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PERIÓDICO POLITICO
AÑO IV.
PROPIETARIO,
Doü Yiceole Ferez.
SÍS PUBLICA LOS MIÉRCOLES Y SABADOS. i
SMado S de Eocro de 1883.
DIRECTOR
Ooo Yaienliii L. Carvajal,
EL LIBRO ENCARNADO.
Continúa nuestro cologa Lalberia
dando cuenta de las materias que
contiene FU Libro encarmdL y en el
número que hoy recibimos, publica
los documentos relacionados con las
negociaciones sobre el Oaual de Suez
y ios límites de Gibraltaiv
ES ©anal e3« $uez.
Los documentos consignados en 7?l
Libro, en lo que á este importante
asunto se refiere, demuestran el celo
del señor Ministro de Estado y el interés
del Gobierno en el desarrollo de
las complicaciones ocasionadas por
los sucesos que S3 realizaron en
Egipto.
Entre las comunicaciones cruzadas
figura en primer término la circular
dirigida este verano desde San
Ildefonso por el señor Marqués de la
Vega de Armijo á los represeutantes
de 'España acreditados cerca de los
gobiernos de las naciones mas importantes.
Hé qui algunos párrafos^de la referida
circular:
«Basta considerar que España posee
dilatados territorios en el Archipiélago
filipino, que encierran elemeutos
de riqueza inestimable y una
población de mas de siete millones
de habitantes, con loa cuales se comunica
por el canal de Suez, y que
sus costas se hallan, en una gran
extensión, bañadas por las aguas del
mar Mediterráneo, que la unen igualmente
con las fortalezas que desde
hace tantos años ocupa en la parte
septentrional del continente africano,
para que á nadie pueda causar sorpresa
la atención preferente que,
como nación colonial al par que mediterránea,
consagra á todo aquello
que un día pueda afectar sus mas vitales
intereses.
Mientras que solo se ha tratado de
las reformas que quizás fuera conveniente
introducir en Egipto con mayor
provecho de los intereses europeos,
el Gobierno de S M. no ha
croido que debia dirigirse á los dé
las potencias amigas, convencido de
que estos, mfepirándose en aquel espíritu
de rectitud y de imparcialidad
de que indudablemente se hallan
animados, lograrían armonizar tantos
intereses encontrados e introducir
en los asuntos egipcios el orden
y la estabilidad indispensables para
la conservación de la paz, deseo común
á todos les pueblos y á t^dos
los gobiernos de Europa. El de Su
Magostad se contentaba con seguir
atentamente el curso de los sucesos,
y dedicado á las tareas de una reorganización
interior que ha conseguí-
do llevará cabo, no tenia ciertamente
el propósito de intervenir en asuntos
que no saliendo de la esfera en que
porelmomeuío se agitaban, no podían
ser para nuestro país objeto de
un ínteres tan directo qo ? le obligase
á modificar la linea de conducta que
desde el principio se había trazado.
Cree, pues, el Gobierno de S M . ,
que es iadásppnsable, para que las
determinaciones que se adopten respecto
del canal de Suez reúnan las
condiciones de estabilidady duración
tan necesarias que intervengan todas
las naciones occidentales, y singularmente
aquellas á quienes mas especialmente
interesa la libre y no interrumpida
navegación del canal.
No es esta, r.-'pito, una opinión
aislada del Gobierno, del cual tengo
la honra de form-ir parte. De ella
debo creer que participa también,
según he manifestado á V. E,', el
ministro de Negocios extranjeros de
la República francesa, cuando ha
pocos días declaraba solemnemente,
ante k Representación nacional que
el Gobierno que tenia la honra, de
presidir habia sido invitado por el de
la Gran Bretaña para velar unidos,
con el meiUimientode Europa, por la
segundad de la navegación en el canal;
que él, por su parte, consideraba
que era de su deber consultir la
opinión de esa misma Europa, y que,
si al resolverse la cuestión de Suez,
se hacia con el asentimiento de los
Estados europeos, el ! abmete francés
entendía que habría defendido
mejor los intereses de su país.»
