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Sr. D. T. M.—Esa poesía no la podrían
leer las señoritas, ni los señores
curas párrocos.
Canario. —Eso dije yo al leer su artículo
¡Canario!
Sr. D. P. R. T.—¡Como tres en un zapato!
Sr. D. R. P. N.—Si señor, todas las
semanas.
Santiago: Imp. de José M. Paredes.
ESCENA ULTIMA
EXTRACTO DE LITERAT
16
El Director solo
¡Uf! ¡Que tanda de emociones! ¡Estoy nerviosísimo! (se sienta) Voy á leer
un periódico de hoy para distraerme un poco. A ver si trae alguna noticia agradable,
que me saque el mal humor (cojo un periódLo y lee) «Efecto de las reformas
que se proyectan en Hacienda, quedarán cesantes 258 empleados» (tira el
periódico) ¡Canario! ¡Esta errata es la peor de todas! ¡Pero, ay, de esto no tienen
la culpa los cajistas! (mira al tejado del segundo y le pegan tentaciones de tirarse
á él de cabeza).
Tras de tanto sinsabor
¿Cae el telón? ¡No señor!
¡El telón está seguro!
¡Si algo cae aquí, yo os juro
Que ha de ser el Director!
Enrique Labarta
CORRBSFOMBBHGIJIl
Un cesante. —¿Y aún tiene V. humor
para escribir güasitas?
Sr. D. V. S. —Eso se lo cuenta V. al
Nuncio.
SUMARIO: Wenceslao Veiga, por
Enrique Labarta.— Crónica de la Semana;
por Gerardo Alvarez Limeses.
— Oda á una cajetilla de cigarrillos
de 25 eéntimos, por Enrique Labarta.—
Bienes Mostrencos, por Pió L. Cuiñas.
O cabalo de Ferradas, por Heliodoro
Fernandez Gastañaduy. — Menudencias
(artículo de goma), por Wenceslao Veiga.—¡Horrorl
\Terror\ \Furor\ drama
histórico en un acto y en prosa, con
patas de gallo en verso, por Enrique
Labarta.— Correspondencia.
Camaleón. —El soneto no está mal si
tuviese catorce renglones, tuviera
los versos endecasílabos, el pensamiento
final gracioso y si además
hueso y cierto fuesen consonantes.
Sr. D. P. P. T.—Le cuesta á V. 4 pesetas.
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Director —¡Yo no he hecho semejante cosa!
Sombra —¡Si! ¡A ti mismo! Yo te he enviado una poesía titulada, Dous consonantes,
y le has cambiado el nombre.
Sombra —(con acento cavernoso) ¡No!
Director —¡Horror
Sanmartín y bl.loa —¡Terror!
Sombra —¡Furor!.
Director —¡Jesús!
Sanmartín —¡Dios mió!
Ulloa —¡Qué es esto!
Sombra —(con solemnidad). —Yo soy Pérez Ballesteros y, como ustedes saben,
vivo en la Coruña; pues bien: acabo de leer ahora mismo el número 5.°; y
en la imposibilidad de presentarme inmediatamente en Pontevedra con el
cuerpo y el alma, he dejado allá el primero recomendado á un amigo y vengo
aquí con el espíritu solo (señalando al Director), para pedirte cuentas.
Director —¿A mi?
¡De corregirme esa errata
Que es una grave mentira,
Ten mucho cuidado ¡ ¡Mira
Que estás metiendo la pata!
Ulloa y Sanmartín —Conque... hasta otro dia. (Vánse)
Director —Pásenlo ustedes bien.
Director —Todo esto me parece que ha sido una broma que han querido darnos
el litógrafo y los cajisias ¡Como estamos en Carnaval!
Sanmartín —Si; pero para broma me parece un poco pesada.
Director —(Acompañando á los señores Ulloa y Sanmartín hasta la puerta)
¡Tiene V. razón!
Sanmartín —Si; pero antes le suplico encarecidamente que haga V
mi dibujo no se ha publicado tal como yo lo hice
Director —¡Se me ocurre una idea!
Ulloa y Sanmartín —¿Qué?
constar que
Director —(Con ademán melodramático y parodiando á D. Juan Tenerio.)
Cesad, cantos funerales;
(Cesan las variaciones del fagot del Sr. Licer)
Callad murtuorias campanas;
(Deja de tocar á muerto la campana de Santa María)
Ocupad sombras livianas
Vuestros cuerpos terrenales.
(La sombra del Sr. Pérez Ballesteros, se desvanece)
¿Y ustedes? (dirigiéndose á los señores Ulloa y Sanmartín)
Ulloa y Sanmartín —Nosotros también nos retiramos.
Director —¿Tan pronto?
(La sombra del Sí. Pérez Ballesteros se coloca en el centro de la habitación
en actitud amenazadora. Los demás personajes se arriman aterrados á la pared.
