayo
11 de Junio
4 de Julio
25 de id.
7 de Abril
23 de id.
21 de id.
A Cuba 27 de Marzo
A Brasil, Uruguay
gentlna y Ch
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i. .
14 de Abril
9 de Junio
2 de Abril
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6 de Abril
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4 de Mayo
A Brasil, Uru8ua>yl^ AM
Argentina. . . .V 7 de Junio
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19 de Julio
12 de Abril
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23 de Marzo
Orita
Oroya
Holsatia
Toledo
Edam
Leerdam
Spaardam
Maasdam
Edam
Leerdam
Espagne
Lafayette
Cristóbal Colón
Infanta Isabel
Oropesa
Ortega
Weser
Sierra Córdoba
Sierra Ventana
Koelm
Avon
Almanzora
Holm
Artus
Orania
Flandria
Gelria
Orania
Zeelandia
Belle Isle
Alba
Cap Norte
Vigo
Wurttemberg
Villagarcfa
Gothlan
Compañía del Pacífico.
Compañías Hamburguesas.
jníolland America Linie.
Compagnie Genérale Trasatlantique.
Compañía Trasatlántica.
Pinillos Izquierdo.
Compañía del Pacifico.
jNorddeutscher Lloyd Bremen.
Mala Real Inglesa.
Compañía Naviera Stinnes.
Lloyd Real Holandés.
Sud Atlantique y Chargeurs Reunís.
jcompañías Hamburguesas.
Red Star Line.
XXB VIO-O:
A Cuba, Panamá, PeruS 25 de Marzo Orita
y Chile 29 de Abril Oroya
A Brasil, Uruguay y) 10 de
Argentina ... .1 34 de
30 de
1 27 de Marzo
3 de Abril
id.
id.
Marzo
7 de Abril
Gotha
Weser
Sierra Córdoba
Sierra Ventana
Croix
Massilia
Compañía del Pacífico.
Norddeutscher Lloyd-Bremen.
Sud Atlantiqu c et Chargeus Reunís.
A Brasil, Uruguay, Ar-t 15 de Abril Oropesa
gentlna y Chile . .10 de Junio Ortega
Compañía del Pacífico.
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N
T
G
R
M
En todos los- escrutinios hay una ventana.
Nosotros — tenaces inquisidores de nuestra
propia obra — debemos arrojar por ella todo
lastre inútil. Primero, el cofre de los símbolos
— ¡ya hay abierto al gran público bazares
enormes! — ; luego, todos nuestros ficheros,
para ir aprendiendo a pensar en soledad. Y parte
de nuestro arcón metafórico, que aun creemos
nuevo, debemos regalarlo a los sencillos
fabricantes de género bordado, (Ellos aun
construyen telas "recamadas" para cubrir la
"desnudez de la realidad"... Velos de "fantasía",
a precios económicos).
No hay que bordar, sino tejer, Y con hilos
de la propia entraña. Hilos con que trenzar
la red caliente y armoniosa de un poema, tan
vivos como los de un pentágrama. Y tan pronto
salten las cuerdas el loco chisporreteo de
un trino, como un reflexivo y lento bordoneo
las combe. Siempre ondule la emoción, derramada
a lo largo de las fibras en copas de imágenes.
Ironía: Algo que suelen escribir al margen
de un texto, quienes no saben escribir el texto.
Tiene su idioma la ciencia. El arte casi no
lo tiene, porque cada día lo recrea. Fundir ambos
lenguajes sería algo así como construir
poemas ontológicos o plantear ecuaciones para
canto y piano.
Hay poetas de infinitos planos, como el cono,
es decir, de un solo plano infinito, que no admite
dones de la luz, que nos la devuelve más
pura, más blanca. Hay otros que solo tienen
muchos planos, como la pirámide, y en ellos
la luz incidente desparrama su regalo de colores.
Hay poemas curvos, suaves, en que el
alma no puede herirse al rozar su contorno.
Hay poemas en cuyas aristas teme sangrar el
alma, donde los prismas irisados no dejan deleitarse
con el puro cristal.
Un cono es lo más semejante a una colina
viva, tan grata de recorrer en torno, tan suave
para reposar en ella.
Una pirámide es semejante a esos altivos
mausoleos donde una tenaz vehemencia fué
juntando bloques... Ambas son cimas, pero
la vida es redonda y la muerte acecha en las
aristas.
Antonio Machado es una alta colina viva
frente a una alta y laboriosa pirámide que es
Juan Ramón Jiménez.
En todas las revoluciones, se han apagado
muchas voces delicadas con un crudo redoble
de tambor,
¿Habéis visto en las eras Cr.er el grano rubio,
mientras el viento mecía las briznas de
paja amarilla, tan desdeñada? Pues todos los
granos, envidiosos, quisieran también piruetear
sobre las palmas del viento, Y algunos ya se
lanzan a la dulce aventura... ¿No los visteis,
a la orilla de los caminos, tejer su felpudillo
verde para que duerman en él las margaritas?
Por esta locura de los granitos fugitivos se
vestirá la carretera de fino plumón, y, al verano,
de espiguitas generosas. Otros granitos
rubios se dispersarán por los nidos del contorno
para ser banquete de pájaros recién nacidos.
...Dejad volar al margen esos granos locos
envidiosos de las briznas de paja glorificadas
por el sol. Ya tenéis bastante con el montón
de trigo maduro y apretado de harina. Que
ellos tiendan su cunita fresca para que allí se
enrosquen los gusanillos, y para que los ojos
del viajero descansen en la tierna seda verde,
tejida por la generosa aventura.
Simetría : Refugio de la armonía fracasada.
¡ Qué pena llevar libros a la feria ! Tuvieron
un día de gozo, al ser cortados de la rama
para exprimirlos, para chuparlos hasta dejar
marchita su pulpa... Y, ahora, allá van a la
fosa sus despojos. Sabíamos que nos dejarían
en los dientes un sabor de ceniza — porque todo
libro fracasa al ser agolado — ; y, a pesar de
todo, ¡ cómo nos cebamos en ellos, golosamente !
4
BENJAMÍN J ARNÉS.
Madrid, Febrero 1924.
I