La primera contestación á esta circular
fué comunicada por el ministro
plenipotenciario de España en
Roma, el cual da cuenta de una conferencia
que tuvo con el ministro de
Negocios extranjeros, á la que asistió
el presidente del Consejo, oyendo de
ambos manifestacioots afectuosas para
España, y recibiendo ia seguridad
de que el Gobierno italiano apoyaría
las pretensiones del nuestro.
El señor duque de Fernán Nuñez,
embajader de España en París, al
acusar el recibo de la circular, anadia
que hallándose en crisis el ministerio
francés, no podia ocuparse inmediatamente
en el asunto, pero que
lo haría en el instante en que se
constituyera un ministerio, esperando
que obtendrían bium resultado sus
gestiones.
En términos parecidos, esperando
que los gobiernos cerca de los que
están acreditados, ven con gusto las
pretensiones de España en San Petersburgo,
Berlín, Constantinopla y
Londres.
La última comunicación de nuestro
representante en Londres, dice
que en la reunión celebrada por la
Conferencia fué admitida por imaai-
midad la proposición presentada por
Italia para la protección colectiva
del canal de Suez, en la que se incluía
á España entre las potencias
que habían do intervenir en la resolución
de este asunto.
LA MUERTE DEGAMBETTA.
Hó aquí las noticias que publicó
Le Fígaro del dia 31, acerca de la enfermedad
delheridode Villed' Avray.
«La situaciou del enfermo es la
misma desde ayer: ninguna modificación
se ha producido en el día; la
noche anterior ka sido mas agitada:
algunos dolores, algunas esclamaciones
ocasionadas por la fiebre y
momentos de sueño pesado, de sopor.
Los doctores Launelonge, Siredey
y Fionzal consultaron esta mañana
sin poder determinar ningún cambio
en el estado del paciente.
Mas tarde corrió por todo París la
nueva de una peritonitis probable.
Al anochecer, los facultativos Trelát.
Charco^ Verueuil, Lannelong,
Fmzal y Sireday, debieron reunirse
para resolver sí convendría efectuar
á toda costa la operación, ó dejar ai
abeeso seguir su curso normal.
La opinión general es que los médicos
no han podido precisar hasta el
momento la posición exacta del abeeso,
ni su estado de madurez y que
han aplazado por cuarenta y ocho horas
su decisión hasta persuadirse del
estado de la enfermedad.
La emoción es grande entre los
amigos del Sr , Gambetta y la inquietud
perturba el ánimo de los mas serenos;
sin embargo, en opinión de los
íntimos, del antiguo Presidente, por
ahora el menos no es de temer ,una
complicación fatal.
Mr Julio íri'évy ha enviado en su
nombre áViiled'Avray al comandante
Líchtensteín.
Sobre el mismo lamentable suceso
decía El Noticiero de París del domingo
31 .
ha República Fmncaise, El Voltaire
y muchos otros periódicos de la
mañana, publican la nota siguiente
que les ha sido comunicada desde la
casa del enfermo:
«La visita facultativa de ayer á
las cuatro de la tarde, prueba una
propagación hácia la piel de la inñamacion,
mas grave que ayer: esta
nueva complicación ha determinado
abeesos frecuentes de fiebre.
Ya no es posible disimular la
extrema gravedad de la dolencia.
El mismo enfermo se da cuenta
completa de su astado y dá pruebas
de una serenidad notable y de una
resignación estoica.
Uno de los amigos íntimos deleminento
orador asegura que ayer procedió
voluntariamente el enfermo á
hacer sua disposiciones testamentatarias
con una lucidez y una sangra
fria admirables.
Se habla de la complicación posible
de una peritonitis, pero no hay
razones fundadas para asegurarlo.
Los módicos de cabecera y los
consultores se reunieron ayer tarde,
pero no pudieron determinar coa
exactitud si será indispensable una
operación y han aplazado sus resoInciooes
por dos dias.
A las tres de la tarde. =E1 enfermo
empeora: su único alimento consiste
en algunos sorbos de leche.
Los módicos han prohibido que los
amigos del paciente entren en su habitación,
el linico que se ha eximido
de la prohibición es Mr. Etienne,
diputado do Oráa, encargado por
Mr. Gambetta de sus asuntos partiticulares.