La campana de Santa María comienza á tocar á muerto. Pasa un entierro por
la calle de Riestra y óyense á lo lejos las variaciones del fagot del Sr. Licer que
acompaña al canto llano de un responso.)
SEMANARIO DOSIMÉTRICO
15
ESCENA 4. a
Dichos y la sombra de D. José Pérez Ballesteros
los cuatro!
Sombra —Lee el primer renglón de la página 10.
Director —(leyendo) «Duas consonannes» — ¡Qué barbaridad!
Sombra —(declamando)
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.>) «¿a
i*. ITD I lDE- k'-íV V
Al ver sus escritos cualquiera se rie,
Que sal á torrentes su pluma deslié,
Y aunque es un gallego de facha sencilla,
Hay en él más gracia que en toda Sevilla.
En Ferrol lo adoran, y eso me lo explico:
¿Cómo no quererle siendo tan buen chico?
Observad lectoras que ojos pillos tiene
Y, aun lado remilgos, decidme: ¿os conviene?
¿Sí? pues bien... ¡lo siento! ¡Todo se ha perdido!
¡Wenceslao se encuentra ya comprometido;
Y solo ese asunto remedio tendría
Si en lugar de España fuese esto... Turquía!
Pontevedra 11 de Febrero de 1893
.^j*-
Año I
4^^
CTUIXITCI
NÚMERO SUELTO, 15 CÉNTIMOS.
Enrique Labarta.
Núm. 6.
s TCESLAO VEIG-A
?$:?' y y -
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«Cuente usted con un Romerol»
Aquella maldita r colocada entre dos sílabas que no repiüré á fin de evitar
equívocos, dio al traste con toda la poesía que encerraba el ofrecimiento.
¡De un Romeo á un Romero, hay un abismo! ¡A ninguna señorita le diria
yó: «Cuente V. con un Rornerol ¡Eso, solo hubiera podido decírsele al señor
Bosch cuando era Alcalde de Madrid! (pausa y punto y aparte.) (Lee el último
granulo de la columna primera de la página 15) «Ha recibido el grado de
Licenciado en Derecho Civil y Canónico, nuestro apreciable amigo y suscriptor
D. Nicasio Garrido—Nuestra enhorabuena» (levantándose del sillón
con ademán descompuesto) ¡Esto es el colmo! ¡Yo no he escrito así esa
noticia!.. ¡Ni le he dado la enhorabuena al Sr. Garrido, porque mi conciencia
no me permite dársela en estos tiempos a ninguna persona que adquiera un
titulo! ¡Hoy solo puede dársele la enhorabuena al que le toca el premio
mayor de la Lotería! Yo me he contentado con decirle á ese amigo: «Deseárnosle
tantos pleitos al nuevo Abogado, como suscripciones nos envié desde
su pueblo». De eso á decir «Nuestra enhorabuena» me parece que vá alguna
diferencia. ¡Aquí ya no se trata de una simple errata! ¡Eso parece obra de
toda una comisión de corrección de estilo! A ese paso, mucho me temo que
el dia menos pensado mande yo á la imprenta una noticia que empiece asi:
«Hoy hemos acompañado hasta la última morada el cadáver de nuestro que-
SEMANARIO DOSIMETR1CO
13
ESCENA i.»
El Directoa y el Cartero
¡Al semanario llaman el semanoriol
¡Oh cajistas, yo os pido, por San Macario
Y las benditas almas del purgatorio,
Que no le pongáis motes al Semanario!
(se deja caer con cuidado en el sillón) ¡Demonio! ¡No gana uno para erratas!
Ya en el núm. 4.° me habia yo permitido decirle á una señorita:
«Cuente usted con un Romeo»
Cartero —¡Esto! (le entrega dos voluminosos paquetes y vase)
Director —(con los paquetes en las manos) ¡Aquí están ya los ejemplares del
número 5.°! (abre un paquete) ¡Como me palpita el corazón! (saca un número
y lo mira á vista de pájaro) ¡Bien, muy bien, me gusta! Buen papel, buena impresión,
buenos... ¿Eh? (con terror) Pero: ¿que veo? ¡Caracoles! (leyendo
en la parte superior de la página primera) (.(¡¡Santiago, 4 de Febrero!!» (Hablando)
¡Maldición! ¡Un periódico de Pontevedra fechado en Santiago! ¡Esa es
una errata con circunstancias agravantes; pues ya les he dicho á los cajistas:
«Aunque el periódico se imprime ahora en Santiago, féchenlo ustedes en
Pontevedra, porque allí estoy yo... y en donde está el rey debe estarla
corte!» (Abre las hojas de la Revista con un cuchillo de cocina y detiene
luego la mirada ante el reglón 4.°, columna 1. a de la página 15) ¡Gran Dios!
¿Que dice aquí? (leyendo) «este semanorio...» (con acento desgarrador y
o neniándose hacia Santiago)
Director —(paseando agitado) El cartero debe de estar llegando. ¡La impaciencia
me consumel El núm, 5.° del Entrado de Literatura, se ha impreso
en Santiago con tal precipitación, que ni tiempo he tenido para corregir
las pruebas de la imprenta. ¡Dios mió! ¿Traerá muchas erratas? (llaman
á la puerta) ¿Eh? ¿Quién? (abre).
El cartero —¡Carterooo!
Direcíar —¿Qué hay?
Y los cajistas me pusieron
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O ID jíL.
A una cajetilla de cigarrillos de 25 céntimos,
El pedestal gigante
De la diosa triunfante,
Que al caer con estrépito del cielo
Revolcó sus pudores por el suelo;
Y desde entonces ya, la turba multa
Escarnece sus glorias y la insulta.
Hoy los vates, con voz desfallecida
Cantan de varios modos
La prosa de la vida,
Grosera capa que nos cubre á todos.
Y ¡ay de aquel que cometa la imprudencia
de contarle á la luna su dolencia!
¿Irse á la luna á coplas? ¡Tontería!
Lo más que bace un poeta cualquier día
Es... ¡quedarse á la Luna de Valencia!
¿Cantar las glorias patrias? Eso es cosa
Muy cursi y muy latosa,
Vista por todos con desdén profundo.
¡Y dicen que aun hay patria, Veremundo!
Sigamos, pues, la senda tentadora
¡Oh tiempos venturosos
Aquellos en que intrépidos los vates
Cantaban los combates,
De la patria, gloriosos;
Cuando los melenudos trovadores,
La lira al pié de las doradas rejas,
Se desataban en sonoras quejas
Ante el ídolo infiel de sus amores;
Y cuando los poélas, sin fortuna,
Su pena en un soneto embotellaban
O cien odas á un tiempo disparaban
Al sol, á las estrellas y á la luna.
Entonces, sí, la diosa poesía
Sobre un trono de púrpura se erguía,
Y T el genio audaz con imponente grito
Cantaba todo cuanto
En el mundo hay de santo;
Y lo bello y lo grande y lo infinito.
Pero vinieron ¡ay! nuevas corrientes
A derrumbar furiosas ó inconscientes
EXTRACTO DE LITERATURA
El nuevo libro de Ossorio contiene
muchos artículos dedicados á estimadas
personas de Pontevedra.
Y esto sabido; y sabido
que el libro es entretenido
como pocos lo serán
me retiro convencido
de que se lo comprarán.
la extensión de la palabra y en todas
las extensiones.
Y á todo el que lo leyere
pobre, rico ó lo que fuere
que le toque el premio grande
pero á aquel que no lo hiciere
Dios } elJuez... se lo demande.
La obra se titula Crónicas Madrileñas,
y yo que soy el encargado de
las Crónicas cosmo... politas de este
semanario, me tomo la libertad de
recomendor á ustedes á las colegas.
Y he dividido la frase subrayada,
en honor á la verdad del idioma, pues
nada más exacto que el que estas
crónicas resultan un cosmos en toda
rio, acaba de poner á la venta un
nuevo libro ameno y primoroso, como
suyo. Y no se crea alguno que este
suyo es algún personaje adornado de
tan bellas condiciones.
4
m sf . .S*. r .—r )
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Y lo que yó reflexionó al momento:
«Hubieran sido las palizas minúsculas y
se evitaría el suelto, ó los sueltos,
porque, si la separación se decreta, los
sueltos son tres, por lo menos.»
El proverbio ya lo dice: «Más vale
pecar de corto, que de largo.
Cario Magno, con haber sido m,agno
y todo, no resulta mejor que Alfonso
xni (rey niño).
Ó'rgj^^si^v éy£¿*
Post scriptum. —Ya puedo codearme con B. Barreiro doble V., porque este trabejo me
acredita como anticuado.
¡HORROR ¡TERROR! ¡FUROR!
Drama histórico en un acto y en prosa, con patas de gallo en verso
Personajes
La escena en Pontevedra (Feria 38) el dia 4 de Febrero de 1893,
Un litógrafo y varios cajistas que no hablan
pero dejan sentir sus efectos.
El Director del Extracto de Literatura.
D. Benigno L. Sanmartín, dibujante.
D. Renato Ulloa, escritor público.
Sombra de D. José Pérez Ballesteros, id
El cartero.
Decoración de casa pobre (guardilla de un cuarto tercero con vistas al segundo
—Una mesa de lance, un sillón en activo, con 25 años de servicios, una
estantería de libros que no sirven para nada y, pegado en la pared, un título de
Licenciado en Derecho civil y canónico que sirve para lo mismo que los
libros de la estantería.—Puerta al fondo que comunica con 74 escalones.—
Son las dos y media de la tarde en el reloj del Ayuntamiento.