, A las cuatro de la tarde. — El presidente
de la República ha enviado á
visitar al enfermo á su ayudante Líchtensteín.
El embajador de España ha estado
también á visitar al enfermo.
Nadie puede imaginarse no viéndolo
la emoción que va apoderándose
de todos, no solo entre los amigos
del desventurado Gambetta, sino en
los círculos republicanos y en las calles.
Los hombres de ideas mas opuestas
j están vivamente conmovidos; comi
sienes de todas las clases sociales se
dirigen en este momento á Ville d1
¡ Avray: se teme un desenlace fatal
para el partido republicano, fatal pa¡
ra la Francia: en estos momentos es
cuando se comprende el vacio que
i dejan ciertos hombres, y si Mr. Gam!
betta sucumbe, ese vacío sería horri¡
ble.
I Diez de la noche. =La fiebre ha
i reaparecido con mucha violencia.
I El enfermo muy sereno hasta hace,
poco empieza á afectarse.
Ulna ráfaga de esperanza queda todavía;
acaba de propinársele al enfermo
una medicina enérgica que le
ha calmado bastante.
Es muy posible que se renuncie á
la operación: en el estado de debilidad
del paciente los medios quirúrgicos
podrían ser contrarios para el
bien y eficaces para el mal.
Los amigos íntimos del eminente
hombre Estado, no tratan ya siquiera
de ocultar sus temores: todo
hace temer un próximo fin.
A la hora de entrar este número on
prensa, circulaban rumores de que
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EL ECO DE ORENSE
En vista de la aceptación alcanzada por
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EL E(^0 IDE 011 exb;
v^ron por agravar mas sa mfoi'ta
1110. • ■ /
, . ( Concluirá )
Interesante ha sido la sesión en
que fueron proclamados Diputados
los Srés. Andion, ¡áoto, Varelh, Oleriño
y Ramos Campo, que constituyen
la comisión permanente de actas,
y los cuales obtuvieron 16 votos en
pró y 6 en contra, figurando entro;
esta mmoria los conservadores e 'ingés
Sres. Diegoez, Deza, y Areas
Quintana al lado de los constitucionales
del pacto señores Marquiua,
¿riilías, y Reigada.
Si alguna duda pudiéramos abrigar
sobre la actitud de estos diputados
que han querido apellidarse constitucionales,
desde la sesirn del dia3
se ha desvanecido por completo, y las
rnis*;iñcaciones á que han apelado!
siempre, pretendiendo dividir la opi- \
nion pública y las fuerzas de nuestro
partido en esta provincia, han
quedado al descubierto de la manera
mas patente, á la par que vergonzosa.
El leader de esta minoría, á la que,
debemos llamar conservadora, ha sido
el neáíito señor Dieguez, a quien
pretendió disputar tan honrosa misión
el señor Marquina con su palabra
vacilante y sus originales argumentos,
apuntados por un joven abo
gado que se guarecía tras de un portier,
raiiy cerca de la presidencia, y
al que no envidíame s su papel de
apuntador en esta ocasión.
El señor Dieguez, que hizo en esta
noche su debut, y a quien había
anunciado el señor Marquina como
vtfpeymMo Oasteiar, nos ha demostrado
su poca práctica en esta clase
de discusiones, pudiendo observar el
público la falta de fé con que sostenía
el pabellón multicolor de paCtístas y
conservadores, en los cortes bruscos
con que terminaba sus períodos, en
los cargos puramente gratuitos que
formulaba, y en la repet/cion constante
de ciertos argumentos muy comunes
ya para que pudieran causar
efecto, cuales fueron algunos :apóstrofes
y caliíicativos que de ninguna
manera debievon pronunciarse eu
aquel recinto/ quedando así justificada
la apreciación del señor .Marquina
al anunciarlo como üh peqífátío
Castelar.y \á.wpb'j[úemo n.^s pareció que
le juzgaitio.í como uno de esos niños
ch iq uitmes que recitan una lección
péríectamente aprendida para lucirse
orí los exámenes á que asisten por
primera víz.