EXTRACTO DE LITERATURA
¡Ahll ¡me queda un recurso!
Este es el mes de Carnestolendas,
el del consumo del lacón...
Pues, nada, lacón., izemos.
tiempo que esprime los tubérculos y
sus derivados.
La materia, pues, casi podemos decir
que está agotada.
El caso es que yo me proponía escribir
estas lineas para el Extracto,
y ahora caigo en la cuenta de que no
encajan en un hebdomadario dosimétrico,
porque exceden de la marca.
No cabe, siquiera, fecharlas en el
presente mes, que es el más corto del
ano
Pero aún hay algo más maravilloso
que el infusorio: lo que no se vé.
«El espíritu de las cosas». He ahí
el lema de la actual sociedad, que, en
su afán de espiritualizarlo todo, incuba
la escuela espiritista, al mismo
12
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que andan ya por las ramas
pía que pía
Pasó la Candelaria;
y en este día
celebraron sus bodas
los pajaritos
y prestan guardia á alguno
más atrevido.
Esos suelen posarse
de vez en cuando;
pero los inocentes
caen del nido.
Otros que están los pobres
siempre volando
á ciertos avechuchos
de la política,
que no hacen otra cosa
y al fin nos dejan
en la misma postura
Y en andar por las ramas
se me asemejan
El nombre de esas aves
nadie lo ignora
y yo conozco alguna
SUMARIO
y no mias — \A comprarl
s.— Pájaros y pajarracos,
me fiarse.—Un cuerpo re
¡Las fuerzas se van! —
'ento — Gerona en las tablas.
tirante y crítica
los que lucen muy huecos
sus lindas galas.
En ellos hay de todo
como en las aves,
los de pico muy largo
de cortas alas,
los que tienen las uñas
finas y suaves,
Y después de esto, para evitar á
ustedes la tentación de cortar patrones
á esta corta salutación, dejo todas
las frases de relumbrón en la cartera
y corto por lo sano.
¡Me parece que esto ha resultado
de bastante corte dad!
Ante todo permitanine ustedes que
les envíe desde la Corte un cortés
saludo, de corte serio, como previene
la cortesía.
*
* *
y muy pocos que viven
del suyo propio;
algunos que se paran
solo en el cieno
y de lodo y miasmas
hacen acopio.
Muchos que se alimentan
en prado ageno
cantando padrenuestros
y hasta benditos.
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El ilustre novelista y ya notable
autor dramático, no acertó esta vez
con el gusto de las gentes.
Buscó la verdad histórica, puso en
su drama carne muerta y humo y no
cayó en que lo que al público le gusta
es la mentira, aunque no sea histórica,
la carne vivita y coleando y,
nada, nada de humo.
* *
—¿Y usted ha visto Gerona?
—No he tenido ese gusto. Soy de
Torrelodones de abajo y jamás he salido
de la circunspección; ni he llegado
más allá de la Corte.
Y en efecto el individuo está constantemente
en la Corte... celestial,
como lo demuestra el que ignora que
Gerona, es la última producción (así
como si se tratase de patatas) del
señor Pérez, que diría el otro.
Gerona no ha gustado á lo? espectadores
que se entusiasmaron primero,
enmudecieron después y abandonaron
el Teatro por último, protestando
de que sus esperanzas habían
salido fallidas y de que á Galdós le
haya fallado el tiro.
Mi distinguido amigo Cartas Os*©-
Y ya que de obras tratamos, permítanme
ustedes un parrando un tanto
recomendable.
— ¡Menos fuerzas! ¡Si le parecerá
al Ministro que aún nos restan algunas!
Y el que así hablaba está tomando
hace tiempo el hierro bravais á ver sí
consigue adquirir fuerzas y brabura;
pero no le cae esa breva.
Algunos, los más sensatos, defienden
la necesidad de las economías y
optan porque se realicen, quedando
en cada regimiento un batallón en
cuadro; y no falta quien afirme que
como debiera quedar es en cuadra.
Más los que impugnan el proyecto
no se dan por convencidos y protestan
enérgicamente de que el general
Las reformas de Guerra son el
asunto á que se consagra mayor
atención en todos los puntos de la
Península é islas adyacentes.
Ahora no se trata ya de superficialidades,
sino de interioridades, y se
han dejado de la mano las reformas
de la guerrera, el ros y el capote, para
pensar solo en reformar el cuerpo;
lo que constituye el alma del negocio.
Los militares militan en su mayor
parte en el bando que pide la continuación
de las cosas tal como hoy
están, el cual bando, resulta ya en
vez de bando, bando... loria.
En fin, cuestión de mil... es.
La cosa, sin embargo, tiene su
explicación, porque es claro, en caso
de realizarse los proyectos del ministro,
las fuerzas tendrán que disminuirse,
y lo que un oficial decía combatiendo
á la reforma:
SEMANARIO DOSIMÉTRICO
que me revienta.
Ño se fíen ustedes
de ave-canora
porque son pajarracos
pero de cuenta.
* *
—¿Y no sería peor que los dejasen
á ustedes sin soldadas?
— ¡Ha visto usted! —dicen—¡Pre-
dejarnos sin soldados!
De todas maneras á mi me huela á
pólvora y creo va á ser ditícil hacer
la soldadura.
López Domínguez, lleve á término
sus propósitos.
¡Mas humos de los que él tiene!
3
Tal es el tallo de la opinión
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¿Pues qué otra cosa es el mundo,
sino una agrupación de átomos?
SEMANARIO DOSIMÉTRICO
11
La esfera judicial creó el sumario;
en la milicia, un toque, determina una
evolución, decide una batalla; los
marinos no navegan, sin ir provistos
de algún objeto con que achicar; la
diplomacia se vale de notas; la mujer
con una pincelada se rebaja 20 años;
el magisterio basa su sistema de enseñanza
en los compendios; la medicina
estudia la dosis; el agricultor vive pe n-
Cualquier impresor creerá ver, por
la finura, en esas letras á dos del alfabeto
de fundición elzeveriana. ¡Quó
disparate! Se trata de una Irene y una
Aniceta que utilizan el final de sus
respectivos nombres, rindiendo, así,
culto á la brevedad ¡Es lo que priva!
— ¡Hola Z!
— ¡Adiós A r!
¡Cierto que siempre nos queda una
esperanza en el sistema Constitucional,
que admite Cortes!
La obra del Creador sublímala el
corto número de días que invirtió en
ella y su ley, condensada en diez mandamientos.
En España existe para cada
oficina un reglamento con 576 artícuculos.
Y así anda ello!
O lo que es idéntico: lo fútil, lo
ligero, neutralizando el grave peso del
Código; un escrúpulo mostrándose más
poderoso que siete tercios de un cuerpo,
como el de la guardia civil.
—Ay, amigo! Yo soy empleado que
tengo mis escrúpulos.
sos edificios
nificancia, se encierran los mayores
tesoros; se custodian los más suntuo-
—Tiene á su marido ausente, y acaba
de recibir carta suva.
—¿Qué le pasa á esa mujer (oigo
decir) para que así se desfogue en exclamaciones
de júbilo?
—¡Oh! las impresiones de una buena
lectura.
—¡Quiá! ¡Si no escribe!
—¿Y entonces?
—¡Le manda una letra\
Auscultemos á ese funcionario oficial
de la clase de dignos.
—¿Qué tal don Cleto?
—¡Tirando! Regular, nada más que
regular.
—En usted nunca se vé una irregularidadl
conyugal. Lo motiva meramente el ser
objeto ella de malos tratamientos, por
parte de su marido, de quién venía
recibiendo tundas mayúsculas!»
«La señora X ha interpuesto demanda
de divorcio. Dícese que esta resolución
no la origina ninguna infidelidad
Cierto dia leí en un periódico
Un escritor de provincias perdió la
gloria de la inmortalidad por una
futesa. Al morir, encargó la desconsolada
familia que en las papeletas noticiando
el fallecimiento, consignasen:
«Se suplica por el ánima del difunto.»
Y la papeleta salió así: «Se suplica por
el animal del difunto.» Vean ustedes
¡¡por una lü
La reina Isabel II dio al pueblo espa
ñol, en forma de iniciales, el arma
para ser destronada. A fuerza de ver
en charreteras, botones y escudos el
simbólico/. 2., leyó un dia el pueblo:
Idos. ¡Y tuvo que irse!
El cristianismo tiene su base en una
abreviatura: en el I N R. I.
En una mirada, se reconcentra un
poema de amor; en una lágrima, una
tragedia; en un suspiro, nn idilio; en
una mueca está todo el desdén; en un
número la mayor elocuencia; en la
cruz, una religión; la honra en un pelo;
la vida en un hilo.
diente del grano; el noble todo lo cifra
en un escudo; el notario, con signos, hace
el caldo gordo; el industrial cifra su
ganancia en la clace; la miseria, denuncíala
una señal, verbigracia, un pió
descalzo. Un rasgo pinta un hombre:
uu punto lo mata.
El padre Coloma, logró conmover
al Universo.,, ¿con qué? con sus Pequeneces.
Milton escribió su Paraíso perdido
bajo la influencia de la gota. Juan
Breva debe su popularidad, no á la voz,
ni al repertorio de escogidas endechas;
la debe á que todas sus canciones están
en tono menor. Y el mismo Mazzantini,
sin bichos, no pasaría de un español
vulgar.