Del señor Marquina nada diremos,
sino que atortolacloy sin saber á donde,
había de inclinarse para oír á los
diferentes apuntadores, no p-estó en
ca^iibiG atención á la Presidencia que
dos veces le concedió la palabra,
vióndosií en ja precisión de retirársela
al ver que til señor Marquina no hacia
uso de ella, engolfado como se hallaba
en dar coexíon á las diferentes
indicaciones que se le hacían por derecha,
por izquierda, por el frente y
por la retaguardia.
Dada la batalla por los despechados
con motivo del acta del señor
Ote. ino y la del señor Soto, fue defendida
con calma y profunda convicción
la primera por el s ñor hi¬
gueras, y la segunda por el señor
Armaste, quien con gran serenidad,
palabia clara y correcta, puso ^n evidencia
la injusticia con que la mine*
ria p'a^aba. la validez de las eltíCcionef
de viana f Valdeorras.
Ei s üior Soto rechazó con energía
los caliíicativos poco corteses y ofensivos
del Sr. Dieguez, adncieüdo al
propiotiempo un sinnúmero de hechos,
y argumentos de gran poso en favor
de la validez de su acta.
Sesión del dia 5.
Aprobadas las actas de varios., señores
diputados; entre ellas las del
señor Reigada y Enriquez por los
partidos de Jinzo y de Venn, al leerse
el dictamen de la Comisión de actas
referente á don Juan M. Rodríguez,
se levantii-on á combatirlo,
primero el señor Ifarquína, á quieu
contestó ol señor Ramos Gampp extrañándose
de que habiéndose apro
hado los dictámenes referentes á los
señores Reigada y Enriquez, se
pretendiese desaprobar el del seilot
Rodríguez que pertenecía á los mismos
partidos de Giozo y Verin.
Los señores Gulias y /ieígada combatieron
asi mismo este dictámeu, pidiendo
el primero que pase á los
Tribunales el acta notarial de la pro\texta
de Laza, si so creía falsa ó in -
formal, y reclamando el segundo que
so declaren graves, todas las actas
dolos dos distritos para demostrar
que no le domina pasión alguna.
Rectifica después el señor Ramos
diciendo que el acta notarial de Laza
es á su juicio informal y nula, pero
que nunca dirá quesea falsa
Prodúcese un incidente por los señores
Gulias, Marquina, Dieguez y
Reigada pidiendo que se escriban
las pala bras del seño r Ramos re fe -
rentes á la parcialidad que puede caber
en un notario por pasión política
ó por amistad .
Sé domina el tumulto por el señor
Presidente y continua argumentando
el señor Ramos en la misma forma
para demostrar la poca validez de
esa acta notarial ,
Rectifica el señor Ríigada brevemente
' , .
El señor Enriquez pide lectura del
acta general de escrutinio, por la
cual se. prueba que el señor Rodríguez
no obtuvo votación alguna en
la sección do Monterrey apesar de
qu-íjarse el señor Reigada de que vn
dicha sección se cometieron abusos
en favor del señor- Rodríguez.
El señor Oterino defiende el dictamen
déla Comisión de actas y relata
con claridad y enérgica entonación
lo acaecido en la sección de Monterrey.
liectifica brevemente el señor Reigada.
El señor Rodríguez se levanta á
defender la legalidad de su elección
y dice que ei señor /íeigada quiáo
propinar al país la siguiente receta: 4
Recipe.— Tres partes de conservadores
y una de demócratas;
pero que los electores cambiaron los
términos eligiendo á tres deraocraias
y un conservador, que era el señor
Reigada, el cual podía tragarse la
pildora. Pedido que la votación fuese
nominal quedó aprobado el dictamen
y fué proclamado diputado el señor
Rodríguez por Ui votos contra 6.
Acto seguido se suspendió la se¬
sión que fue reanudada á las cuatro
de la tarde.