Cristo nos enseñó á decir si ó no,
aún más que por educarnos á ser veraces,
porque fuéramos sintéticos.
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¡Oh cigarrillos de instrucción primaria
Que dá la Compañía Arrendataria;
Que por ser de á real sois tan reales
Como los reyes Constitucionales!
¿Qué importan los tesoros
Que escondieron los moros,
Si mucho más se esconde en vuestro seno?
¿Qué los trágicos pomos de veneno
De la célebre reina florentina
Comparados con vuestra nicotina?
¡Y cuánta variedad hay en vosotros!
Pues si en unos cien pelos he encontrado,
¡Hasta migas de pan he visto en otros!
Y esto, por decontado
A confesar me obliga
Enrique Labarta.
Titulábanse, y aún se titulan, Dudas eternas, y estaban dedicados á
una chica de la localidad que por aquel entonces me tenia sorbido el seso;
BIENES MOSTRENCOS.
Así como los judíos, al decir de las Sagradas Escrituras,
echaron suertes sobre la túnica inconsútil de Nuestro Se-
y t ñor Jesucristo, del mismo modo entre catalanes y manchegos
se disputan la posesión de unos versos—sin costura también y de una
sola pieza—que yo escribí allá por el año de 1876
¡en la época feliz de mis amores!
Los versos aparecieron por primera vez en un semanario madrileño en
el año de referencia, y desde aquella fecha yo no había vuelto á saber
de ellos.
SEMANARIO DOSI MÉTRICO
Vuestra opinión política respeto
Porque en esas cuestiones no me meto;
Más, os ruego, que en cuanto fumadores,
Nunca os hagáis realistas, ciudadanos.
¡Mejor os quiero ver republicanos!
Que hay cigarros que tienen mucha miga;
Y que además, algunos son ¡oh cielos!
Mas bien que cigarrillos, guardapelos.
Tabaco, espinas, huesos de difunto,
Fósforos, moscas, pólvora de caza,
Pelos, migas de pan, todo eso junto,
(Que es un pueblo en conjunto
Con individuos de diversa raza
Que usan gabanes de papel de estraza,)
Forma la cajetilla tenebrosa
Que muchos fuman, como si tal cosa.
¡Con tales componentes,
Un cigarrillo de papel me aterra!
¡Y aun hay supervivientes
En la fez de la tierra,
Entre los fumadores consecuentes!
¡Qué de misterios nuestro Globo encierra!
Un consejo, lectores:
El cansancio me abruma;
Se me ocurre una idea,
Dejo á escape la pluma,
Sin que nadie me vea
Levantóme corriendo de la silla,
En un estanco cuélome de un brinco
Y digo al estanquero con ahínco:
¡Venga una cajetilla
De las de á veinticinco!
Comenzada en buen hora;
Que la forma poética,
El sentimiento, el arte,
El fondo, la gramática y la estética,
Se han ido con la música á otra parte
5
Vengan, la torpe lira
Que lo pequeño canta
Y la musa de afónica garganta
A quien lo bello ni lo grande inspira;
Y ya que los poetas
Han mandado lo bueno á hacer patetas,
Para cantar lo malo y lo pequeño,
Yo el más chirle de toda la cuadrilla,
Con afán digno de mejor empeño,
Voy á cantar aquí con fe sencilla
Y testarudo ahinco,
A una infumable y pobre cajetilla
De las de á veinticinco.
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concretó;
eoyo que
e tira pre-
cipamenteá eso. Porque
en nuestro planeta ya se alambica
todo. ¡Y se comprende! Hemos abusado
del crédito, de la tribuna, de la prensa,
de la pólvora, del entusiasmo, de las
peteneras, y los abusos traen consigo
las radicales reformas.
—Pues por aquí trabajando el artículo
Por donde resulta un gramático de «fin
de siglo», prescindiendo de las demás
partes de la ovación y consiguiendo
dobles ventajas, con la explotación de
un solo artículo femenino, que Cavia
con todas sus rotóricas, escalada con
sus criticas al Diccionario, ó Taboada
con su ingeniosos artículos.
La solución de la cuadratura del
círculo, de la dirección de los globos, y
del movimiento continuo ha enriquecido
la estadística de los manicomios;
pero ¡cuántos, cuántos más seres se
han vuelto locos, contemplando, simplemente,
un talle mórbido, un pié
breve, una boca diminuta!
Bajo una llave, á pesar de su insig-
No; no está todo en la masa, como
equivocadamente se cree. Las masas
ya no influyen en los destinos públicos.
En la esencia y solamente en la esencia
está todo el misterio. El sexo débil
acójese á la deOpoponax, para hacerse
más agradable; pero la humanidad,
tendiendo á ganar terreno, dificulta ó
excluye las grandes proporciones.
— i Y usted?—preguntamos á un viajante
de trencillas.
La grandeza no estriba en el bulto.
Extenso espacio ocupa el ambiente y
total... ¡aire!, aire que la ciencia condensa,
reduce y encierra en un guardapelo.
¡Qué extraño, pues, que¡ los hombres
se mueran por las chicas!
Cada época ha tenido, sin embargo,
ó con embargo á veces, su aberración;
y en nuestros tiempos figura como la
más fenomenal de todas la torre EifféL.I
Una intriga franca contra el gran
Arquitecto del Universo.
EXTRACTO DE LITERATURA
10
MENUDENCIAS
(artículo de goma.)
Keducir lo grande carece de
mérito. Lo notable es conver
tir lo chico en grande.
Perffolissthúnsiph
(Sabio ruso.)
No está ya el poder en lo grande,
sino en lo pequeño. Lo sencillo prevalece
á lo difícil. Al tratado lo domina la
fórmula. El microbio eclipsó á Sansón;
y Sancho Panza al gigante Goliat.
El ahorro imponiéndose, como cualquier
cacique rural, lleva su contagio á
todas las esferas y polígonos de todos
lados ó invade los organismos todos.
Por decoro, debiera la Academia empezar
suprimiendo del ahorro la ache.
Hay novelas económicas, cerillas
económicas, administraciones económi-
cas, madres económicas, años económicos,
cocinas económicas, dentaduras
económicas, ejércitos económicos y
hasta curas ecón...omos.
Imperan la economía y el laconismo
y el EXTRACTO.
El problema moderno es la economía,
fatídica palabra que pone de punta, en
España, hasta los pelos de los abrigos
de pieles.
El mundo
archa»,
jo Pellen;
pero lo
ue Pellen
no dijo
?i parar
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Al pronto, la verdad, me entraron ganas de coger la pluma y decirle al
director del semanario pintoresco: «Hágame V. el favor de poner en conocimiento
del Sr. Lloret que yo soy el «verdadero Zaragozano, y que si él quiere
endecasílabos amorosos, que los sude.-»
pero ¡ayl que mis poéticas dudas no fueron tan eternas como sospeché en
un principio, por cuanto la ingrata, al mes de publicada mi poesía, le daba
el sí en la sacristía de la parroquial á un boticario viudo que se había
enriquecido vendiendo ungüento gris para la tropa.
Pues es ei caso—«para terminar pronto la relación de mis desventuras —
que días atrás me encontré mi poesía del año 76 en un periódico de
Barcelona, de esos que publican monos colorados. Allí estaba fresca y
chorreando ripios todavía, pero ¡oh dolor! inicuamente despojada de mi
firma, que había sido suplantada por la de un tal Ramiro Lloret, que
Dios confunda.
EXTRACTO DE LITERATURA
Comprendo que la propiedad que se me disputa está llena de goteras
y no vale tres reales; pero no es cosa de tolerar que dos señoritos
estériles consideren mis versos como bienes mostrencos.
Y entonces es cosa de reclamar el auxilio de la Guardia civil para batir
á la cuadrilla.
«Don José Doval López, de Ciudad Real, nos escribe reclamando para
»si la paternidad de la poesía Dudas etej'nas que apareció en nuestro número
»anterior firmada por Don Ramiro Lloret. No ganamos para timos.»
—¡Ah, mamarrachos, sin vergüenza! exclamé sin poder contenerme
Por supuesto, que esta era la ocasión oportuna de presentarme yo
en escena con los papeles é interponer acto continuo el interdicto de
recobrar, pero me dá el cuerpo que no termina ahí el pleito y que detrás
del manchego Doval—que debe de ser un peine—vendrá otro reclamante y
después de éste, otro, y luego otro hasta completar el número de los
famosos niños de Ecija.
Pero luego, reflexionando, me dije: ¡Bah! pobrecillo; tal vez tenga deteriorado
el estro poético. Dejémosle que se dé pisto, con la novia, que ya ella
se encargará de pegársela con otro farmacéutico.»
e
Ocho días después «de los anteriores acontecimientos» subió de punto
mi sorpresa al leer en el aludido periódico catalán una declaración del
tenor siguiente:
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Anoitecendo
n-o mes de Mayo
rubindo a costa
e como nunca,
con Dios contando,
faltan pacenté,?,
que den traballo,
cheg' á sua casa
alborotando,
falando soy o,
sempre mollado-
e ten n-a ucha
forros bos cartos,
rise de todos
e vai pasando
a vida á pingas
de tinto... ou branco
¿Da unha sangría?
Por riba un vaso.
Un neto enriba
si pon un cástico;
mar murad® res,
lingua? de sapo,
din cand' os miran;
de tanto trato
pouquiñ' á pouco
vanche pasando
o fac' ó home
y-o home ó faco.