Leyóse el dictámen referente al
acta del señor Armesto proponiendo
sea proclamado diputado y pide ia
palabra en contra el señor Dieguez,
de ideas bastante reaccionarias y
apela á los mismos argumentos que
en la sesión anterior, haciéndose sumamente
pasado con la petición de
la lectura de actas notariales y otros
documentes, dando lugar a un incidente
algo irregular con motivo de
pedir la lectura de un acta fraudu¿0^%
según la calificó el orador.
Pidióse por varios señores Diputados
que se escribiesen las palabras
referentes al Juez de Viana á quien
acusó el señor Dieguez de no habér
cumplido con su deber, por, haber
sido demasiado complaciente con los
Diputados electos.
El señor Armesto contes!:a al señor
Dieguez con la calma y los irreputables
razonamientos con que it
combatió en la sesión del dia 3, pidiendo
la lectura de dos documentos
que dejaron atortelado al íseñor Dieguez,
produciéndose nüevo incidente
ruidoso entre ei leader de los conservadores
y la presidencia queriendo
aquel hacer forzosamente uso de la
palabra.
Levántase el señor Ramos para
rebatir al Sr. Dieguez, teniendo el
presidente que llamar repetidas veces
al orden á este ultimo por interrumpir
al orador.
Dice el, Sr. Ramos que varías actas
notariales de las presentadas por
los candidatos derrotados sori nulas
según la ley, que prohibe al notario
extender documentos públicos de
algún interés en favor de parientes
hasta el cuarto grado, y aduce razones
y hechos que hablan muy claro
en pró de la legalidad de las actas
de los Diputados que han sido pro^
clamados por la Junta de escrutinio.
Citó y leyó también un artículo
de la ley de Enjuiciamiento civil declarando
ilegal la información hecha
en el Juzgado de Valdeorraa á espaldas
de los interesados, cual sucedo
en este caso.
Rectifica el señor Dieguez brevemente,
porqué dijo que río quería
ser pesado, sin que por esto dejase
de dar,, dos, caídas: en lo tocante al
parantesco de algún Diputado con el
presidente de ia Mesa de Crudiña, y
á las pretextas del mismo colegio,
causando asi repetidas veces la hilaridad
del pñblico.
Rectifica á su vez el señor Ramos;
y nueva cuestión promovida por el
señor Dieguez, que fue cortada polla
campanilla presidencial.
Habla el señor Marquiua para alusiones,
y dice: que él y sus compañeros
están allí para qne prevalezcan
la iñj nsticia y el absurdo . Lapsus Ungüs
se , llama esta figura.
El señor Soto habla también para
alusiones, y renuncia á la palabra,
en vista de las expírcaciones del señor5
Marquina.
El señor Gulias se adhiere á lo
manifestado por el señor Marquina,
y considerándose suficientemente
discutido esté asunto se procedió á
la votación, que fue nominal, siendo,
aprobado' el dictámen referente, al
acta de 1 señor Armesto por . 1 6 votos
contra?,
Eí señor Dieguez protextó después
en nombre de. los candidatos derrotados
del acuerdo da la Diputación
ante el Tribunal superior, á cuyas
palabras , el señor darnos pretextó
á su vez de la forma poco cortés del
señor Dieguez contra i a Corporación.
Se suspende la sesión por cinco minutos.
Reanudase esta á las ocho de la
noche y srxn aprobados fein discusión
los dictámenes referentes á los señores
Escuredo y Fuentes.,, pidiendo
los del pacto y la ' minoría conservadora
que conste su pretexta contr i
la proclamación de estos dos Dipudos
por las mismas razones que han
expuesto al discutirse, el acta del
señor Armesto.
Puesto á discusión el dictámen referente
á los señores Marquina,
Deza, Alvarez y Rodríguez, fueron,
proclamados diputados los. tres, pri-,
meros, y se suspendió hasta la sesión
inmediata la. resolución de la asamblea
respecto al último, por haberse
presentado una partida de bautismo
en la que aparece no tener ú señor
Rodríguez la mayor edad que requiere
la ley para alcanzar la representación
provincial.
Levantóse la sesión á las ocho y
media.
La prensa de Madrid y la de Galicia
ocúpanse extensamente del escándalo
dado en esta capital él 1 0
del corriente demorando la posesión
de' la Excma. Diputación provincial.