El entra mentres
com' é moi cacho
tina mais so na,
que calquer sábeo
Com' o destrito
era moi largo,
estaba o probé
sempí" á cabalo.
Ó ver de cote
tan a meados
a besta y-home,
os avisados
qu- anque esquirbia
«vil carbonato»
Era Ferradas
un cirujano
o ciruxano
Cantos n-o mundo
viven d' engaño!
Aquel poeta,
estoutro sábeo,
listo aquel outro,
o outro honrado.
Son figuranzas
que se fan. ¡Parvos!
Quen cree qu' é un lince
risulta un ganso.
Quen com' a pega
vive roubando,
crendo qu' engaña
viv engañado.
En fin; que todos
gordos e fracos
nin son quen pensan
ni ese é o atallo.
A todos eles
medroull' o faco,
com' á Ferradas
Heliodoro Fernández Gastañaduy
SEMANARIO DOS IMET RICO
O CABALO DE
FERRADAS.
de Baramallo
rompeull' a cincha,
e sin nótalo
os apare-líos
foron baixando.
e cando cuasque
chegan ó rabo
mirou Ferradas
todo asustado,
e berrou tolo:
«¡Medra o cabalol
¡Ai que milagre!
¡Isto eclv o diaño!»
Pegou un tombo
ó fin y-ó cabo,
pro él quedouse
todo escamado
e iud' é o dia
que n-aquel caso
pensa qu' andivo
metid 1 o trasno.
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Director —¡Otro lío! Pero hombre: ¿No me lo ha dado V. mismo? (Leyendo el sumario)
«Pontevedra—Dibujo de B. Losada..» (Como reflexionando.) Losada,
Losada; pues... no le conozco (á Sanmartín) ¿Es usted Losada?
Sanmartín —¡No soy Losada, ni ese es mi dibujo! ¡Que Losada ni que niño muerto!
Director —¡Seguramente le habrán confundido á V. con el de los cronómetros!
Sanmartín —¡Pues mal confundido! ¡Conste que mi primer apellido es López!
¡Y conste que ese dibujo no lo he hecho yó!
Director —Hombre. - ¡esos ya son otros López!
Sanmartín —¡Amigo Labarta: esto es espantoso! ¡Ese dibujo que trae el número
5.* no es el mío!
Sanmartín —(Con energía) ¡Y yo también!
Director —(admirado) ¿Eh¥ ¿Qué sucede?
ESCENA 3.'
Dichos y Ulloa
Sanmartín —Bueno, concedo que lo seamos los dos.
Ulloa —Digan ustedes más bien, los tres. (Se oye un golpe en la puerta, y se
filtra por ella sin abrirla y sin hacer ruido, exactamente lo mismo que
en Don Juan Tenorio, la sombra de Don José Pérez Ballesteros).
Sanmartín y Director —(los dos á un tiempo) ¡Qué! ¿También usted?
Ulloa —¡Poca cosa! Yo le había llamado irisada á la espuma del Champagne,
y los cajistas han puesto, irrisada, así, con dos rr.
Sanmartín —Aqui el irrisado soy yo, pues me han reformado el dibujo.
Director —No, V. perdone, el irrisado soy yo, porque me han enmendado la
plana.
Ulloa —Buenas tardes señores. Hoy he sufrido un disgustillo al leer el artículo
mió publicado en este número.
EXTRACTO DE LITERATURA
14
rido amigo etc.» y los cajistas tratando de enmendarme la plana, pongan*.
Hoy «hemos tenido el gusto de acompañar hasta la última morada etc —y
al final, «Nuestra enhorabuena.» (con furia) ¡Canario! ¡Estoy fuera de mi!
(se abre la puerta con estrépito y aparece el Sr. Sanmartín.)
ESCENA 2. a
El Director y D. Benigno L. Sanmartín
Director —¡Y á los cajistas! Ya só que no lo han hecho con mala intención puós
son todos ellos muy buenos sujetos; sin embargo...(se abre la puerta y aparece
D. Renato Ulloa).
Sanmartín —¡No, al Nuncio no se lo cuente usted! Basta con que se lo diga
al litógrafo!
Sanmartín —(exaltado) No señor, yó no he trazado esas lineas tan gruesas,
ni esos ramitos á la derecha del espectador.
Director —(asombrado) ¿Qué me cuenta usted?
Sanmartín —¡Lo que usted oye! ¡Ese dibujo está corregido y aumentado'
Director —¡Pues señor, por lo visto también tenemos en la litografía correctores
de estilo! ¡De suerte que á mi me enmendaron las noticias y á usted los
dibujos! Cálmese V. y le juro que esta será la última vez que tales cosas
sucedan. ¡Se lo diremos al público en el próximo número! ¡Vive Dios, que nos
han de oir los sordos! ¡Hasta estoy dispuesto á escribirle una carta al
Nuncio contándoselo todo!