Nuestros estimados colegas, forr
muían cargos tan fundados cemo
severos contra el Gobernador interino
Sv. Menendóz Moran, calificando
el hecho de una alcaldada.
Los autores del plan ya que no
puedan vanagloriarse del éxito, pueden
en cambio estar persuadidos de
que la campanada tuvo gran resonancia.
Con las recriminaciones y censuras
de los periódicos, pueden formar
una corona para ceñir la sien del héroe
de esta i ornada ,
Hoy debe encargarse del mando
de la Alcaldía el primer teniente alcalde
i?. Feliciano P, Bobo.
Esta noche la galante sociedad
Casino Militar dará 'un baile de ni~
ños en sus espaciosos, salones.
Ha sido nombrado Gobernador civil
dé esta provincia el señor don Julián
Moret y Sanz, ex-diputado provincial
de Madrid y afiliado al partido
constitucional desde los primeros
años de su vida. política.
En la calle de las Flores, número
1.°, acaoa de establecersé un Colegio
de primera enseñanza bajo la
dirección de los profesores don Josó
Vázquez y don Juan Diaz Bermudez
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Trátase suprimir descuento cíaseos
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EL ECO DE ORENSE.'
M.Gambetta habia sacuaabiilo; por
fortuna podemos asegurar que el paciente
vive y se resiste.
Reina una verdadera consternación
en los grupo? que rodean los kioskos
en que se venden periódicos.
Posteriormente se hnn recibido telegramas
que no dejan lugar á la
duda. M. Gambetta, el hombre que —
como dice en El Siglo 1YX, el eminente
crítico Eddmnedo About — «encarnó
en 1870 el espíritu de X&defenm
Nacioml, el hombre que mantuvo
enhiesta la bandera bajo cuyos girones
desgarrados por las balas prusianas,
se batieron por la madre pátria,
por la Francia, realistas, bonapartistas
y republicanos, confuadidos en el
amor mas santo de la tierra», ha
muerto; y nosotros, que somos españoles,
nosotros que sabemos cuanto
vale el sentimiento de independencia,
no podemos menos que condolernos
de su prematura muerte.
Niscelánea.
El mtétwles último por la mañana fue
ahría bello practicar desde
ahora la ley del porvenir."
Cuando partía esta carta se recibía en
París la «oticía de haber sido ejecutada la
sentencia del Consejo de* guerra.
lían sido nombrados jueces de píimera
instancia: de Vigo, D. Manuel Díaz Parga:
de Pontevedra, D. Jos-e María Vidal;
de Orense, 1). JCian Puerlollano: de Lug' ,
í). .luán Díaz de la Rocha, y de la Coroña
D. José Bermudeis Castro.
En la República de Santo Domingo ha
habido m' lev^ntamento con r. el g< bierno
<],ue no carece de importancia; por ser
efecto ^el doseo generalde ¡nrrojar del poder
á la Taza de color: las fuerzas del gobierno
han derrotado en un primer ^encuentro
á los insurrectos, que^tienen prestigio.
El último desprendimiento de tierras
ocurrii o entre tas -estaciones á<- Eríeira y
Filgueira, en la línea del ferro-carril de
Orenre á Vígo, fue tan considerable <{ue,
apesar de trabajar ma* de cien hombres
dia y niK-he en la estr:>' ciu\>
Después de dos años que pasó
nuestiu.estudiante en agraz deglutiendo
nominativas y digiriendo conjugaciones,
prévio consejo de fami-;
lia presidido por el párroco, se acordó
con toda solemnidad que Juanillo
fuese inscrito en la matrícula del
Seminario Conciliar mas próximo á
fa aldea, y terminados que fueron los
preparativos del viaje, escritas por el
párroco las iadispensables cartas de
recomendación para los profesores,
colocadas por la cariñosa madre e i
improvisada maleta un par*de cada
una de las prendas mas necesarias
para vestir, cuatro sábanas, un cobertor,
dos fundas de almohada, y
algunos comestibles, dejó el escolar
naciente el hogar paterno con lágrimas
en los ojos, con profunda tristeza
en el corazón, pero con la tranquilidad
en la conciencia y la gracia
en el espíritu, pues había confesado
y comulgado aquel dia. El viaje,
fué un verdadero viaje de proscripción;
ni una sola palabra se escapó
de los lábios de Juanillo, por mas
que el rapazote de aldea que le servia
de espolista, se esforzaba por
pintarle con los mas vivos colores
las alegrías y devaneos en que era
fecunda la vida del esiudiante.
Juanillo continuaba triste y silencioso
montado desdeñosamente en su
jamelgo monterrosino, y llevando en
el fondo de su alma, avasalladora y
potente, la mas desconsoladora de
las nostalgias. Y no era estraño.
Abandonaba por vez primera los paternos
lares en donde habia volado
como feliz ensueño su alegre y regocijada
niñez: su virgen corazón sentíase
huérfano ele los cariñosos al-
hagos de la familia, y sus ojos qno
no habían visto mas horizonte que
los que limitaban su aldea, encontraban
pálidos y oscuros los encantados
panoramas y pintorescos paisajes
que ante ellos se desarrollaban
con fantástica precipitación.
Llenaban por completo su espíritu
dos sombras; el pasado y el porvenir:
aquel poblado de bellas imágenes,
mágicas armonías é ideal poesía, y
éste nebuloso y oscuro, lleno de fantasmas,
y triste como noche de invierno.
Juanillo en aquellos instantes
era poeta esi^LCÍ al mente subjeti vo
y melancólico como lo son todos los
jóvenes gallegos-cuando tienden por
vez primera el vuelo hácia régíones
extrañas, llevando en su corazón un
mundo de recuerdos y ' dejando atrás
el encantado nido , de sus primeros
sueños y alegrías
Había andado cuatro. . leguas; su
íntimo ■ sentimiento: no habia sido
bastante á desterrar su apetito, ■.sin
duda porque las necesidades de la
materia son mas imperiosas que las
del espíritu, y vióse obligado á ha»
cei alto para comer.
Apeóse el casi estudiante; el espo- .
lista ató á un árbol, el monterrosino
animal, teniendo cuidado de echarle
algunas briznas de paja por mor
de qm non pwdese as forifis, y amo
y criado, uno triste y otro indiferente,
después de sacar de las alforjas
las correspondientes viandas, comenzaron
á comer.
La comida fué una verdadera comida
de entierro sin sacerdotes:. Los '
dos comían y callaban, uno por indolencia,
y el otro por conveniencia.
La desgracia quiso acibarar mas.,:iac
ya amarga comida de nuestro rau- r
chacho. La bondadosa madre habiacolocado
con intención y ternura
dignas de ser cantadas en poema,
sin conocimiento, del padre, y entre
los comestibles, un papel envuelto
que concenia 20 reales en plata, y eu
el cual iban escritas las siguientes ;
palabras: «isto, meu lilliño, sin que
naide o sepia, dach'o a tua nai pra
que te coi ¡les cando che cumpra.>>
Este natural y sencillo rasgo do
la generosidad materna, hiriendo los
mas delicados sentimientos de su
virgen corazón, acabó de desconcertar
al jóven que rompió á llorar, no
¡como un niño, que lo era en realidad,
Isino como una Magdalena.
■ Repetidos impulsos tuvo de dsandar
el camino. Tornar á su casa humilde
y arrojarse en los brazos de su
madre; pero las severas prescripciones
del párroco por un lado, y las
sugestiones del espolista por otra
parte, no sin sostener en su interior
una ementa ludia, lo contuvieroní
lo que nada pudo conseguir, fué el
que probase un solo bocado mas,
porque come el áeci-á, puxéraselle un
nudo nla gorxa.
Doblaban las campanas el toque do
oración cuando llegó á la ciudad, y
era tanta su sensibilidad y tan profunda
su tristeza, que ni llamó su
atención el bullicio del pueblo, ni la
simérrica hermosura de las casas y
continuó silencioso y meditabundo
recorriendo calles y plazas hasta llegar
á la puerta de su hospedaje, en
donde ya le esperaban otros compañeros,
quienes con sus picarescas
burlas y sempiterna chacota con